Anna se desplazó a Barcelona para acompañar a su hija, Judit, que fue ingresada en la uci a consecuencia de complicaciones derivadas de un trasplante. Los primeros días durmió en el coche y recurrió a una entidad para poder encontrar un alojamiento. Pasó ocho meses en uno de los pisos de la Fundació Jubert Figueras.
Manel, un vecino de La Jonquera (Alt Empordà) de 57 años enfermo de leucemia, tuvo que desplazarse a Barcelona para someterse a un trasplante de médula en el hospital Vall d’Hebron. Durante el proceso, que duró once meses, él y su esposa y cuidadora pudieron alojarse en un piso de acogida de la Fundació Josep Carreras.
Anna pasó varios días durmiendo en el coche mientras su hija estaba ingresada en la uci
Como estos, hay muchos más casos. Las entidades que ofrecen alojamiento pacientes y familiares que deben ir a los centros hospitalarios de Barcelona para someterse a intervenciones o tratamientos complejos atendieron a 1.072 familias el pasado año -cifra que representa un incremento de 77 respecto al 2024 y 227 respecto al 2023- y ofrecieron un total 86.685 pernoctaciones. Sin embargo, muchas de las peticiones han quedado sin atender por falta de recursos.
En un balance de su actividad, las diez entidades de acogida de Barcelona (Fundació Hospitalitat Mare de Déu de Lourdes, Fundació Jubert Figueras, Fundació Josep Carreras contra la Leucèmia, Fundación Inés Arnaiz, Fundació d’Oncologia Infantil Enriqueta Villavecchia, Associació Catalana del Fetge, Associació de Familiars i Amics de Nens i Oncològics de Catalunya, Casa Ronald McDonald, Fundación Xana y Fundació Privada Petit Món) han alertado que, a pesar del incremento del número de entidades que ofrecen alojamiento en Barcelona, la cifra de solicitudes que no pueden abarcarse también crece.
El pasado año se contabilizaron 259 solicitudes no atendidas por falta de recursos de alojamiento, un 40% más con relación al 2024. “Se ha dejado a muchas familias sin una alternativa adecuada mientras acompañan a sus seres queridos en momentos críticos”, lamentan las entidades.
El motivo es “el incremento de la demanda de tratamientos más técnicos, específicos y complicados en los hospitales terciarios de Barcelona, especialmente el Vall d’Hebron, Clínic, Sant Pau e Institut Català d’Oncologia (ICO), que disponen de muchos avances tecnológicos, especialmente en el ámbito de la oncología”, explica a La Vanguardia Pere Puig, secretario de la Asociació Catalana del Fetge y portavoz de las entidades.
“Al enfermo no le falta de nada, pero el acompañante tiene que buscarse la vida, y la falta de alojamiento añade más estrés a las familias, que con frecuencia tienen que buscar por su cuenta lugares donde pernoctar, un gasto en muchos casos fuera de su alcance, ya que la economía familiar se ve afectada por las entradas y salidas del hospital.
Según Puig, las 259 familias que quedaron desatendidas el año pasado mal durmiendo en los hospitales o donde pudieron son situaciones que deben empujar a las conselleries de Salut y Drets Socials a dar un paso adelante en este ámbito.
El aumento de los tratamientos avanzados y la situación de la vivienda en Barcelona centran el problema
De las 1.072 familias atendidas en el 2025, 907 fueron alojadas en recursos propios de las entidades y el resto en hoteles, en virtud de convenios de colaboración que propician estancias prácticamente gratuitas cuando el precio medio por noche de una habitación en la ciudad fue de 190 euros, según el Gremi d’Hotels de Barcelona.
Según las entidades, la duración media de las estancias en los pisos de acogida es de 33 días, si bien es muy variable, oscilando desde un día en el caso de pruebas diagnósticas hasta varios meses o un año en los trasplantes.
Como ejemplo de larga estancia destaca el caso de Domenick, un niño con una cardiopatía congénita derivado al hospital de Vall d’Hebron para ser sometido a un trasplante de corazón. Para poder ser incluido en la lista de receptores, como es habitual el centro exigió a la familia una residencia cercana al hospital.
La Fundación Inés Arnaiz acogió a la familia en uno de sus pisos durante más de dos años, periodo en el que el padre del paciente tuvo que buscar trabajo en Barcelona mientras la madre cuidaba al niño, cuyo trasplante tardó unos años.
Al enfermo no le falta de nada, pero el acompañante tiene que buscarse la vida”
Las entidades disponen de 55 alojamientos y 156 habitaciones en el área metropolitana adaptadas a las necesidades de las familias desplazadas, procedentes principalmente de Catalunya, pero también del resto de España y de otros países. “El impacto positivo de esta iniciativa social es innegable”, afirman: “La recuperación del paciente es más efectiva cuando el cuidador puede estar presente en condiciones adecuadas”.
Para las entidades, ciencia y servicios de alojamiento “tienen que avanzar conjuntamente para garantizar una atención más humana y eficiente” reduciendo las desigualdades territoriales. Los alojamientos de acogida son más necesarios de nunca, afirman, en una tendencia que apunta al aumento de los trasplantes y los tratamientos domiciliarios, unida al precio elevado de la vivienda en Barcelona, la imposibilidad de alquilar durante periodos inconcretos y la creciente precariedad social.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.