Sales de casa con la bolsa de basura en la mano. Es de noche. El ascensor huele a cena recalentada y detergente barato. Pulsas el botón del portal, cruzas la calle con prisa por si alguien te reconoce en pijama y piensas, como mucho, en si el contenedor estará lleno. Pero esta vez no es el olor lo que te frena si no seis siluetas oscuras, macizas, moviéndose con total naturalidad entre los contenedores de todos los colores (gris, amarillo, azul, marrón y verde).
En Vallvidrera, la escena ya no es excepcional. En las imágenes que se pueden ver encima de este texto, se ve a un grupo de alrededor de media docena de jabalíes hurgando entre los residuos, empujando las tapas, volcando cubos y rebuscando restos de comida. Si estuvieras durmiendo, el ruido te despertaría.
Lo que antes era una estampa esporádica en la sierra de Collserola se ha convertido en una convivencia tensa en las calles del barrio. Vallvidrera, enclave verde por excelencia de Barcelona, vive desde hace años un incremento de la presencia de jabalíes urbanos, atraídos por la facilidad de acceso a alimento y la ausencia de depredadores.
Las imágenes no muestran agresividad, pero sí una situación recurrente a la que algunos vecinos se han enfrentado. Estos animales salvajes ya están integrados en la rutina urbana. Parece que la noche va a seguir dándonos sorpresas que esperemos queden en anécdotas, como cuando sí te encuentras a alguien conocido y vas vestido con tu pijama.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.