El 11 de febrero miles de docentes salieron a la calle para protestar por las condiciones laborales en las escuelas. La huelga, convocada por todos los sindicatos educativos, alcanzó el 54% del conjunto de la plantilla. Los profesores expresaban su desazón por la complejidad en las aulas, por las exigencias del sistema sobre sus responsabilidades y por el bloqueo salarial. Ahí empezó una marea amarilla que no ha dejado de visibilizarse. Estamos en junio y el conflicto no se ha desencallado. ¿Qué ha pasado desde entonces?
11 de febrero: Manifestación masiva
Unidad de acción sindical en una manifestación de decenas de miles de personas. La frustración larvada y la falta de aparente respuesta por parte del Govern socialista -este sí ordenará el sector, se oía- estalla. Faltan recursos destinados a unas aulas desbordadas por la complejidad, por la falta de reconocimiento social. Más pobreza, inmigración, salud mental, discapacidad en las aulas sin los recursos adecuados. También se ha perdido poder adquisitivo. Hasta un 25% dicen los sindicatos.
27 de febrero: Negociación
Después de esa huelga, Govern y sindicatos se sientan a la mesa negociadora casi a diario. Ratios, inclusiva, salarios. El 27 de febrero los sindicatos salen de la reunión esperanzados. “La nueva propuesta de mejora salarial se ha producido después de que hayamos llegado a un consenso en la mayoría de temas como inclusiva, ratios, sobrecarga de trabajo y otros puntos que estaban sobre la mesa”, explicó entonces Iolanda Segura, portavoz de Ustec pero en representación de todos los sindicatos. “Pero el escollo es el aumento salarial”, añadió.
Educació proponía un aumento del 25% sobre el complemento específico autonómico (unos 180 euros al mes). “Es insuficiente, el salario es una línea roja”, señaló Segura. Los sindicatos habían convocado un ciclo de huelgas en marzo.
9 de marzo: Pacto educativo
El Govern firma con CC.OO. y UGT (el 23% de peso sindical) un pacto en el que el resto de sindicatos no está de acuerdo. Es una acuerdo marco flexible que contempla mejoras en ratios, en escuela inclusiva y el 30% del complemento autonómico, unos 270 euros en cuatro años. Se trata de una cuantía nunca vista, unos 2.000 millones de euros, el 25% del presupuesto de Educació.
Se establecen reuniones de seguimiento para ir concretando las mejoras. El alza salarial a cuatro años junto a mejoras del personal educativo se llevan el 65% del presupuesto. La bajada de ratios y la atención a la diversidad, el 35% restante.
20 de febrero: huelga masiva
Ustec, Professors de Secundària, CGT e Intersindical reciben la firma del pacto como una traición a la unidad sindical. Creen que podía haberse ido más allá. Mantienen las movilizaciones y las huelgas de marzo. Estas son un éxito. Tres de cada diez profesores sale a protestar. El seguimiento de la huelga convocada para todas las escuelas el 20 de febrero es seguida por el 44% de la plantilla.
En el pacto hay una clave que genera el descontento de las direcciones de centro: las plazas perfiladas de los docentesdel calustro. De la posibilidad de seleccionar personal del 50% de la plantilla, Govern y sindicatos pactan que los directores solo podrán seleccionar el 3%. Esta es una demanda polémica muy reivindicada por todos los sindicatos. Con ella Educació pierde el apoyo de las direcciones, esenciales en momentos de conflicto.
Mayo: ciclo de huelgas
La consellera, ausente por enfermedad desde inicios de febrero, se reincorpora el 7 de abril. Los sindicatos no firmantes convocan 16 días de huelga (17 contando la de los educadores de 0-3 años), entre las que se encuentran huelgas de ámbito territorial y tres huelgas generales. La última está prevista el 5 de junio.
El seguimiento es irregular pero claramente menor (ayer fue del 14%), pero en la general se alcanza un seguimiento del 35%. Las manifestaciones también adelgazan, pero se radicalizan. Cortes de carreteras y acciones de mayor visibilidad del conflicto.
En los centros públicos circulan manifiestos para renunciar a las colonias y a las salidas educativas. Por primera vez después de una década vuelven a remunerarse, pero lo hacen en 50 euros por noche, hasta un límite de dos profesores. Ya son 1.228 centros que han firmado de los 2.500 en total.
11 de Mayo: Mossos
En mayo también suceden dos cuestiones que inciden en el conflicto. El plan piloto de agentes de policía en centros de educación con alumnos y familias conflictivas y la filtración de dos agentes Mossos d'Esquadra en una asamblea de trabajadores enardecen al sector que se siente intimidado. El Govern explica que el sentido de incorporar policías es para mediar y para prevenir conflictos. Las presiones son enormes y de los 25 centros que habían aceptado, la mitad renuncia. Por su parte, la consellera de Interior Interior Núria Parlon y el director general de los Mossos, Josep Lluís Trapero, se disculpan por la infiltración.
13 de mayo: nueva mesa sectorial
La consellera convoca mesa sectorial para desencallar el conflicto ante la fuerza del movimiento y después de insistir que no se movería del acuerdo. Iolanda Segura asegura en el diario Ara que con un aumento de 400 euros al mes podría consultar a las bases y desconvocar la huelga. El alza salarial es casi del doble de la pactada en marzo, pero inferior de la que partían 700 euros. Paralelamente, se está negociando el acuerdo del presupuesto de la Generalitat que daría margen de maniobra al Govern a mejorar la financiación. El fin de semana antes de que se escenifique el apoyo de ERC y Comuns, Ustec pide a estos partidos, que les habían apoyado en sus reivindicaciones, que se nieguen a pactar si no se contemplan subidas suficientes para que Educación satisfaga las demandas sindicales. Los presupuestos continúan adelante y estos grupos se comprometen a firmar un aumento complementario si el Govern lo necesita.
29 de mayo: Ocho mesas de negociación.
La primera propuesta del Govern es el compromiso de un aumento de la escuela inclusiva que solo concreta para el próximo curso y un aumento salarial que no satisface. Además, vincula el alza de las nóminas a un nuevo complemento singular para aquellos perfiles que mayores responsabilidades tiene: tutores, directores y coordinadores. Esto cubre el 60% de la plantilla.
Los sindicatos se niegan quieren un aumento lineal para todos, más aumento salarial y mayor concreción en el resto de medidas.
El Govern reformula su propuesta: el 30% del complemento autonómico (3.000 euros) se incorporarán en las nóminas una año antes de lo pactado, a los 3 años y no a los 4 años. Además, se compromete a pagar la deuda de los sexenios, una de las reivindicaciones de los sindicatos, especialmente de Professors de Secundària. Este sindicato señala claramente que los recursos deben destinarse a salarios y cátedras, y no a la escuela inclusiva en cuyo modelo no cree.
En la reunión del jueves el acuerdo se ve próximo. No obstante, se queman las aspiraciones y, tras seis horas de reunión, humea la fumata negra. Govern se pliega a casi todas las demandas: mejora la escuela inclusiva (más de 6.000 profesionales), calendariza el retorno de la deuda de estadios a cinco años (250 millones), se compromete a convocar 5.000 plazas de catedráticos (14,6 millones) y aumenta el sueldo de los profesores a casi 400 euros mensuales en cuatro años. Esta cifra es discutida por los sindicatos no firmantes que entiende que la subida es mucho menor. Además, se preserva el marco del pacto firmado con CC.OO. y UGT y las nuevas ofertas se incluyen en un anexo al mismo. No se firma el pacto. Globalmente supone una inyección de 300 millones de euros extras a los 2.000 millones del acuerdo inicial.
Los sindicatos se encierran en el departamento y duermen en el edificio para visibilizar que ellos están dispuestos a seguir negociando. No ven claro que las bases, a las que consultarán tras el acuerdo, vayan a decir que sí. Estas bases están constituidas por asambleas de profesores que han mantenido vivas las movilizaciones en las calles gracias a unas altas expectativas. Estas les advierten: “no admitiremos un cierre en falso”. Las elecciones sindicales son en primavera de 2027.
En la reunión de este viernes, la consellera Niubó mantiene que no se va a mover de la última oferta, existen, ha expresado, ciertos flecos, pero no se puede estirar más. Los sindicatos, que han entrado con la convicción de ganar más en salarios, quieren renegociar también ratios, cuya reducción ya se contempla en el pacto, y currículums, para eliminar la capacidad de centros de dedicar parte del horario a proyectos y reinstaurar el tiempo dedicado a las ciencias. Los sindicatos ya han registrado convocatorias de huelgas en junio para cuando acaben las de la próxima semana.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.