Dentro de lo malo, les ha pasado lo mejor. Es la sensación transmitida esta mañana, tras conocerse la sentencia, por los abogados de la pareja juzgada en Oviedo por tener retenidos a sus hijos durante tres años y medio en un apartado chalé bautizado como “la casa de los horrores”.
Los padres -un hombre alemán de 53 años y su mujer, estadounidense aunque también con pasaporte germano, de 48- se enfrentaban a una condena de 25 años de cárcel, pero la sentencia dictada por la Audiencia de Oviedo ha sido mucho más benévola.
El tribunal no ha apreciado detención ilegal en el largo encierro de esos niños, de entre 8 y 10 años. Es lo que pedía el fiscal para sostener esa alta petición de condena.
Sí estiman los jueces de esa Audiencia que hubo “violencia psíquica habitual en el ámbito familiar”. El castigo impuesto por este delito es una condena de 2,4 años de prisión para cada uno de los progenitores. A lo que hay que sumar otros 6 meses por un delito de abandono de familia. En total: 2 años y 10 meses de cárcel.
Esos padres tendrán que esperar, por otro lado, para volver a ver a sus hijos, ahora bajo el paraguas de la Administración. Desde que están presos han solicitado en varias ocasiones, sin éxito, poder reunirse con ellos. Siempre se les ha negado.
La sentencia establece inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad y prohíbe el contacto de esos padres con sus hijos
La sentencia, que no es firme, establece inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guardia y acogimiento durante tres años y cuatro meses, y la prohibición de aproximarse a esos menores a menos de 300 metros a su domicilio, lugar de estudio o cualquier otro lugar que frecuenten durante dicho tiempo. En concepto de responsabilidad civil deberán indemnizar a cada uno de los tres menores con 30.000 euros
Los letrados de la defensa ya han expresado una moderada satisfacción por este fallo, que llega dos meses después de haberse celebrado el juicio. “De lo malo es lo menos malo que les podía pasar”, afirman. Ahora tienen que analizar con tranquilidad ese fallo para decidir si recurren o no.´
Las defensas pidieron la absolución al sostener que esos padres actuaron bajo una situación de “miedo invencible” al estar convencidos de que sus tres hijos -era la época de la covid- podía contagiarse de ese virus si se movían con libertad por la calle. Así que decidieron encerrarlos en ese chalé de las afueras de Oviedo entre diciembre de 2021 hasta abril de 2025
Los niños eran obligados a dormir en cunas, pese a no tocarles ya por edad, y a llevar siempre pañales y mascarilla
La pareja siempre ha sostenido que todo lo que hicieron fue por el bien de sus hijos. Pero aunque no haya podido probarse la detención ilegal, el tribunal sí ha fallado que la manera elegida para “esa protección” fue un maltrato psicológico continuado a los menores.
Eran obligados a dormir en cunas, a pesar de no tener ya edad para ello, y a llevar pañales todo el día, por lo que presentaban, al ser rescatados, problemas de control de esfínteres. También debían usar en esa “casa de los horrores” mascarilla durante prácticamente toda la jornada.
La voz de alerta la dio una vecina. Se creía que en esa casa solo vivía el padre. Cuando alquiló el chalé no notificó a nadie que iba a vivir allí con su esposa e hijos, que durante todos esos años no estuvieron escolarizados.
Esa denuncia -la vecina intuyó detrás de la cortinas siluetas de niños, que nunca vio en el jardín- llevó a la Policía Local hasta la vivienda. Al entrar se encontraron con una realidad que esos agentes aseguraron no haber visto nunca antes en su trabajo. Mucha suciedad, pilas de medicamentos, persianas cerradas y unos niños con dificultades para hablar con normalidad o moverse en espacios abiertos.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.