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Sociedad Jarras de agua fría

“Esa era mi casa”: el clamor de los vecinos de Ourense que luchan contra las llamas sin medios

Los vecinos de Vilamartín de Valdeorras y de San Millao relatan en este vídeo la crueldad de las llamas que están devorando a sus hogares

“Esa era mi casa”: el clamor de los vecinos de Ourense que luchan contra las llamas sin medios
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Actualizado hace 34 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01A veces las palabras duelen más que el propio fuego.
  • 02En medio del estrépito de las llamas, una vecina lanza cubos de agua con la fe de quien aún cree posible salvar su casa. “No, no, no te acerques”, le suplica otra residente de Vilamartín de Valdeorras, con la voz desgarrada por el humo.
  • 03Y, cuando añade: “Esto, con la temperatura que hace hoy, olvídate.
  • 04Eso vuelve a prender”, la frase cae como una jarra de agua fría.

A veces las palabras duelen más que el propio fuego. En medio del estrépito de las llamas, una vecina lanza cubos de agua con la fe de quien aún cree posible salvar su casa. “No, no, no te acerques”, le suplica otra residente de Vilamartín de Valdeorras, con la voz desgarrada por el humo. Y, cuando añade: “Esto, con la temperatura que hace hoy, olvídate. Eso vuelve a prender”, la frase cae como una jarra de agua fría.

Fría porque corta de raíz la esperanza; irónica porque lo que falta precisamente para combatir el incendio es agua, pero no la suficiente. En esa contradicción late la tragedia: cuando hasta el líquido que apaga se convierte en metáfora de desaliento. “No había ningún maldito helicóptero ni ninguna avioneta que pudiera refrescar un poco todo”, se queja Patricia Vila, de 42 años, frente a las cámaras de la agencia AFP.

No había ningún maldito helicóptero ni ninguna avioneta que pudiera refrescar un poco todo”

“Demasiado poco ha pasado”, se sorprende Isidoro, de 83, al relatar el golpe de las llamas en la misma localidad. Las imágenes del incendio no dejan indiferente a nadie, y las palabras de Marcelino Mondelo, de 64, son capaces de enmudecernos a todos: “Esa era mi casa”.

España recibe, a día de hoy, la ayuda de Francia, Italia, Eslovaquia y Países Bajos, que han enviado aviones de extinción de incendios. Sin embargo, el tamaño y la gravedad de los fuegos, así como la intensidad del humo —visible desde el espacio—, dificultan la acción aérea.

El fuego ya ha provocado la muerte de cuatro personas y ha arrasado más de 382.000 hectáreas este año, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales de la Unión Europea. Una superficie que duplica el área metropolitana de Londres.

En la provincia gallega de Ourense, los bomberos combaten las llamas junto a los vecinos. Vestidos solo con pantalones cortos y camisetas, utilizan mangueras de jardín, cubos de agua y ramas de árboles para intentar frenar la propagación y no perder sus hogares.

Quizá todo pasa porque la jarra de agua fría no ha caído tanto sobre las llamas, sino más bien sobre los propios vecinos. Una constatación de que, frente a un fuego alimentado por el calor extremo, los fuertes vientos y la ausencia de medios, la esperanza por apagar las llamas o proteger tu hogar es capaz de evaporarse antes que el agua.

Nico Escorcia
Nico Escorcia
Sociedad

Nico Escorcia trabaja en el departamento de video de La Vanguardia desde 2019. Especializado en entrevistas y reportajes

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.