01Zhora se sentaba frente al magistrado sin muchas ganas de hablar.
02El joven georgiano acababa de salir del hospital tras recuperarse de las heridas.
03Un intérprete traducía al georgiano todo lo que su señoría le preguntaba. –¿Quiere presentar denuncia por estos hechos? –No, no quiero, respondió, tajante. –¿Renuncia a ejercer cualquier acción penal?
Zhora se sentaba frente al magistrado sin muchas ganas de hablar. El joven georgiano acababa de salir del hospital tras recuperarse de las heridas. Un intérprete traducía al georgiano todo lo que su señoría le preguntaba.
–¿Quiere presentar denuncia por estos hechos?
–No, no quiero, respondió, tajante.
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–¿Renuncia a ejercer cualquier acción penal?
– Sí, renuncio.
Zhora no quería denunciar nada. Quería que todo acabara cuanto antes. Quizá el miedo a las represalias de un grupo rival lo paralizaba.
El 4 de marzo del 2026, un grupo de albañiles georgianos colocaba tablones de pladur en un hotel de lujo en Sa Caleta, en Menorca. Eran las 10.15 h de la mañana. En las reformas trabajaban Zhora, su hermano, Vepkhvia, Levani y Raindi junto a otros compatriotas. Eran especialistas en instalar este material. Levani llevaba años en la isla. Zhora y Raindi, apenas unos meses. Entre todos se ayudaban y se avisaban cuando sabían de un nuevo trabajo. “Los georgianos somos pocos en la isla, nos encontramos en el supermercado y nos pasamos trabajos”, relató el hermano de Zhora ante la policía.
Pero no todo es siempre tan pacífico. Dos clanes compiten por la instalación de pladur en las obras de la isla. La competencia es feroz. A veces, hasta salvaje.
Zhora y sus compañeros trabajaban cuando un grupo de georgianos irrumpió en el hotel. Iban armados con palos y cuchillos. Se abalanzaron sobre los pladuristas. La pelea fue multitudinaria. Y las agresiones, brutales. Las heridas más graves las sufrió Levani. Recibió un corte profundo de diez centímetros de largo en el antebrazo que le afectó la movilidad completa. Tuvo que ser operado de urgencia en el hospital General Mateu Orfila, en Maó.
Otro miembro del grupo atacante, Davit, también salió malparado. Sufrió cortes en el brazo derecho, en la nuca, en la cabeza, en el tórax. Un tajo le afectó la vena braquial. Los dos enemigos ingresaron en el mismo hospital. Los atacantes abandonaron a toda prisa el hotel, pero antes tuvieron tiempo de destrozar el coche de Levani, un Opel Zafira. Le reventaron la luna posterior y le pincharon las ruedas.
La Policía Nacional de Menorca no tenía claro qué había pasado. Podía parecer una simple pelea, pero el nivel de violencia era tan extremo que empezaron a sospechar que el conflicto iba más allá.
Al día siguiente, lo tuvieron claro. El 5 de marzo, llovió en la isla. Conmocionados aún por la gravedad de las heridas infligidas a sus compatriotas, Raindi y Zhora visitaron a Levani en el hospital. Por la tarde, se desplazaron hasta Cala en Blanes, donde este tenía el coche aparcado, para protegerlo de la lluvia y evitar que el agua se colase por el cristal trasero.
Cuatro hombres recorrieron la isla durante horas hasta que encontraron a sus enemigos
Horas antes, tres miembros del clan rival salían del hospital. No habían podido visitar a su amigo. Su estado era demasiado grave y estaba en observación. Los tres subieron a bordo de un Cupra Formentor. Desconocían que el vehículo, de alquiler y último modelo, tenía un GPS que monitorizaba todos sus movimientos. Iniciaron una ruta que parecía no tener un rumbo claro. Tras salir del hospital, cruzaron la isla. Se dirigieron a Es Mercadal, luego a Cala Galdana, pasaron por Ciutadella sin entrar en el núcleo urbano, hasta que entraron en la ronda Sa Punta en Cala en Blanes. Allí, en una rotonda, dieron con ellos.
Raindi, Zhora y su hermano estaban colocando una lona de plástico para tapar el vehículo de su amigo malherido. El impacto fue brutal. Raindi, que estaba en la parte delantera, fue embestido a gran velocidad. Su cuerpo salió despedido ocho metros. Zhora recibió un fuerte golpe en el costado derecho. Su hermano salió ileso. Tras el impacto, el Cupra huyó a toda velocidad. El cuerpo de Raindi quedó tendido en el suelo. Los traumatismos que sufrió fueron tan graves que murió al día siguiente. Tenía 51 años y llevaba ocho meses en Menorca.
“Raindi no pertenecía a ningún clan. Es una víctima colateral”, dice el abogado de la familia, Daniel García Romero
“Raindi no pertenecía a ningún clan. Es una víctima colateral. Una persona que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”, lamenta el abogado de la familia, Daniel García Romero, del despacho García y Benet.
La Policía no tiene dudas de que el atropello fue la continuación de la pelea del día anterior. En Ciutadella, una patrulla encontró el Cupra. Tenía una abolladura en la parte delantera y un cristal roto. Los agentes montaron un dispositivo de vigilancia. Tras un par de horas, vieron que dos obreros salían de instalar pladur en una obra cercana y subían al vehículo. Fueron interceptados y detenidos.
El tercer pasajero fue localizado días más tarde. Se escondió en un coche y pasó el control del ferry hasta Barcelona sin ser descubierto. Fue detenido días después.
La Policía Nacional sigue investigando este caso que ha conmocionado la isla de Menorca.
Toni Muñoz
Redactor de tribunales
Redactor de tribunales. Autor del libro 'Solo tú me tendrás' sobre el crimen de la Guardia Urbana. Ha trabajado en la Cadena SER y en RAC1. Licenciado en Periodismo (UPF) y Ciencias Políticas (UAB)
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.