El escritor Bret Easton Ellis era un enfant terrible. Se hizo un hueco en el panorama cultural con Menos que cero (1985), que publicó con 21 años, y se convirtió en autor de culto con American Psycho (1991), que en un primer momento fue retirado de las librerías americanas por su contenido violento.
Con la llegada del nuevo siglo, la impresión en el ámbito literario fue que vivía de las rentas: ninguna obra suya, a excepción de la ensayística Blanco (2019), conseguía conciliar sus tradicionales ansias de impacto, su provocación desganada, con la admiración de la crítica. Esto fue hasta que en 2023 llegó la nostálgica, excesiva e irregular The Shards (Los Destrozos), donde regresaba (ni que fuera en la ficción) a sus orígenes.
En la obra, Bret Easton Ellis se adentraba en un juego de metaficción. En sus 608 páginas, supuestamente narra su juventud en un entorno privilegiado de Los Angeles en 1981: estudia en un instituto elitista donde lo normal es tomar pastillas para aguantar las clases, consumir cocaína en las horas libres y asistir a las fiestas más exclusivas de los padres de los amigos vinculados a Hollywood.
Cuando llega un tal Robert Mallory en el último curso, las cosas se tuercen en el grupo de amigos de Bret. No ayuda que este nuevo alumno se incorpora justo cuando hay un asesino en serie apodado The Trawler que mata adolescentes de la forma más sangrienta y retorcida posible, y que Bret sospecha de la macabra coincidencia.
La serie que Disney+ estrena este jueves es la adaptación de esta novela larguísima que intenta ser una radiografía nostálgica a los claroscuros de la época, la entrada en la vida adulta y la forma en la que el sexo y la violencia pasan a formar parte de la realidad de los jóvenes. Ellis, además, no solamente cede los derechos de su obra sino que forma parte de la creación de la adaptación y es guionista de los episodios junto a un hombre con una sensibilidad similar: el director, guionista y productor Ryan Murphy, conocido por series como Dahmer, Love Story, Nip/Tuck, Glee, Feud y American Horror Story, igual de fascinado por la violencia, el sexo y la cultura pop que Ellis.
Igby Rigney, visto en series de terror de Mike Flanagan como Misa de medianoche y La caída de la Casa Usher, interpreta a esta versión ficcionada del autor. La cantante Hayes Warner es Debbie, la novia que le ayuda a mantener involuntariamente su coartada heterosexual. Graham Campbell es Thom, el chico popular y mejor amigo de Bret.
Y, en dos roles fundamentales, dos nepobabies por antonomasia: Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, es Susan Reynolds, la reina del instituto, y Homer Gere, hijo de Richard Gere, es Robert Mallory tras haber destacado en la última temporada de Euphoria. Teniendo en cuenta que sus respectivos padres tuvieron uno de los matrimonios más sonados de los 90, el salseo está servido.
Disney+, de momento, ha estrenado The Shards con la emisión de dos episodios. Los seis episodios restantes llegarán semanalmente. ¿El reto de este lógico dúo? Capturar una época y encontrar el equilibrio entre el psychothriller o directamente slasher, y el drama adolescente vinculado a la evolución hacia la vida adulta.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.