Las mujeres de Maspujols, municipio de tradición agrícola del Baix Camp, han tejido en los últimos años una sorprendente alianza solidaria con las mujeres de un poblado de Burkina Faso, Dampan. No es una historia más de cooperación y colaboración entre África y Europa. Se trata de la conexión, estrecha, entre dos asociaciones de mujeres, la Dàlia, de Maspujols, y la asociación Panisse, de Dampan.
La alianza ha servido hasta ahora para sacar adelante un molino de grano, una prensa de aceite para poder elaborar manteca de karité y la construcción de pozos para poder disponer de agua potable. Proyectos estratégicos, liderados por las mujeres de Dampan y cofinanciados en parte con el dinero recaudado en el Baix Camp.
Han sacado adelante un molino de grano, una prensa de aceite para hacer manteca y pozos para tener agua
Hasta el punto de que el pasado enero las mujeres de ese poblado de Burkina Faso celebraron una gran fiesta, con más de 700 personas congregadas y la presencia de todas las autoridades locales, en honor a sus aliadas de Maspujols. En sus vestidos tejieron el escudo del pueblo de sus aliadas tarraconenses. La amenaza del terrorismo en Burkina Faso ha impedido hasta ahora el viaje de las mujeres catalanas a Dampan, pero desde la distancia siguen afianzando una conexión con pocos precedentes.
“Historias de cooperación hay muchísimas, pero el hecho diferencial es que es una relación muy estrecha entre dos asociaciones de mujeres. Y las mujeres de Dampan decidieron organizar una fiesta en honor a las mujeres de Maspujols sabiendo que no podrían viajar a Burkina Faso, con más de 600 mujeres y todas las autoridades locales”, destaca Blanca Rigau, vecina de Maspujols y punto de partida de esta increíble historia de solidaridad.
Aunque ella intenta esquivar cualquier tipo de protagonismo, esta alianza con Burkina Faso no se puede entender sin explicar que Rigau, veterinaria ahora ya jubilada, viajó de joven a ese país y empezó a colaborar en proyectos humanitarios. Vivió dos años allí (1989), contratada por la ONU. Después de su último viaje a Dampan, en el 2018, habló de su experiencia a las mujeres de Maspujols, y todas ellas se lanzaron de cabeza.
La Dàlia, con 300 socias, celebró el sábado en Maspujols un acto solidario para recaudar más fondos con el objetivo de seguir contribuyendo al desarrollo de proyectos liderados por las mujeres de Dampan. Éxito rotundo de un concierto en la ermita de Sant Antoni, en plena naturaleza y con el “baño de música” de la pianista Lídia Papió, de Reus, con un cuadro pintado en directo por la artista Fina Veciana. Reunieron a más de 150 personas con la mente puesta en Burkina Faso.
El dinero recaudado se utilizará para ayudar a financiar programas de formación, la compra de plantel para el huerto comunitario de las mujeres de Dampan, la adquisición de sacos de grano para que los puedan revender cuando llega la estación seca y para conceder préstamos personales a las mujeres del poblado africano. “Para ellas suponen mejoras muy importantes para que no tengan tanto desgaste físico y se puedan dedicar a otras actividades”, destaca Rigau. Son mujeres muy asociativas, con costumbre de trabajar en comunidad para hacer frente a las dificultades.
El deseo de varias de las mujeres de la Dàlia de Maspujols es poder viajar a Dampan cuando lo permita la situación de Burkina Faso, amenazado por la presencia de grupos terroristas. Su anhelo, poder conocer por fin a las mujeres de la asociación Panisse, conectadas con ellas a pesar de la distancia.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.