La Nuda Propiedad, el derecho de una persona a ser dueño de un bien pero no de disfrutarlo ni usarlo, es el concepto que da título a la nueva película de Maxi Iglesias y Susana Abaitua, que se estrena en cines este viernes. La dupla encarna a Vera y Lucas, una pareja que cree haber encontrado la ganga del siglo gracias a dicho condición: compran un gran piso a mitad de precio, pero su dueño seguirá viviendo allí hasta morir. El problema llega cuando este desaparece y reaparece completamente cambiado, lejos de comportarse como alguien en sus últimas.
En plena campaña promocional, Iglesias y Abaitua se han dejado caer por el plató de la calle Alcalá para hablar de Nuda Propiedad en El Hormiguero. El programa nocturno de Antena 3, presentado por Pablo Motos, ha tocado la cuestión de la vivienda en un momento crucial, tras lo ocurrido con el desahucio de Maricarmen y la problemática de millones de personas para encontrar un hogar. Con semejante contexto, el actor madrileño ha podido reflexionar sobre aquellos que se ven obligados a compartir piso a pesar de que su conexión ya se ha apagado.
“Bueno, por desgracia, sí. Hay mucha gente joven que se ve abocada a tener que compartir vivienda porque, si no, no puede con un sueldo hacer frente a los alquileres que hay. Eso es así y lo estamos viendo. Y no solo pasa en España, en los países que nos rodean también. Es una realidad muy triste. Lo ideal es que puedas vivir o convivir por amor, pero, si no te queda otra, hay mucha gente, amigas y amigos, que se tienen que juntar porque con su sueldo no pueden pagar un alquiler”, reivindicaba.
En este sentido, también pudo explicar cuál fue su peor experiencia habitacional: “Yo hasta los 19 años viví en casa de mi madre y no tenía habitación propia. Era un piso de 50 metros cuadrados, con tres perros y yo sin habitación. Dormía en el sofá cama. Luego ya empecé a currar y me pude buscar una solución”. En cuanto a la película, el actor madrileño tuvo que pasar por distintos procesos de caracterización. Uno, pero, que optó por rechazar fue el hecho de descargar una aplicación de póker online.
Mejor evitar sustos
“Mi personaje tiene una afición al póker, que es algo más que una afición, una problemática. Pensé en descargarme una aplicación de póker para aprender a jugar, porque no tengo ni idea, pero me dio mucho miedo, porque yo soy de meterme mucho en el personaje y, bueno, me daba mucho miedo engancharme”, reconocía.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.