“Mis últimos días como profesional los he pasado en equipo. Ha sido un increíble privilegio y un honor. Mil gracias equipo. Ahora os toca a vosotros. La realidad es que uno nunca quiere llegar a este momento. No estoy cansado de jugar al tenis, pero mi cuerpo ha llegado a un momento que no quiere jugar más a tenis. Me siento un privilegiado de hacer esta carrera más larga de lo que hubiera imaginado”, pronunciaba Rafa Nadal el 19 de noviembre de 2024, después de que España cayera eliminada ante Holanda en los cuartos de final de la Copa Davis.
Aquella tarde en el Martín Carpena de Málaga marcaría la retirada del tenista más laureado de la historia de España. Con un total de 92 títulos individuales, 22 de ellos de Grand Slam, el manacorí dejaba las pistas como el rey de la tierra batida, además de abrir la puerta a nuevos talentos como Carlos Alcaraz, Rafa Jódar o Martín Landaluce. Una trayectoria, pero, que ha tenido sus luces y sombras, proyectadas en la docuserie Rafa, que Netflix estrena en su catálogo este viernes, 29 de mayo.
Los cuatro episodios del proyecto repasan algunos de los momentos más complicados de su carrera, como los dos años de ansiedad que acabaron con la marcha de su tío Toni como entrenador. Sin embargo, las lesiones y las secuelas de su cuerpo también cobran un protagonismo importante. Una de las escenas más sorprendentes, inédita hasta ahora, es una conversación entre Nadal y Moyà sobre una protuberancia en el pie izquierdo, el mismo que se rompió en octubre de 2005 y estuvo a punto de costarle toda su carrera.
“¿Tienes un alien?”, le preguntaba Carlos Moyà durante un intervalo de la temporada 2024. Rafael Maymò, su fisioterapeuta, es también testigo del inusual bulto, que aparece una vez Rafa se quita el calcetín. A pesar de que bromean sobre ello al estar “blandito”, el documental lo aprovecha para recordar el calvario que el balear sufrió con ese pie durante casi 20 años. Todo ocurrió tras ganar el Masters 1000 de Madrid, cuando Nadal notó algo raro antes de la Masters Cup. “No le di tanta importancia y pensé que igual en unos días se me pasaba”, comentaba.
Contra todo, contra todos
Desgraciadamente, aquella extraña sensación sería el principio de un largo periplo, además de una carrera contrarreloj en su carrera: “Fuimos al hospital en Shanghai, me hicieron una resonancia y me dijeron ‘Tienes el escafoides roto’”. “Nos dimos cuenta de que había una enfermedad crónica en el escafoides. Es una enfermedad rarísima. Cogimos toda la bibliografía mundial y en toda la casuística no había un solo caso de un deportista de élite”, añadía el doctor de confianza de Rafa, Ángel Ruiz-Cotorro.
Fue el doctor Ernesto Maceira quien asesoró a la familia sobre la denominada enfermedad de Müller-Weiss, recomendando una operación. “Había que cortar huesos y desviar la posición del pie. El doctor me dijo ‘A lo mejor no vuelves a jugar al tenis a un nivel profesional nunca más’. Mi mundo de aquel momento se estaba derrumbando. Yo me quedo destrozado, pero mi padre es una persona muy positiva y cuando yo estaba llorando muchas veces, él venía a consolarme”, reconocía Rafa, asegurando que siempre ha tenido que convivir con el dolor.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.