La profanación del cadáver de una víctima de asesinato certifica el absoluto desprecio que el autor tiene por ella. El descuartizamiento, por ejemplo, es un procedimiento que usa el asesino para eliminar cuantas pruebas sea posible y evitar la inculpación por la justicia. Los forenses han explicado muchas veces que no es nada fácil, que se necesitan buenas herramientas, paciencia, tiempo y sangre fría. Todo parece indicar que cuando Carmen Merino troceó a su compañero sentimental, Jesús Mari Baranda, se sirvió hasta de una sierra eléctrica que se le atascó y pidió ayuda en internet -dejando rastro- para saber cómo podía liberarla y seguir con lo que estaba haciendo. El cuerpo de la víctima no ha aparecido, salvo el cráneo que la homicida dejó en casa de una amiga guardado en un paquete que, según dijo, debía contener juguetes eróticos, como se cuenta en la última entrega de Dossier Negro.
César Román mató a su pareja y la descuartizó guardando el torso en una maleta y dejando el resto del cadáver en lugar todavía no localizado, pese a que finalmente, tras años de prisión, confesó el crimen, algo que no hizo durante el juicio. La Policía Nacional realizó un nuevo rastreo infructuoso donde había sañalado el también conocido como el rey del cachopo. Después de asesinarla en agosto de 2018 huyó a Zaragoza con nombre falso, donde fue arrestado en noviembre de ese año.
· En el paraíso. El 2 de agosto de 2023 en una paradisiaca isla tailandesa Daniel Sancho mató y descuartizó al médico colombiano Edwin Arrieta con quien mantenía una relación secreta. Después de causarle la muerte -el joven afirma que de modo accidental durante una pelea- descuartizó el cuerpo del doctor y lo introdujo en diveras bolsas que fue dejando en diferentes puntos de la isla. Está condenado a cadena perpetua que, por el momento, tendrá que cumplir en Tailandia.
· Contrarreloj. Justo cuando quedaba muy poco para que el crimen prescribiera y el autor quedara en la confianza de que aun cuando lo identificaran quedaría libre, se obró la sorpresa. Jesús Pradales fue detenido en octubre de 2022 como autor de la muerte y descuartizamiento de su pareja, Juana Canal, ocurrida 19 años antes. La localización de unos huesos por unos excursionistas y una indiscreción del homicida por teléfono acabaron con su arresto y encarcelamiento.
· Extraña confusión. En Sant Sadurní d'Anoia, Jorge Ignacio Sánchez asesinó en 2021 a su pareja de la que tenía una orden de alejamiento. La estranguló y trató de quemar el cuerpo. Al no poder, lo troceó y lo guardó bajo una cama. Pasadas varias semanas, un hermano de la víctima descubrió en el piso unas bolsas malolientes y decidió llevárselas y lanzarlas a un contenedor. Al preguntarle los investigadores por el asunto, dijo que pensó que eran los restos de un jabalí. Además del homicidia, él también resultó condenado por encubrimiento.
· Maldito monje. Juan Carlos Aguilar se presentaba como el único monje shaolín occidental con altas capacidades para controlar el dolor. Detrás de su hablar pausado y sus graciles movimientos se ocultaba un piscópata obsesionado con el sexo y con el control absoluto sober las mujeres. Aquello condujo a sus víctimas a la muerte y, en al menos un caso identificado, al descuartizamiento. Fue condenado por el asesinato de dos mujeres en Bilbao en 2013. Este documental de ETB da cuenta del caso de este asesino con aspiraciones místicas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.