No es infrecuente que un asesino ponga la excusa del demonio para explicar sus crímenes. La psiquiatría y la psicología forense son enormes apoyos de la justicia a la hora de concluir si, efectivamente, el homicida es alguien que actuó sumido en un delirio o si el acusado protagoniza una suerte de obra de teatro o performance para salvarse de una condena segura. El asesinato en Vitoria de una bebé de 18 meses sirve de ejemplo para esto último. El criminal, un músico de 30 años, dijo que la niña era la hija del demonio y que como “trabajador de la luz” tenía que acabar con ella, como se explica en la última entrega de Dossier Negro. En realidad, lo que pasó fue que la madre de la pequeña no accedió a tener relaciones sexuales con él y este, como respuesta, lanzó a la menor por la ventana.
En el año 2000, en el municipio de San Fernando, en Cádiz, dos compañeras de instituo mataron a otra movidas por la curiosidad de saber qué se sentía al hacerlo. Se descubrió que llevaban tiempo coqueteando con el satanismo y con sesiones de ouija. Además, profesaban una gran admiración, hasta el punto de enviarle cartas a prisión, por José Rabadán, conocido como el asesino de la katana, que un par de meses antes había acabado con sus padres y su hermana con síndrome de Down pasándolos por la espada.
· Canibalismo. Alberto Sánchez, de 26 años, mató y descuartizó a su madre porque, dijo, unas voces malignas le decían que lo hiciera. Gran consumidor de canabis, su defensa trató de que el crimen colara como la consecuencia de un brote psicótico. Sin embargo, el hecho de que durante días se alimentara en ocasiones de los restos de su madre y hasta le entregara despojos al perro hicieron que cayera su coartada.
· Fatalidad. La celebración en 1990 de un exorcismo en Granada llevado a cabo por familiares y curanderos desembocó en la muerte de la supuesta poseída, Encarnación Guardia. Ella misma se entregó entregó al ritual después de vivir sumida en supersticiones y hasta de haber entrado en contacto en Francia, donde pasó un tiempo, con círculos satánicos.
· Cantar y matar. Tras un exiguo éxito en la música, el cantante de pop Álvaro Bustos, regresó junto a su padre en Córdoba ya viudo. Lo acogió y dio apoyo económico, pero Bustos había cambiado mucho. Havía vuelto seducido por la magia negra y la brujería y era seguidor de lecturas satánicas. Creyó que su padre estaba poseído por el demonio y por ello una noche le clavó la barra afilada de la cortina en el corazón a modo de estaca.
· Matar a la hija. El más espeluznante de los casos de falsa posesión demoníaca con resultado de muerte en España es, muy probablemente, el ocurrido en Almansa en 1990. Una curandera de esta ciudad manchega llegó al convencimiento de que su hija de 11 años estaba embarazada del demonio y le practicó un ritual abortivo que terminó con la muerte de la pequeña desangrada y parcialmente eviscerada.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.