Javier (Calatayud, 1962) acumula un sinfín de episodios depresivos. El primero lo tuvo con 40 años, y del último –ahora tiene 63 años- acaba de recibir el alta. No obstante, y aunque admite que convivirá con la patología toda la vida, hoy es algo más optimista que un tiempo atrás. ¿La razón? El reciente tratamiento que recibió en la unidad de depresión resistente del Parc Sanitari Sant Joan de Déu (SJD), que ofrece unos tratamientos más personalizados.
“Tiene que haber un cambio de paradigma en el tratamiento de la depresión”, esgrime el psiquiatra Salvatore Aguilar-Ortiz, referente de la unidad del SJD. “Tenemos que pasar del ensayo-error a la medicina de precisión”, agrega.
Tiene que haber un cambio de paradigma en el tratamiento de la depresión”
Eso es precisamente –asegura- lo que intentan hacer en su unidad. Entiende que ya no tiene sentido ir probando un antidepresivo tras otro hasta hallar el que funciona –“cuando el paciente no responde al primer y segundo fármaco, hay muchos números de que tampoco lo haga con el tercero”, arguye-, sino aplicar lo que requiere cada enfermo. “La depresión es una enfermedad heterogénea, se expresa de manera distinta en cada persona”, sostiene.
En su unidad, tratan las depresiones resistentes al tratamiento (DRT), es decir, aquellas que no han respondido, al menos, a una farmacoterapia y una psicoterapia, o en la que han fracasado más de dos antidepresivos probados en dosis y tiempos adecuados. Se calcula que entre un 35% y un 37% de los casos de depresión son resistentes al tratamiento, y que un 37% de las personas con trastorno depresivo mayor no mejoran con las terapias disponibles.
Eso es lo que le ocurría a Javier, diagnosticado de DRT. De ahí que su médico de cabecera lo derivara a esta unidad del SJD, donde le aplicaron un tratamiento novedoso con esketamina intranasal, uno de los dos que usan con más frecuencia en la unidad. Administrado en sesiones controladas, este derivado de la ketamina actúa rápidamente sobre circuitos cerebrales implicados en la depresión y es especialmente útil en casos donde los antidepresivos convencionales no han funcionado.
Y es que hoy la depresión ya no solo se circunscribe –como se ha creído desde antaño- a la falta de serotonina, sino a la pérdida de sincronía de las redes neuronales. “Es la enfermedad de la neuroplasticidad”, arguye Aguilar-Ortiz.
Combinado con litio, el tratamiento con esketamina le funcionó a Javier, hasta el punto que recibió el alta. Y no solo a él. El 82% de los pacientes tratados en la unidad con esta molécula mostraron una mejoría, y en uno de cada cuatro (como en el caso de Javier) el episodio remitió. Él sabe, no obstante, que puede haber más en el futuro, al tratarse de una patología altamente recurrente. “Creo que la depresión me acompañará toda la vida. Lo mío es crónico, lo tengo asumido”.
Otros tratamientos, como la terapia electroconvulsiva (TEC), también han mostrado gran eficiencia, consiguiendo una reducción de síntomas de casi un 90%. El problema es que tanto esta terapia como la esketamina tienen limitaciones: esta última, por su elevado coste económico (la Seguridad Social cubre unas sesiones determinadas); y la primera –también cubierta por la sanidad pública- por la falta de disponibilidad, lo que limita el acceso. Y claro, muchos pacientes, cuando dejan de recibirlas, recaen. “Hay enfermos que necesitarían una TEC mensual y, al no tenerla, sabes que van a recaer”, razona Aguilar-Ortiz.
Hay enfermos que necesitarían una TEC mensual y, al no tenerla, sabes que van a recaer”
De ahí que este psiquiatra pida un mejor uso de los recursos y, en especial, diagnósticos correctos. Lamenta que en numerosas ocasiones la palabra depresión “se hace servir muy a la ligera” y que eso conlleva que se medicalicen casos que no son compatibles con una depresión y dejen de tratarse otros que sí corresponden por esa banalización del término. “La depresión no solo es estar triste, es una enfermedad. Y no afecta únicamente al cerebro y la mente, sino a todo el cuerpo”, subraya.
Puntualiza, sin embargo, que el problema no se arregla solo con recursos. Recuerda que la depresión tiene múltiples causas e impacta en todas las esferas de la vida, motivo por el que los profesionales trabajan en un modelo bio-psico-social que integra el funcionamiento cerebral, la historia de vida de la persona y su entorno social y familiar.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.