Cada año, el consumo de alcohol produce 2,6 millones de muertes en el mundo, esto es, un 4,7 % del total de la mortalidad mundial. A esta cifra se suman otros datos preocupantes: alrededor de 400 millones de personas en el planeta —el 7 % de la población mayor de 15 años— padecen trastornos por consumo de alcohol y, de ellas, 209 millones viven con dependencia. En España, el alcohol es la segunda causa prevenible de mortalidad, responsable de alrededor del 4 % de las muertes anuales.
La ingesta de alcohol repercute en el desarrollo de enfermedades hepáticas, gastrointestinales y pancreáticas; provoca trastornos cardiovasculares y neurológicos, y favorece distintos tipos de cáncer, entre ellos, los de mama, colon y recto, hígado, esófago y cavidad oral. Además, su consumo tiene un impacto especialmente elevado en la población joven, tanto por accidentes de tráfico como por violencia y lesiones.
No es lo mismo un consumo comedido de alcohol que uno excesivo. Son numerosos los estudios observacionales que han descrito los posibles beneficios de un consumo moderado sobre la salud en general. Esto ha provocado una discusión científica y social compleja, ya que establecen que las personas con consumos bajos o moderados presentan menor riesgo cardiovascular y menor mortalidad que los grandes consumidores y, en algunos análisis, incluso que los abstemios. Los resultados se han observado con mayor consistencia cuando el consumo se produce en el marco de la dieta mediterránea, con pequeñas cantidades de vino, preferentemente tinto, consumido con las comidas, repartido a lo largo de la semana y sin episodios de consumo intensivo.
La evidencia que falta
¿Estamos, entonces, ante un efecto beneficioso atribuible al alcohol o más bien ante el reflejo de estilos de vida globalmente más saludables? ¿Hasta qué punto influyen sesgos como la dificultad para medir el consumo real, la heterogeneidad dentro del grupo de no bebedores o factores sociales y culturales asociados al patrón mediterráneo? Y, sobre todo, ¿cómo se pueden sopesar los posibles beneficios cardiovasculares frente a los peligros, como el aumento del riesgo de cáncer, que aparece incluso con consumos bajos y de forma más marcada en las mujeres?
Falta evidencia experimental sólida que permita responder con claridad a una pregunta clave para la salud pública: ¿cuál es realmente el impacto a largo plazo del consumo moderado de alcohol? Para cubrir esta laguna ha nacido el ensayo UNATI, financiado por el Consejo Europeo de Investigación. Se trata de un gran ensayo clínico aleatorizado cuya finalidad es determinar con evidencia científica sólida si el consumo moderado de alcohol puede ser una alternativa segura frente a la abstinencia total.
El estudio, desarrollado junto con más de 500 médicos de todo el país y liderado por Miguel Ángel Martínez-González y su equipo, prevé alcanzar los 10.000 participantes en toda España. Durante cuatro años, estos reciben recomendaciones orientadas a la abstinencia o la moderación, sin imponérseles cambios obligatorios. El objetivo es analizar el impacto de ambas estrategias sobre la mortalidad, la salud cardiovascular y el riesgo de cáncer, así como sobre otros problemas de salud: la cirrosis, la diabetes tipo 2, la depresión, la demencia, las infecciones graves o las lesiones que requieren hospitalización. Es la manera de generar una base de evidencia más sólida para orientar tanto las recomendaciones clínicas como las políticas de salud pública.
Dos miradas complementarias
Dos expertos de primer nivel, el Dr. Miguel Ángel Martínez-González, al frente del ensayo UNATI, y el Dr. Raúl Andrade Bellido, abordarán todas estas cuestiones el próximo 3 de junio, a las 19h, en el debate online Alcohol, dieta mediterránea y salud: ¿qué sabemos?, impulsado por la Fundación ”la Caixa”. El debate podrá seguirse gratuitamente mediante inscripción previa.
La trayectoria de cada uno de los médicos participantes aporta miradas complementarias. Martínez-González, desde la investigación en nutrición, salud pública y medicina preventiva, con una amplia experiencia en grandes estudios poblacionales y ensayos clínicos. Es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra (UNAV), investigador en nutrición y catedrático visitante de nutrición en la Harvard T. H. Chan School of Public Health. Y Andrade Bellido, desde la experiencia clínica directa en el manejo de las enfermedades digestivas y hepáticas. Es catedrático de Medicina en la Universidad de Málaga, jefe de servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Virgen de la Victoria e Investigador Responsable del grupo Hepatogastroenterología, Farmacología y Terapéutica Clínica Traslacional en el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (IBIMA Plataforma BIONAND)
Este y otros debates online de la Fundación “la Caixa” forman parte de un ciclo de conversaciones que sirven para poner de relevancia el trabajo de profesionales de la investigación y la salud, además de funcionar como punto de encuentro entre la sociedad y la comunidad científica.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.