01La investigada por el presunto homicidio de Josep Juanpere mantuvo un comportamiento insólito en el momento en el que familiares y sanitarios hallaron el cuerpo sin vida del arquitecto, de 72 años, lo que motivó la apertura de una investigación.
02El 26 de diciembre pasado, Álex I., sobrino de Juanpere, al ver que su tío no respondía a sus mensajes ni a sus llamadas, irrumpió en el domicilio acompañado de una amiga del arquitecto.
03El conserje del edificio les ayudó utilizando una radiografía porque estaba la llave puesta en el bombín, por dentro.
04La habitación de su tío estaba cerrada y, desde dentro, el sobrino escuchó a Belén López diciendo: “Si estás aquí estarás; si no, no estás”.
La investigada por el presunto homicidio de Josep Juanpere mantuvo un comportamiento insólito en el momento en el que familiares y sanitarios hallaron el cuerpo sin vida del arquitecto, de 72 años, lo que motivó la apertura de una investigación. El 26 de diciembre pasado, Álex I., sobrino de Juanpere, al ver que su tío no respondía a sus mensajes ni a sus llamadas, irrumpió en el domicilio acompañado de una amiga del arquitecto. El conserje del edificio les ayudó utilizando una radiografía porque estaba la llave puesta en el bombín, por dentro. La habitación de su tío estaba cerrada y, desde dentro, el sobrino escuchó a Belén López diciendo: “Si estás aquí estarás; si no, no estás”. La mujer, reconocida seguidora de las terapias naturales y alternativas, fue sorprendida en ese momento realizando “compresiones torácicas poco efectivas con una sola mano sobre el pecho de la víctima mientras hablaba por teléfono”. Así consta en el auto judicial al que ha tenido acceso La Vanguardia.
Durante las horas que la mujer permaneció con su pareja, no llamó a las emergencias médicas ni a ningún familiar ni amigo que estaban pasando las navidades, como ellos, en Baqueira. Cuando llegaron los sanitarios y la primera patrulla de los Mossos d'Esquadra, también intentó bloquearles el acceso diciendo: “Los paramédicos están intentando salvarlo, no quieren que entre nadie. Y no va a entrar nadie. Tenemos que rezar todos, por favor, rezad conmigo”. Luego se sentó en el sofá a rezar. “No me molestéis, que estoy rezando”, dijo.
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El cuerpo de Juanpere estaba frío, lo que indicaba que llevaba varias horas muerto. Aun así, los médicos le practicaron durante más de media hora maniobras de reanimación que solo sirvieron para que el finado expulsase por la boca “un líquido marrón y pestilente”, que el auto no determina de qué se trata. En ese momento, “de forma espontánea”, la pareja del fallecido dijo: “Me quería casar con él y él no quería casarse”. Para el juez, estas manifestaciones “son especialmente relevantes” y subraya que “la relación de pareja, desde verano de ese mismo año, se tornó ciertamente tensa”. Una consideración que consta en el sumario a partir de un extenso email que en su día el hijo del fallecido envió a los investigadores relatando detalles de la relación que su padre tenía con su pareja.
El 24 de diciembre, Juanpere, su pareja y el sobrino cenaron en el apartamento del arquitecto. Tras la cena, el hombre se encontró mal, se desvaneció y se golpeó en la cabeza contra uno de los radiadores del apartamento. Después empezó a vomitar compulsivamente. Los tres acudieron al hospital de Vielha. Allí, los médicos que asistieron a Josep Juanpere definieron la actitud de la investigada como “inquieta e intrusiva con el médico”, hasta el punto de que el facultativo tuvo que llamarle la atención. Su comportamiento fue “problemático, intrusivo, nervioso y obstaculizador”, según describen las diligencias judiciales. Durante la estancia en el hospital, los acompañantes, el sobrino y una amiga de éste, enfermera, advirtieron que llevaba en el interior de su bolso de mano una caja de Aripiprazol (un medicamento antipsicótico).
Tras ser dado de alta Josep de madrugada, el 25 de diciembre, Belén “no se quedó tranquila” y decidió reservar tres habitaciones en el Hotel AC Baqueira, propiedad de la familia de unos buenos amigos de la pareja. En una de las tres habitaciones se hospedó la enfermera que Belén López contrató para que estuviera pendiente del hombre porque, según fuentes de la defensa, la mujer no se había quedado satisfecha con el trato dispensado en el centro médico. En el hotel, el recepcionista también describió su conducta como atípica y señaló que bajó sobre las 03.45 horas a reclamar una maleta mientras decía frases incoherentes como “Lo que no existe, ni existió ni existirá”. Comportamientos y actitudes todos, que la defensa de la mujer insisten en contextualizar en un estado de ánimo influido por la situación, primero por el accidente que sufrió su pareja, y después por el shock emocional que le produjo la muerte de éste.
Los Mossos d'Esquadra detuvieron a Belén López la semana pasada por su presunta participación en el homicidio de Josep Juanpere. Aunque la autopsia reveló que la causa de la muerte fue un infarto de miocardio, un análisis ampliatorio halló unas lesiones cervicales “causadas por una fuerza externa”, que el magistrado no identifica y que la defensa atribuye exclusivamente al golpe que el arquitecto sufrió en Nochevieja contra el radiador.
“La causa del fallecimiento parece ser una parada cardiorrespiratoria, si bien se aprecian a lo ancho del cuello una serie de heridas compatibles con el empleo de fuerza externa”, escribe el juez en el auto judicial.
Mayka Navarro
Redactora de sucesos
Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.