Sofocada por el calor extremo, Francia no puede evitar la polémica política sobre la gestión de la emergencia climática, a menos de un año de las elecciones presidenciales. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha reunido este jueves a otros once miembros del Gobierno para abordar la situación, estudiar medidas para los próximos meses y rechazar las acusaciones de poca preparación ante el último episodio canicular.
El encuentro de los ministros en el palacio de Matignon se ha producido durante otra jornada difícil en la que se alcanzó una temperatura máxima a nivel nacional de 37,8 grados centígrados en Angoulême-La Couronne, en el departamento de Charente, al noreste de Burdeos, 37,6 grados en Narbona y 37,4 en Perpiñán. La presión del mercurio no se atenuará hasta el domingo.
La reunión se convocó para preparar un plan con el objetivo, en primer lugar, de evitar incendios forestales de gran magnitud como los habidos el año pasado, especialmente en el sur, cerca de los Pirineos catalanes, y en las proximidades de Marsella. Sin embargo, según declararon varios ministros a la salida, Lecornu lanzó un mensaje muy político para movilizar al Ejecutivo frente a las críticas, especialmente de la líder ecologista, Marine Tondelier, y dejar claro que “el Gobierno no es responsable de la ola de calor”.
El primer ministro, irritado, instó a los participantes en el encuentro a echar las culpas a los ayuntamientos, primeros responsables de no haber preparado los edificios de las escuelas para los periodos de calor intenso. También expresó su malestar con la compañía nacional de ferrocarriles, SNCF, por un incidente en el trayecto París-Niza que dejó varias horas a los pasajeros encerrados en los vagones. Lecornu pidió al ministro de Transportes que obligue a la SNCF a abrir las puertas de los convoyes en esos casos.
Para el ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, el cierre de escuelas por el calor debería ser “un último recurso” cuando no hay otra solución para aliviar a los alumnos y profesores. En todo caso, tal medida debe adoptarse tras acordarlo con el prefecto del departamento y el alcalde. El Gobierno ha sido censurado por la lentitud en la adaptación de los centros escolares a la emergencia climática, pues muchos se ubican en construcciones mal aisladas y sin sistema de climatización. Pero Lecornu insistió en que quienes deben hacer ese trabajo son los ayuntamientos.
El intenso calor ha acentuado la contaminación en ciudades como París, donde se han aplicado restricciones de circulación -solo están permitidos los vehículos de las categorías menos contaminantes- en el perímetro de la llamada “primera corona”, que incluye los suburbios colindantes con la capital. También se ha ordenado la reducción de la velocidad en las vías rápidas. En cuanto a la primera medida, los agentes realizan controles en algunos puntos neurálgicos, como en Porte Maillot, aunque por ahora no imponen multas, salvo que se encuentren con vehículos flagrantemente muy contaminantes.
Según los servicios meteorológicos estatales, Francia está sufriendo ahora la quincuagésima ola de calor contabilizada desde el final de la II Guerra Mundial, si bien se trata de la más temprana en el calendario. Lo inquietante es que estos fenómenos son cada vez más frecuentes, afectando a zonas del país que desconocían tanto calor, como Bretaña, poniendo en evidencia la falta de adaptación de muchos edificios.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.