Todo empieza en la isla de Santa Elena y termina en distintos lugares de todo el mundo. En este enclave británico en el Atlántico hizo escala el Hondius. Allí bajaron alrededor de 40 personas, según han confirmado este jueves las autoridades holandesas. No continuaron el viaje en el crucero.
Entre las personas que abandonaron el Hondius se encontraba la esposa del hombre neerlandés que fue la primera víctima del hantavirus, que acompañaba al cuerpo de su esposo de regreso a Amsterdam.
Antes, la mujer tomó un vuelo desde Santa Helena hasta Johannesburgo, para allí abordar otro hacia su país.
La esposa de la primera víctima, y que también falleció, estuvo brevemente en un vuelo de KLM de Johannesburgo a Amsterdam, antes de que la obligaran a desembarcar
La mujer presentaba síntomas de infección. Al llegar a Johannesburgo, la mujer abordó brevemente un vuelo de KLM de Johannesburgo a los Países Bajos, pero fue desembarcada antes del despegue, según informó la aerolínea el miércoles. “Debido al estado de la pasajera en ese momento, la tripulación decidió no permitirle viajar en este vuelo”, declaró KLM, refiriéndose al vuelo KL592 de Johannesburgo a Amsterdam, el 25 de abril.
“Tras el desembarque de la pasajera, el vuelo partió hacia los Países Bajos”, añadió KLM. La mujer acabó ingresada en los servicios de urgencias de un hospital de Johannesburgo, donde terminó falleciendo al día siguiente. Ahora, las autoridades sanitarias neerlandesas están contactando a los pasajeros del vuelo “como medida de precaución”, según indicó KLM.
Este jueves se ha conocido que una azafata de la misma aerolínea ha tenido que ser hospitalizada tras estar en contacto con la mujer infectada con hantavirus que finalmente falleció.
Lo mismo sucede con las personas que tomaron el vuelo entre Santa Helena y la ciudad sudafricana, aunque no todos hubieran sido parte del pasaje del crucero. Sobre todo, después de que un hombre suizo, que sí había estado en Hondius , se encuentre ingresado en Zúrich, donde recibe atención médica, tras dar positivo. Este pasajero regresó junto a su esposa a finales de abril, y bajó en Sudáfrica con su pareja, desde donde se trasladó a su país en avión. Tras responder a un correo electrónico de la naviera que informaba sobre el problema de salud a bordo, se presentó en el hospital de Zúrich al notar síntomas de la enfermedad, donde fue inmediatamente puesto en aislamiento. También ha sido aislada por seguridad su esposa, aunque por el momento no ha presentado ningún síntoma, y las autoridades rastrean posibles contactos del enfermo en los últimos días.
Por su parte, las autoridades sanitarias francesas informaron ayer de que siguen “estrechamente” el caso de un francés que viajó en el mismo avión desde Santa Elena a Johannesburgo en el mismo vuelo que uno de los dos pacientes que fueron evacuados desde el barco a Johannesburgo para ser hospitalizados a finales de abril, precisaron las autoridades galas, que en ningún momento hablaron de contagio.
Las autoridades sanitarias francesas señalaron que mantienen un “seguimiento estrecho” de la situación y que “se está llevando a cabo un rastreo de contactos en torno a los casos confirmados”, tanto a bordo del barco como en Sudáfrica. El Ministerio francés de Sanidad indicó que podrían implementarse medidas adicionales de seguimiento al regreso al país de los pasajeros franceses del barco, que según la OMS son cinco, una vez que se ha confirmado que la variedad implicada es la de los Andes, transmisible entre humanos, aunque muy raramente. Se necesita un contacto estrecho. De momento los dos cabos sueltos que han aparecido habían estado en el barco, donde es más probable que se contagiaran.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.