La última década del siglo XX tuvo un gran reparto de protagonistas en televisión, pero pocos contaban con el carisma y la sinceridad de Jacqueline de la Vega. La modelo mexicana fijó su residencia en España en 1989, poco antes de convertirse en la presentadora de Pero… ¿esto qué es?. Para ti con Jacqueline llegó dos años después, marcando un fulgurante ascenso y protagonizando grandes escenas en pantalla. Sin embargo, su vida más allá de los platós y las cámaras la obligó a cambiar por completo el timón.
Tras décadas de dudas, la televisiva se ha vuelto a dejar ver en un programa de televisión, Y ahora Sonsoles de Antena 3. Junto a Sonsoles Ónega, Jacqueline ha diseccionado tanto su historia como la de su trayectoria, poniendo un énfasis especial en su cruzada por convertirse en madre. Hace veinte años, reconoció haber pasado por varios abortos en una entrevista, mientras intentaba por todas las vías posibles tener un hijo. Su sueño se acabaría cumpliendo en el 2008, fruto de su relación con Josu Fernández.
En total, Jacqueline pasó por un total de diez pérdidas que la dejaron agotada. La vida en la televisión fue uno de sus atenuantes, siempre teniendo que estar en su mejor forma para aparecer en pantalla, pero no podía ni falsear su apariencia ni rendirse. A pesar de una extensa criba de médicos, los cuales la advertían que no podría ser madre en esta dinámica, ella insistió y pasó por múltiples problemas de salud somatizados: una extirpación de vesícula, pancreas vago y pérdida de pelo, entre otros.
“Sufrí diez abortos, estaba agotada. Con tantas medicinas y tantas hormonas... todo tiene consecuencias. Por todos los problemas por ser madre cogí peso, somaticé y se me cayó el pelo: todo pasa por algo”, reconocía, también señalando que el embarazo de Iker fue una dura travesía. A pesar de que su hijo nació de su relación con Josu Fernández, la pareja se acabó separando en el 2012. “No pudo ser. El sueño de ‘juntos para siempre’ se ha desvanecido. Los dos tenemos que luchar por poder ser amigos y espero que, por el bien de nuestro niños, lo consigamos”, contaba en su día a ¡HOLA!.
Lazos eternos
En este sentido, su gran “compañero de viaje”, como ella misma lo definía, fue el empresario Cris Lozano. La pareja se conoció en 1989 y se casó dos años después, disfrutando de un mediático matrimonio hasta el 2000. Su muerte en el 2018, a causa de un infarto, la marcó especialmente al perder un importante aliado en su vida. Del tándem, lo que los españoles más recuerdan son las noches en Archy, el club por excelencia del Madrid de los 90, por donde pasaron rostros tan dispares como Marta Sánchez o Phil Collins.
A nivel familiar, Jacqueline también se ha convertido en la cuidadora de su mano derecha: su madre. En el 2021, Carmen fue hospitalizada debido a una enfermedad en el esófago, que la llevó a pasar por quirófano hasta siete veces. “Ella es un personaje. El amor es todo, tu sientes amor por una persona y estás, da igual para lo que sea. Ella tiene una energía increíble, la ves y yo me veo en ella también”, destacaba.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.