En la última década del siglo XX, Manolo Royo era una constante en las pantallas y escenarios españoles. El humorista de Caspe, que ya acumula más de 50 años en el negocio de la risa, empezó a despuntar a finales de los 70 como cantante. Su tema T’has pasao, con un toque de comedia, alcanzó la etiqueta de Superventas y llevó a Televisión Española bajo la batuta de José María Íñigo. Con el paso del tiempo, llegaría a trabajar junto a nombres como Concha Velasco o Lina Morgan, pero hace cinco años su vida dio un brusco vuelco.
El aragonés ha sido el protagonista de la entrevista de este viernes en Y ahora Sonsoles, el magacín vespertino de Antena 3 conducido por Sonsoles Ónega. Con el público rendido a su personalidad, Royo ha podido hablar del capítulo más difícil de su vida: los 55 días que pasó en coma en las Navidades de 2021. Todo comenzó el día después de recibir la tercera dosis de la vacuna del COVID-19, cuando empezó a sentirse mal y tuvo que urgir a sus hijos para que lo trasladaran al hospital.
“En la UVI, antes de perder el conocimiento, fui consciente de que me estaba muriendo. No recuerdo nada, solo que me estaba muriendo, no vi la luz ni nada. Vi al cura que venía a darme la extremaunción”, comentaba, ante la atenta mirada de la presentadora. Durante este periodo, el cómico llegó a sufrir dos infartos, una embolia pulmonar y un ictus. Dos meses después despertaría de la forma más inusual posible: a punto de ser desahuciado y con y con un manto de la Virgen del Pilar encima, sin un solo recuerdo de la experiencia.
“Nos llamaron para decirnos que había sufrido un infarto. Otro día, una embolia. Otro, un paro cardíaco. No es normal. Le quitan la medicación y le dejan en una habitación a la espera de que su cuerpo evolucionara para bien o para mal”, explicaba su hijo en su momento. El propio Royo también aclaró que tuvo que reaprender tanto el habla como el caminar, dados los constantes tropiezos que su cuerpo vivió en esos dos meses.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.