Decíamos en la útlima entrega de esta newsletter que las mujeres en el momento de comenter un homicidio o un asesinato suelen inclinarsae por mecanismos que huyen de la violencia física, pero como el propio enunciado señala las hay que no lo hacen. Existe, como en los hombres, un segmento de mujeres que actúan contra la vida que usan métodos atroces. Muchas veces ese proceder nace de un perfil psquiátrico narcisista, psicopático y hasta sádico. La protagonista de la última entrega de Dossier Negro, una mujer que se hizo pasar por mossa d'esquadra, asesinó a su expareja después de someterlo durante dos meses a un proceso de depredación física y psicológica con el que logró desconectarlo de la realidad.
Concepción Martín fingió durante años una tetraplejía para cobrar un seguro, pero el día que de común acuerdo con su cuidador decidió matar en Alicante a su marido se levantó tranquilamente de la silla de ruedas y colaboró en matar a su víctima a golpes e incisiones con un destornillador. Había contraído matrionio solo 15 días antes del crimen. El móvil fue econónomico y por el temor a que se descubriera su falso estado de salud. En 2021, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia de 23 años y medio de cárcel para ella.
· Amante simultánea. Rosa Peral, condenada junto a su examante Albert López por matar a su pareja Pedro Rodríguez, demostró ser una gran manipuladora capaz de simultanear diversas relaciones sexoafectivas a la vez. Además, una vez cometido el crimen, planeó un encubrimiento tendente a culpar a su exmarido, algo que muy pronto quedó completamente descartado. Su carácter controvertido le ha llevado verse involucrada en asuntos turbios en prisión.
· Seducir para matar. María Jesús Moreno, más conocida como Maje o la viuda negra de Patraix, convenció a uno de sus amantes -mantenía varias relaciones paralelas dentro del matrimonio- para que matara en 2017 a su marido haciéndole creer que era un maltratador. Ella no se manchó las manos en el crimen, pero acabó teniendo una pena más dura que el autor material por la aplicación de la agravante de parentesco.
· Treatro cruel. Ana Julia Quezada mató al hijo de su expareja, de ocho años de edad, actuando como una marcada depredadora emocional. Reclamaba el afecto y la atención en exclusiva, lo que la llevó a desarrollar celos enfermizos. La planificación del crimen en 2018 fue muy fría, igual que la simulación del dolor que mostró ante la familia, los vecinos de Las Hortichuelas (Níjar, Almería) y hasta los medios de comunicación.
· Inducción. Neus Soldevila dirigió en 1981 desde la sombra el asesinato de su marido, el empresario Joan Vila, a manos de una de sus hijas, de 14 años. Vila recibió un disparo en la nuca mientras dormía. El fallecido era un maltratador, algo que Soldevila siempre esgrimió en su defensa, aunque inicialmente despistara a los investigadores con la aparición de unos encapuchados que solo estaban en su imaginación. El caso inspiró la película Crimen en familia, que puede verse en Amazon Prime.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.