Sus padres se inspiraron en dos películas para ponerle nombre, sin imaginar que un día se convertiría en una estrella. Y si bien comenzó su carrera en la televisión con un papel de reparto en la serie Presunto inocente, fue su debut en el cine con Una batalla tras otra, por la que recibió una nominación al Globo de Oro, la que hizo que la audiencia le prestara atención. Ahora Chase Infinity (Chase por el personaje de Nicole Kidman en Batman Forever, Infiniti por la frase en inglés que siempre dice Buzz Lightyear en Toy Story), vuelve a ser noticia como la protagonista de Los testamentos, la continuación de El cuento de la criada con el mismo equipo técnico y un personaje que une ambos mundos, el de Ann Dowd.
¿Cómo ha sido lo de pasar a participar en la película del año a ser la protagonista de su propia serie?
Ha sido todo muy loco. Recuerdo que me llegó un e-mail invitándome a hacer una audición para Los testamentos un par de meses después de que terminara el rodaje de Una batalla tras otra. Cuando leí de qué se trataba sentí la necesidad de hacer la prueba de inmediato. La historia me pareció increíble desde el primer guion que recibí. Recuerdo que me quedé muy impactada con la posibilidad de encontrar tan rápidamente un segundo escalón para mi carrera. Es que mi año fue verdaderamente insano. Me han pasado cosas increíbles y he sido bendecida por haber sido parte de Una batalla tras otra.
¿Toda la atención que recibió por la película de Paul Thomas Anderson cambió su perspectiva sobre la actuación?
Creo que lo que me transformó de haber participado en ese filme fue todo lo que aprendí de la gente que estaba en sus sets, del elenco, del equipo técnico y del propio Paul. Una de las cosas que tomé y que llevé a la filmación de Los testamentos fue precisamente su idea de liderar con amabilidad. Es algo que admiré en él y sentí que si yo podía ser líder en una escena o en el plató tenía que seguir su ejemplo y estar allí para los demás. Además soy una persona a la que le gusta trabajar en equipo, algo que fue muy útil para nuestra serie, porque todo depende de un grupo de chicas que tienen una linda relación entre ellas, algo que no hubo necesidad de construir porque todas nos queremos mucho. Creo que mi ética de trabajo y la forma en la que encaro lo que hago cambió cuando llegué a este rodaje. No sé si es que adquirí seguridad en mi misma, pero me predispuso a querer seguir trabajando como actriz, y por eso incluso el rodaje de la serie me resultó más divertido.
¿Cómo encaró la manera de pensar de alguien que nunca ha conocido la libertad?
Todo pasó por usar nuestra imaginación para tratar de analizar cómo sería crecer en un mundo así. Pero a la vez no es algo que nos resulte tan ajeno. Lo que hice fue investigar cómo era crecer en situaciones así para gente que había pasado por situaciones similares en sus vidas. Fue una mezcla entre lo que aprendí en esa investigación y visualizar cómo sería estar en Gilead, tomando elementos de diferentes historias y uniéndoles en una sola. Así es como fue surgiendo el personaje.
¿Cuáles fueron las escenas más difíciles de rodar en la serie?
Prefiero no contar mucho y por eso no voy a ser específica, pero una de las cosas que más me sorprendieron fueron los desafíos que mi personaje tenía que enfrentar. Obviamente en esta serie a estas chicas les pasan muchas cosas muy locas y que son muy desafortunadas. Y cuando ellas pasaban por días difíciles, eran también complicados para nosotras. De pronto ocurrían cosas inesperadas que te inundaban de emoción, por lo que no sabía cómo mantener la compostura. La única manera de confrontarlas era teniendo a estas chicas a mi alrededor.
¿Cómo desarrolló la relación con el personaje Lucy Halliday, que es muy especial?
Buena parte de la dinámica entre Agnes y Daisy fue algo que surgió de manera natural. En la historia Agnes se ha rendido a su futuro, se ha entregado a él, le entusiasma y además está en un lugar en el que en su perspectiva no tiene opción de hacer otra cosa. Cuando aparece Daisy sacude ese mundo, y le conmociona, porque Agnes no quiere que nada se interponga en lo que cree que es su camino. Por eso fue muy interesante poder trabajar con Lucy en construir nuestra dinámica, porque cuanto más nos conectábamos fuera del set, más divertido era interpretar la desconexión que tenemos en la pantalla. Podíamos provocarnos mutuamente sin preocuparnos, porque sabíamos que más allá de lo que pasara entre nuestros personajes, nos cuidábamos entre nosotras en la vida real y también nos importaba el trabajo. Las dos sabíamos que íbamos a hacer lo que fuese necesario para que nuestras escenas funcionaran.
Su personaje experimenta emociones que van más allá del lenguaje. ¿Cómo fue tener que transmitirlas solo con el cuerpo?
Muy interesante. Creo que buena parte de esa fisicalidad que tiene el papel está vinculada a la ropa que usamos en la serie. Muchas de las cosas que no se dicen de los personajes se expresan a través del vestuario. Esos vestidos son hermosos y hechos a medida, pero muchas veces te impedían moverte como uno quisiera, lo cual en cierta medida influía en cómo nos desenvolvíamos. Si a eso le agregas que siempre usábamos tacones, y que estábamos en una escuela en la que siempre teníamos que tratar de ser las mejores, todo eso ayudaba a que expresáramos con el cuerpo lo que no decíamos con palabras. Más allá del vestuario, también nos ayudó hablar con Bruce y con nuestra productora ejecutiva, Elizabeth Moss, quienes nos ayudaron a entender cuál es el lugar de estas chicas en este universo. Bruce nos explicó cómo estas chicas se criaron y de qué manera eso se reflejaba en la pantalla aunque no usáramos palabras.
¿Qué fue lo que le dijo Elisabeth Moss en esas conversaciones?
El hecho de que contáramos con ella y que le pudieramos llamar en cualquier momento fue la mejor ayuda que podríamos haber recibido. No importaba lo que nos dijera, contar con su bendición fue fundamental, en cierta forma fue como pasarnos la antorcha. Elisabeth siempre nos decía que no teníamos que preocuparnos por nada, que todo iba a salir bien, porque ella ama este mundo y a esta historia. Por nuestra parte, sentíamos que le queríamos hacer justicia a todo lo que ella había hecho antes.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.