“Probablemente no haya un lugar en el mundo en el que la libertad de expresión tenga tanto valor, sentido y significado como en el escenario cuando lo pisa un cómico”. Con esta carta de presentación se anunciaba Hovik Keuchkerian en su última función teatral, Grito. El actor y humorista de origen armenio, con largo recorrido en los escenarios, saltó a la fama televisiva gracias a la adaptación de Reina Roja, la adaptación a serie de las novelas de Juan Gómez-Jurado.
Ahora, junto a Victoria Luengo, el agente Jon Gutiérrez volverá a la acción gracias a Loba Negra, la segunda temporada del proyecto, que se estrena en Prime Video este viernes. Aprovechando la gira promocional, tanto Keuchkerian como la actriz mallorquina se han dejado caer en el plató de El Hormiguero, el programa nocturno de Antena 3 presentado por Pablo Motos. Allí, el intérprete se ha sincerado sobre varios aspectos personales, como por ejemplo los sabores que le devolverían a su infancia en cualquier momento.
“Yo, cuando cocino platos de mi viejo, estoy con mi viejo directamente. Yo me he criado comiendo unos pinchos de pollo con un tomate especial que hace mi viejo, con una salsa de aceite, limón y ajo”, explicaba, dejando también un dato curioso sobre la pronunciación de un elemento vinculado a sus raíces en Armenia: el hummus: “Para nosotros, los armenios, es jamos”. “Yo, el olor a los macarrones a la boloñesa de mi abuela Elisa. Los he intentado reproducir y nunca salen igual, nunca saben tan buenos”, añadía Luengo.
Entrando en materia, el rodaje de Loba Negra presentó algunas dificultades para los invitados, incluyendo el vestuario en el caso de Hovik. “Yo pesaba entonces 150 kilos y me dejaron un mono de los que usa la policía científica que me estaba prietísimo. Tenía que rodar una escena en la que sacaba, tirando de una cuerda, un cadáver del río Manzanares y, nada más tirar, se rajó todo el mono por la retaguardia y me quedé con el culo al aire. La escena sale en el primer capítulo, pero no se me ve nada porque salgo de frente”, confesaba.
Conexión total
Aun así, el actor siempre realiza su mayor esfuerzo para conectar con el equipo de producción, en especial memorizando nombres. “Intento aprenderme el nombre de todo el mundo, me parece importante y genera una cercanía, una humanidad, que me parece muy necesaria. También lo hago fuera del trabajo con los camareros o con cualquier persona con la que interactúo. Tengo mecanismos para que no se me olviden cuando me los dicen”, admitía.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.