En pleno debate sobre el uso de la IA, hay situaciones en las que es innegable que sus aplicaciones y la tecnología en general suponen un paso adelante en calidad de vida. Un claro ejemplo son las personas con discapacidad visual, para las que las apps o las gafas con IA permiten tener una percepción del mundo más amplia: sirven para leer las etiquetas de productos alimentarios o describen situaciones concretas cuando la persona invidente está sola y necesita ayuda. Por eso, desde la ONCE, que estos días celebra la Semana del Grupo Social reivindica la tecnología como una herramienta para acercarse a la igualdad.
Marisol Bilbao tiene 71 años y hace 20 que es ciega total por culpa de una enfermedad genética (retinoisis pigmentaria). El diagnóstico le llegó con 30 años y antes de perder por completo la visión llegó a conducir y también podía leer. Pero a medida que perdía la vista desarrolló otras habilidades, como la memoria cuando trabajaba en un hotel de Andorra en el que recuerda que la ejercitó para recordar la infinidad de teléfonos que no podía leer en el listín. Por la vitalidad, entusiasmo y energía que transmite explicando su historia, cuesta creer que durante un tiempo no fue así. Porque, como es lógico, cuando perdió la vista lo pasó muy mal. En casa se desenvolvía bien, pero salir a la calle era una cosa totalmente diferente. “No quería salir de casa, me sentía inútil para todo”. Por eso, cuando descubrió las gafas con IA de Meta, se le abrió un mundo, explica. Y se tiró de cabeza, amante de la tecnología como es ella.
“No es la primera vez que me hago un café con caldo”, bromea Bilbao, que desde el pasado agosto cuenta con estas gafas que le permiten cerciorarse de si el tretrabrick que tienen en las manos es de leche o descubrir si el jersey que se quiere poner tiene rayas rojas o amarillas. A esta mujer que vive sola, esta tecnología le permite también ser autónoma en cosas tan cotidianas como leer una factura o una carta, algo que antes podía hacer escaneando. No son gafas exclusivas para personas ciegas, puntualiza, pero “nos aprovechamos de la tecnología”, bromea. Por la calle le sirven para saber dónde están los contenedores, pero recalca que entre obras, patinetes y gente con el móvil, la experiencia por la vía pública no es fácil. En su bolso, mientras explica a los periodistas las bondades de las gafas, no falta el bastón. Antifaz mediante, Bilbao presta a quien lo desee sus gafas para constatar cómo es la experiencia de que, en un mundo en blackout, una voz te describa lo que tienes delante o tras la ventana.”Hey, Meta ¿Qué tengo en las manos?” es la frase que más repite.
Una App específica para personas ciegas permite que la IA describa una imagen BeNyEyes
La tecnología es un plus, pero el braille y los perros guía son “indispensables” y el aprendizaje “imprescindible”, cuenta Enric Botí, delegado de la ONCE en Catalunya y ciego total. Botí hizo una demostración de la App BeMyEyes, creada específicamente para personas ciegas hace un par de años. “Hago una foto y la IA la procesa y me hace una descripción”, cuenta Botí, que reconoce que los apoyos tecnológicos son una “ayuda importante y nos hacen poder tomar decisiones con más seguridad porque nos dan una información más completa”. Botí la emplea para situaciones puntuales porque aclara que, si es posible, prefiere el apoyo humano. Pero reconoce la autonomía que le brindan las tecnologías, por ejemplo, para saber el contenido de un paquete que llega a casa. “Es un ejemplo de que la IA, si la usamos bien, capacita a las personas”
Las gafas con IA permiten integrar el BeMyEyes, con el que puede hacer videollamadas y entonces “la persona a la que llamas ve lo que tú estás viendo”, cuenta Vanesa Ruiz, instructora de tecnología en la ONCE. Ruiz, acompañada de su perro guía Butter Cup, hace una demostración de cómo usan el ordenador las personas ciegas. Explica que no usan el ratón y sí el teclado, que les deletrea lo que están escribiendo. Por eso para ellos la mecanografía es imprescindible. También cuenta que las voces que se emplean para las adaptaciones acostumbran a ser metálicas y sintéticas porque son más ágiles que las humanas. Y muestra cómo la línea braille, conectada al ordenador, ha modernizado el sistema de lectoescritura. Más de 2.000 personas fueron formadas el año pasado en tecnología por la ONCE, detalla su delegado en Catalunya, Enric Botí
La tecnología ayuda en el día a día, en lo práctico, pero también permite tener una vida social. Marisol Bilbao, por ejemplo, disfruta en el museo, ya que gracias a la aplicación BeMyEyes, que tiene vinculada a las gafas, le describe por ejemplo lo que ve en el cuadro. También, si se le cae algo al suelo, con una videollamada que conecta a personas con discapacidad visual con voluntarios videntes a través de una videollamada en directo para ayudar.
A pesar de todo, la tecnología no es infalible y no siempre está disponible. Así que a veces se trata de sobrevivir. “Desde que soy ciega no me fustigo y si un día como lentejas en lugar de garbanzos porque me he equivocado de bote, no pasa nada”, bromea Marisol Bilbao.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.