El cambio de las condiciones meteorológicas y la entrada del viento alisio en el puerto de Granadilla obligaron al atraque del buque Hondius en la costa canaria, a pesar de las reticencias y el rechazo frontal mostrado por el Gobierno de Canarias en todo momento a que el crucero tocara tierra. Poco tiempo después del atraque, el barco ya puso rumbo a los Países Bajos.
Poco después de zarpar el crucero, la ministra de Sanidad, Mónica García, aseguró que “la misión se ha cumplido” y ha concluido el dispositivo “con éxito, con eficacia, con compromiso, con transparencia y con humanidad, y eso es un orgullo de país”. A su vez, enfatizó que se habían tomado “todas las medidas de seguridad”, también al atracar el buque.
El oleaje que se levantó en la zona obligó, por motivos de seguridad, al desembarco de los últimos pasajeros del buque con el atraque del barco. En ese momento, faltaban por bajar del crucero 28 personas, entre ellas 24 viajeros y cuatro tripulantes. La operación iba a desarrollarse a primera hora de la tarde, pero por motivos que se desconocen se fue retrasando. Todos los pasajeros serán repartidos entre los dos aviones a Países Bajos y otros dos a Australia y a Nueva Zelanda, ya que hay cuatro ciudadanos australianos y dos neozolandeses.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, recibió una llamada de la ministra de Sanidad, Mónica García, para informarle del amarre del Hondius en Granadilla para desembarcar a los últimos pasajeros. Clavijo aceptó, ya que, según apuntó en un mensaje en la red social X, “la prioridad es que la operación se desarrolle con todas las garantías, en el menor tiempo posible y que el crucero pueda partir cuanto antes hacia Países Bajos”.
El tono del mensaje de Clavijo coincidió con las declaraciones del portavoz del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello, que aseguró esta mañana que el Ejecutivo regional no buscó la confrontación en ningún momento, sino dar la mayor seguridad a la población de las islas. Como apuntó, el problema ha sido que el Gobierno de España no está acostumbrado a que le lleven la contraria.
El atraque del Hondius, aunque acatado por Clavijo, se realizó con la total oposición del Gobierno de Canarias, que desde el primer momento en el que se supo que el barco se dirigía desde Cabo Verde a Tenerife exigió que fuera en fondeo para minimizar cualquier tipo de riesgo de contagio de hantavirus. El Estado aceptó su reclamación, pero el compromiso se acabó rompiendo por medidas de seguridad, según se apuntó desde Capitanía Marítima, que afirmó que el desembarque se haría de forma rápida.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, pedía que el barco estuviera lo menos posible en el puerto y que saliera el mismo domingo. Finalmente su estancia se alargó un día más, hasta hoy lunes, y además atracando, algo que era una “línea roja” para el Gobierno de Canarias y que se traspasó. Tras dejar a los pasajeros, el Hondius puso rumbo hacia Róterdam, donde será desinfectado. Esta mañana repostó combustible y se aprovisionó para esta última parte del viaje que ha desatado una crisis sanitaria y política.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.