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“Ojalá mis padres no me hubieran regalado un móvil a los 11 años”: dos jóvenes cuentan su experiencia con las redes sociales en la adolescencia

Una joven de 18 años y otra de 30 comparan cómo fue crecer con el móvil mientras aumenta el debate sobre limitar el acceso de menores a las redes sociales

“Ojalá mis padres no me hubieran regalado un móvil a los 11 años”: dos jóvenes cuentan su experiencia con las redes sociales en la adolescencia
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Actualizado hace 175 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01“Uso el móvil 36 horas a la semana, pero tengo amigas que llegan a 55 horas, unas 9 al día”, reconoce Víctoria Palay, una joven de 18 años estudiante de Comunicación Audiovisual. “No me considero adicta al móvil, hasta que miro las horas que me paso con él”, nos explica Meritxell Ortiz, de 30 años.
  • 02En el vídeo que pueden ver sobre estas líneas, las dos jóvenes comparan cómo fue su adolescencia con acceso a la redes sociales y qué diferencias perciben entre entonces y ahora.  El contraste no es solo generacional, es estructural.
  • 03Hace más de una década, el acceso al móvil y a redes sociales como Facebook, Tuenti o Twitter era más progresivo y, en muchos casos, supervisado.
  • 04Hoy esta experiencia ha cambiado con el smartphone como parte central de la vida adolescente y con plataformas como TikTok, Instagram o YouTube que están diseñadas para captar y retener la atención de forma continúa.

“Uso el móvil 36 horas a la semana, pero tengo amigas que llegan a 55 horas, unas 9 al día”, reconoce Víctoria Palay, una joven de 18 años estudiante de Comunicación Audiovisual. “No me considero adicta al móvil, hasta que miro las horas que me paso con él”, nos explica Meritxell Ortiz, de 30 años. En el vídeo que pueden ver sobre estas líneas, las dos jóvenes comparan cómo fue su adolescencia con acceso a la redes sociales y qué diferencias perciben entre entonces y ahora. 

El contraste no es solo generacional, es estructural. Hace más de una década, el acceso al móvil y a redes sociales como Facebook, Tuenti o Twitter era más progresivo y, en muchos casos, supervisado. Hoy esta experiencia ha cambiado con el smartphone como parte central de la vida adolescente y con plataformas como TikTok, Instagram o YouTube que están diseñadas para captar y retener la atención de forma continúa.

En España, Gobierno propone fijar los 16 años como edad mínima legal para acceder a redes sociales, trasladando parte de la responsabilidad a las plataformas para que verifiquen la edad de los usuarios. Esta propuesta está encima de la mesa en varios países como Francia o Australia. Ademàs, en Estados Unidos está en marcha un juicio histórico en California contra Meta y Google, acusados de crear deliberadamente plataformas como Instagram y YouTube para crear adicción en niños, basándose en mecanismos como el scroll infinito y los algoritmos de recomendación.

Más allá de la edad concreta o de una ley específica, el debate sobre redes sociales y adolescentes gira en torno a una transformación más profunda: la tecnología ha pasado de ser una herramienta puntual a convertirse en un entorno permanente. Entender cómo viven esta realidad distintas generaciones de jóvenes ayuda a contextualizar una discusión que ya se centra en cómo acompañar y proteger a los menores en una adolescencia digital.

MS
Maria Sierra
Sociedad

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.