Hay historias de amor que perduran suspendidas en algún lugar de la memoria, como una herida que nunca termina de cerrarse. Trío, la nueva apuesta de SkyShowtime para este mes de junio, pertenece claramente a esta categoría.
Basada en la celebrada novela debut de la escritora sueca Johanna Hedman, la serie dirigida por Anders Hazelius —todavía poco conocido en España, pero con una sólida trayectoria en la ficción escandinava— llega con la ambición visual y emocional de las grandes producciones nórdicas contemporáneas. Y lo hace apostando por algo poco habitual en televisión: una historia romántica adulta, sensual y melancólica que evita las etiquetas fáciles.
La serie, que se estrena el 1 de junio, sigue a Hugo, un hombre de mediana edad que recibe la inesperada visita de la hija de Thora y August, los dos grandes amores de su juventud. Ese encuentro le obliga a regresar mentalmente a los años en que llegó a Estocolmo siendo un joven de origen humilde y quedó atrapado por la intensa conexión entre Thora y August, dos amigos inseparables pertenecientes a la élite cultural sueca. Lo que empieza como amistad deriva en una relación amorosa a tres bandas que marcará la vida de los protagonistas.
Contada entre pasado y presente a través de flashbacks, Trío mezcla erotismo, nostalgia y drama psicológico. Hazelius reconoce que lo que le atrajo del proyecto fue precisamente esa combinación de romanticismo y memoria: “Para mí es, ante todo, una historia de amor. Pero también plantea una pregunta: ¿puede el amor sobrevivir al paso del tiempo?”, explica en conversación con La Vanguardia.
Aunque en Suecia el libro de Hedman fue celebrado por su retrato de la juventud privilegiada y emocionalmente desorientada, la adaptación televisiva amplía el foco y convierte el triángulo protagonista en una reflexión sobre aquello que heredamos emocionalmente de nuestras familias. “La serie trata, en el fondo, de si podemos liberarnos de los patrones de nuestros padres o si estamos condenados a repetir sus decisiones”, afirma el director.
Uno de los elementos más interesantes de Trío es la naturalidad con la que sus personajes viven el deseo, lejos de categorías rígidas. Hugo, Thora y August se mueven en un territorio afectivo fluido donde amistad, amor y atracción física se mezclan constantemente. Pero la serie evita presentar esa libertad como algo idealizado. “El gran dilema de Hugo es que debe elegir entre el amor y la libertad”, señala Hazelius. “Su relación es abierta, sí, pero también implica exigencias. Así que no diría que el amor sea realmente libre”.
La serie está protagonizada por August Wittgenstein (Das Boot), Felix Sandman (Quicksand) y Rebecka Harper, al frente de un reparto joven que sostiene buena parte del peso emocional de la historia a través de silencios, miradas y gestos más que de grandes discursos. Hazelius explica que durante los ensayos trabajaron incluso con una coreógrafa para desarrollar la comunicación física entre los actores. “Lo que los personajes dicen con palabras es, muchas veces, lo menos importante”, asegura.
Esa apuesta por lo corporal y lo emocional atraviesa toda la puesta en escena de Trío, una producción elegante y cuidada que utiliza los contrastes entre la luminosidad de los recuerdos y la contención del presente para construir una historia profundamente nostálgica. “Queríamos que el pasado se pareciera a cómo recuerdas tu juventud: más intenso, más vivo”, explica el director.
La serie también introduce una lectura poco frecuente sobre las diferencias de clase en la ficción romántica contemporánea. Hugo observa el sofisticado universo de Thora y August con fascinación, pero también con inseguridad y sensación de extrañeza. Y, al mismo tiempo, los propios personajes privilegiados viven atrapados por el peso de las expectativas familiares y sociales. “Es una historia sobre clases sociales, pero no solo sobre la clase trabajadora; también sobre la carga de pertenecer a la élite”, apunta Hazelius.
Más allá de la sensualidad o del componente romántico, Trío funciona como una coming of age de los protagonistas. “Vivir significa lanzarse al vacío”, resume el director. “La serie trata, en cierto modo, de cómo August y Thora enseñan a Hugo a bailar, tanto literal como metafóricamente”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.