Con el pegadizo pop electrónico de la cantante Dara y su tema Bangaranga , Bulgaria logró a mediados de mayo su primera victoria en Eurovisión, y el Gobierno del país balcánico ha decidido que albergar el año que viene el festival, como corresponde al ganador, sea prácticamente un asunto de Estado. Pocos días después del triunfo, el primer ministro, Rumen Rádev, recibió y agasajó a la cantante en la capital, Sofía, y el Gobierno ha creado un comité interministerial para preparar el certamen.
Las autoridades de Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea (UE) según varias estadísticas de Eurostat, calculan que el coste de organizar la 71.ª edición del festival será de entre 20 y 30 millones de euros. Precisamente Bulgaria adoptó la moneda común el pasado enero.
“La financiación del evento no correrá íntegramente a cargo del Estado, ya que contará con la participación de patrocinadores de la Unión Europea de Radiodifusión [UER], principal organizadora del festival, así como de patrocinadores nacionales”, aseguró la semana pasada Ivo Hristov, viceprimer ministro y titular de Cultura y Medios, a la televisión pública BNT, en respuesta a las primeras dudas sobre la capacidad de Bulgaria para acoger el concurso.
Cuatro ciudades búlgaras compiten por ser sede del concurso de canciones del 2027: la capital Sofía, Plovdiv, y Burgas y Varna, ambas en la costa del mar Negro La anfitriona se conocerá a finales de agosto
“Se prevé una excelente rentabilidad de la inversión, dado el creciente interés por las reservas hoteleras en Sofía para el próximo año”, afirmó Hristov, informa Efe. En efecto, los hoteles de la capital han recibido un aluvión de reservas, a pesar de que la ciudad anfitriona no se conocerá hasta finales de agosto. Además de Sofía, se postulan Plovdiv –que fue capital europea de la Cultura en el 2019– y las turísticas Burgas y Varna, ambas en la costa del mar Negro. Varna, ciudad natal de Dara, ha conferido el título de ciudadana de honor a la cantante de 27 años y le ha regalado un terreno junto al mar.
Bulgaria exulta con la victoria. La nación balcánica debutó en Eurovisión en el 2005 y faltó a tres ediciones (2023, 2024 y 2025) por dificultades financieras. Regresó este año gracias a las facilidades que le dio la UER –que también se las dio a Moldavia y Rumanía–, porque el organismo que agrupa a las televisiones públicas europeas y asociadas buscaba compensar el boicot de cinco países, entre ellos España, por la participación de Israel. Con un presupuesto de 200.000 euros, cifra modesta para las que algunos países manejan en Eurovisión, Bulgaria logró dar la sorpresa y ganar.
Mientras, se ahonda la brecha en Eurovisión en torno a la permanencia de Israel, que Eslovenia, España, Irlanda, Islandia y Países los Bajos rechazan debido a los ataques del ejército israelí a la población civil palestina en Gaza. Todo apunta a que los cinco países disidentes mantendrán su boicot en la edición del 2027.
Bélgica podría sumarse a este boicot. En este país las televisiones públicas de habla francesa y flamenca se turnan en la candidatura. Este año le tocó al ente francófono RTBF y decidió acudir. El año que viene le toca a la televisión flamenca VRT. Poco antes de la final en Viena, su portavoz afirmó: “Hoy día, las probabilidades de que VRT envíe a un artista el próximo año son escasas. Esperamos que la UER emita un pronunciamiento claro en contra de la guerra y la violencia, y a favor del respeto a los derechos humanos. Por consiguiente, solicitamos un marco claro para la participación, un debate abierto y una votación directa entre los miembros de la UER”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.