Un cohete New Glenn de Blue Origin sin tripulación explotó el jueves en una plataforma de lanzamiento de Florida durante una prueba, lo que supone un importante revés para la empresa espacial de Jeff Bezos, que busca acortar distancias con SpaceX, la empresa de Elon Musk, tanto en el despliegue de una red de satélites que ofrezca conexión de banda ancha a internet desde el espacio, como en la pugna por los contratos comerciales con la NASA para el esperado regreso del hombre a la Luna en la misión Artemis, prevista para el año próximo. Precisamente, este lanzamiento tenía que poner en órbita un conjunto de satélites de Leo, la empresa propiedad de Amazon que compite con Starlink, propiedad de Musk.
Precisamente, la explosión se produjo apenas dos días después de que la NASA adjudicara a Blue Origin un contrato de 188 millones de dólares para llevar róveres y equipos a la superficie lunar para la construcción de una base permanente en la Luna, y menos de una semana después de que SpaceX —con años de ventaja en el desarrollo— llevara a cabo una prueba en gran medida satisfactoria de su cohete Starship de próxima generación. En este sentido, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, declaró que la agencia espacial colaborará con sus socios para llevar a cabo una investigación exhaustiva del incidente, y que proporcionará información sobre las repercusiones en los programas Artemis y de regreso a la Luna.
El incidente se ha producido apenas semanas después de otro problema, cuando una falla en uno de los motores dejó un satélite en una órbita incorrecta Cadena de errores
El New Glenn, pieza clave en los planes de exploración espacial de Blue Origin, lleva años de retraso y ha sufrido tiempos de espera más largos de lo previsto entre vuelos, por lo que esta explosión supone el último revés para su reputación como alternativa fiable al Falcon 9 de SpaceX. Además, el incidente se ha producido apenas semanas después de otro problema con un lanzamiento comercial de New Glenn, cuando una falla en uno de los motores dejó un satélite en una órbita incorrecta, lo que derivó en una investigación de la Administración Federal de Aviación (FAA).
La explosión ocurrió durante una prueba de encendido estático (hot fire test), una maniobra previa a futuros lanzamientos orbitales. Blue Origin confirmó que se registró una “anomalía”, aunque aseguró que todo el personal fue evacuado y no hubo heridos y que en el cohete no se habían cargado aún los satélites de Leo que la compañía tenía previsto poner en órbita. Si bien las anomalías durante las pruebas previas al lanzamiento son relativamente frecuentes, este tipo de explosiones son raras, y la magnitud de esta suscita preocupación de que pueda haber dañado gravemente la plataforma de lanzamiento donde se encontraba el cohete.
Se prevé que este nuevo y mucho más importante contratiempo retrase el regreso al espacio del cohete New Glenn y también podría afectar el ya ajustado calendario del programa lunar Artemis, que ya ha sufrido numerosos retrasos y contratiempos, incluso mientras Estados Unidos redobla sus esfuerzos para llevar humanos a la Luna antes que su principal rival, China. Por su parte, Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX, que compite con Blue Origin en el programa Artemis, reaccionó a la noticia de la explosión de la nave con empatía, deseando a su rival una pronta recuperación.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.