Las plataformas de streaming suelen tener un problema en comparación con la televisión convencional: no crean constantes para el público. Entre que las temporadas son cortas, que a veces se estrenan de golpe y que se deja demasiado tiempo entre temporadas, el público casi no tiene la oportunidad de crear nuevas tradiciones al ver series. Pero hay que reconocerle una virtud a Prime Video. Quizá nunca sabemos cuándo llegará la siguiente temporada de una serie que acabamos de ver, pero sí podemos dar por sentado que llegará en breve una producción orientada al público juvenil. Sterling Point, además, es de las correctas.
Debemos entender que, a pesar de que tendrá tramas románticas, tiene más de drama familiar que de romántico. Annie (Ella Rubin), que vive en un casoplón en Nueva York, hereda una isla de un abuelo que ni sabía que tenía. Al visitar el precioso sitio, se da cuenta de que su padre adoptivo le ocultó detalles de su vida y, de repente, descubre que tiene una hermana. La madre biológica de Ramona (Amélie Hoeferle), adolescente como ella, era la madre adoptiva de Annie. ¿Pero hasta qué punto fueron engañadas por sus padres? ¿Y cómo pueden considerarse hermanas cuando no tienen nada en común?
A Annie y Ramona no les queda otra opción que vivir juntas en la casa del difunto abuelo mientras se acostumbran la una a la otra y descubren los secretos que les fueron ocultados durante todas sus vidas. Cuentan con el apoyo de Ellis (Jacob Whiteduck-Lavoie), Sully (Nikko Angelo Hinayo) y Oona (Boo Bragason). Y, de fondo, una rivalidad romántica: Ellis, que pertenece a la clase trabajadora local, parece estar interesado en Annie y odia que sea amiga de Rory (Daniel Quinn-Toye), un acaudalado veraneante a quien ella conoce de Nueva York.
Al igual que El verano en que me enamoré, Éramos mentirosos o la reciente Todos nuestros años, todas ellas de Prime Video, Sterling Point incluye elementos fundamentales de una serie juvenil veraniega: una mitificación de un sitio de veraneo, una propiedad envidiable (en este caso, una isla entera) y esta calurosa estación como un momento de cambio en la vida de un adolescente. Al fin y al cabo, a pesar de quiénes fuéramos durante el curso escolar, el cambio de circunstancias durante las vacaciones permitía que explorásemos, nos redefiniéramos y cambiásemos: se puede entender que sea un tema recurrente en el género.
Megan Park, la creadora, es conocedora del drama juvenil: se formó como actriz en la putrefacta The Secret Life of the American Teenager, la serie que sirvió a Shailene Woodley para formarse como actriz al lado de Molly Ringwald. Y, por suerte, dentro de lo predecible del formato, apuesta por la empatía hacia los personajes y no hacia una toxicidad gratuita, un recurso también recurrente en el género.
Así queda un drama de aroma húmedo, con localizaciones atractivas (seamos realistas, solo pedimos un muelle y agua) y un reparto con el suficiente desparpajo como para querer ver cómo se desarrollan sus amistades y secretos durante una primera temporada.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.