01La encíclica del papa León XIV  sobre la Inteligencia Artificial está teniendo un fuerte impacto en la opinión pública, sobre todo en la opinión publicada.  Magnifica Humanitas.  ‘ Magnífica humanidad ’, un título bellísimo en un tiempo sombrío.
02Aún es pronto para saber cuáles serán los efectos de esa encíclica sobre la cuestión de fondo que se plantea en sus 53 páginas, organizadas en 244 puntos: el control humano sobre la IA, la responsabilidad última en el nuevo sistema nervioso de las sociedades desarrolladas, la conducción o la autopropulsión de la red tecnológica que va a modificar las estructuras más profundas de la humanidad hasta el punto de poder someterla o destruirla.
03La Entidad que un día podría plantearse como objetivo la extinción de una Humanidad evaluada como poco eficiente.
04El texto está siendo muy comentado en los medios de comunicación, es muy citado en las redes sociales y está suscitando una opinión claramente positiva en círculos profesionales y científicos de Occidente.
La encíclica del papa León XIV sobre la Inteligencia Artificial está teniendo un fuerte impacto en la opinión pública, sobre todo en la opinión publicada. Magnifica Humanitas. ‘Magnífica humanidad’, un título bellísimo en un tiempo sombrío. Aún es pronto para saber cuáles serán los efectos de esa encíclica sobre la cuestión de fondo que se plantea en sus 53 páginas, organizadas en 244 puntos: el control humano sobre la IA, la responsabilidad última en el nuevo sistema nervioso de las sociedades desarrolladas, la conducción o la autopropulsión de la red tecnológica que va a modificar las estructuras más profundas de la humanidad hasta el punto de poder someterla o destruirla. La Entidad que un día podría plantearse como objetivo la extinción de una Humanidad evaluada como poco eficiente.
Primera impresión. El texto está siendo muy comentado en los medios de comunicación, es muy citado en las redes sociales y está suscitando una opinión claramente positiva en círculos profesionales y científicos de Occidente. Todos aquellos que tienen motivos objetivos para sentirse más amenazados por el desarrollo de la IA (toda clase de profesionales liberales, cuadros empresariales medios, periodistas, profesores, maestros, artistas, gestores de distinto rango…), simpatizan en estos momentos con el documento dado a conocer por el Papa hace ocho días.
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Buena parte de la izquierda ilustrada aplaude a León XIV, de igual modo que sus padres y abuelos aplaudieron en 1963 la Pacem in Terris de Juan XXIII, dirigida “a todos los hombres de buena voluntad”, en la que se establecían los fundamentos morales de la ‘coexistencia pacífica’ entre los dos bloques enfrentados durante la primera guerra fría. Publicada dos meses antes del fallecimiento de Angelo Giuseppe Roncalli, bautizado por el pueblo romano como el “Papa bueno”, ese documento situaba el respeto a los derechos humanos en el centro de la política internacional. Democristianos y comunistas empezaron a hablar con la encíclica de Juan XXIII sobre la mesa.
Esos derechos humanos fueron vulnerados muchas veces, pero la lucha entre los dos bloques apelaba constantemente a ellos. Libertad e igualdad. El bloque occidental exigía el máximo respeto a la libertad individual y el bloque socialista daba prioridad a la igualación social.
Durante años, la lucha política e ideológica en el mundo hablaba de valores. Se mataba en nombre de valores. Hoy se despliegan mapas, se dibujan ‘espacios vitales’ y se habla de supervivencia. Se invoca la seguridad energética, la seguridad tecnológica, y se ensaya a gran velocidad la eficacia de los drones ‘inteligentes’ como arma de futuro. El dron es el gran descubrimiento de la guerra de Ucrania. El dron no dice “Magnifica Humanitas” cuando su visor capta un grupo de personas escondidas detrás de unos matorrales: los encuadra, consulta su programa y si este responde que pueden ser enemigos, dispara y mata, o explota. Los drones de última generación toman esa decisión por su cuenta. Drones y robots serán el arma preferida de un futuro cada vez más próximo.
Ese futuro asusta a mucha gente, razón por la cual la encíclica del Papa ha sido acogida favorablemente por personas de pensamiento político muy distinto. Algunos han callado. Los liberales que repudian todo lo que huele a reglamentación han fruncido el ceño, pero no han levantado ninguna barricada. Todavía no se atreven a hacerlo. El anticlericalismo acérrimo también ha fruncido el ceño. En España, Podemos y BNG (cinco diputados en total) acaban de anunciar que no asistirán a la sesión del Congreso del próximo lunes en la que León XIV se dirigirá a los parlamentarios. Hubo un tiempo en que Podemos tiraba piedras al estanque y se formaban olas muy visibles. Durante meses, los círculos concéntricos en el agua fueron suyos. Hoy tiran gravilla al agua.
El presidente de la Conferencia Episcopal española, Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, clérigo de neto perfil conservador con una notable cultural política, ha visto cómo se abren nuevos espacios de intervención social para la Iglesia católica y no ha tardado en tomar la iniciativa. Ayer presentó la encíclica en Madrid, flanqueado por el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, y el secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo. La Iglesia en el centro del debate sobre el nuevo contrato social.
Los más poderosos se mantienen callados, herméticamente callados. La alta política calla. Ni Donald Trump, atascado en el estrecho de Ormuz; ni Xi Jinping, siempre hierático; ni Vladímir Putin, ahora temeroso de un retroceso militar en Ucrania, han dicho nada. Ursula von der Leyen, siempre reglamentaria, también calla. La Unión Europea, tantas veces acusada de buenista, tampoco ha emitido ninguna opinión hasta el momento. Los grandes oligarcas de la tecnología también callan, por ahora. No tardarán en disparar. Peter Thiel, fundador de Palantir, el más ideológico de todos ellos, acaba de afincarse en Argentina para vivir lejos de Washington, respaldar a Javier Milei y ayudarle a convertir ese país en un gran campo de pruebas de los nuevos dispositivos de control social. Thiel quiere levantar un santuario anarcoliberal en la Patagonia desde el cual poder desafiar al Papa de Roma. Mapas, siempre los mapas.
¿Calla Trump? No del todo. El presidente de los Estados Unidos no ha dicho nada sobre la encíclica, pero este pasado fin de semana ha vuelto a atacar a León XIV por su posición ante la guerra de Irán. No lo soporta. Está claro que no soporta la existencia de una voz independiente de las reglas del juego imperial. Ofrecieron un pacto a Roma poco después de la muerte de Francisco, un pacto de mutuo apoyo, un pacto carolingio, el emperador apoyaría al nuevo papa, y este dejaría tranquilo al emperador. El cónclave eligió al cardenal norteamericano Robert F. Prevost, antiguo prior general de la orden de los agustinos, formado como obispo en Perú, que desde el primer minuto tuvo muy clara cuál era su misión. Algunos quisieron presentarlo como un cauto tradicionalista que devolvería a su curso las aguas revueltas por Francisco. Creo que en estos momentos está bastante claro que ese diagnóstico, muy visible hace un año en destacados medios de comunicación anglosajones, era equivocado.
Veamos algunas reacciones.
Un dron autónomo junto a un soldadoAgencias
J.D. Vance se tienta la ropa. El vicepresidente de los Estados Unidos se está mostrando cauto después de haber polemizado ásperamente con León XIV a propósito de la guerra de Irán. En un reciente acto con los graduados de la Academia de la Fuerza Aérea, el pasado 28 de mayo, Vance dijo que está de acuerdo con la advertencia del Papa de “no delegar las decisiones más importantes a la tecnología digital”.
Durante su discurso en Colorado Springs, Vance explicó ante 900 cadetes recién graduados que lo que más le preocupa de la IA es cómo cambiará la guerra”. “Las decisiones sobre la vida y la muerte deben ser tomadas por humanos, no por máquinas”, alertó. “Sois maestros de la guerra, y tanto vuestras mentes como vuestros corazones son todo lo contrario a lo artificial», dijo. “Utilizad la tecnología para superaros, pero jamás os sometáis a ella”. Católico converso desde hace siete años, Vance parece ser consciente de la buena acogida que ha tenido la encíclica entre los católicos de Estados Unidos, con independencia de su orientación política. Vance, que sueña con poder llegar algún día a la Casa Blanca, sabe perfectamente que el voto católico sigue siendo importante en ese país. El Papa aparece hoy como una figura fuerte ante la sociedad norteamericana.
‘Human First’, la jugada rápida del movimiento MAGA. Días antes de la publicación de Magnifica Humanitas, desde Estados Unidos, Steve Bannon, veterano consejero de Trump, anunciaba la creación de la corriente “Human first” (“Los humanos primero”), como variante del movimiento “Make America Great Again” (“Hacer grande a Estados Unidos otra vez”). En una carta dirigida al presidente el pasado día 19 de mayo, exactamente seis días antes de la publicación de la encíclica papal, Bannon y otros 60 firmantes instaban a Trump a recuperar el control ideológico de su segundo mandato marginando a los oligarcas tecnológicos que defienden un desarrollo sin límites de la sociedad digital. Los firmantes expresaban su apoyo a la decisión presidencial de someter a control previo la venta de los modelos de IA que puedan ser peligrosos, medida adoptada por primera vez con el programa Mythos de la empresa Anthropic, capaz de detectar con mucha rapidez los fallos de seguridad de los sistemas cibernéticos, es decir, capaz de detectar y aprovechar esos fallos. Hay una creciente alarma por el avance de la IA en ese plano. Son muchas las líneas que apuntan a un riesgo de colapso social. La encíclica ha reflexionado con una claridad extraordinaria sobre ellas.
“Human First” parece ser la respuesta del ala más populista del trumpismo ante el creciente peso de las nuevas empresas tecnológicas en la Administración norteamericana. Hace ya un año, Bannon lanzaba dardos contra el ‘posthumanismo’ de los tecnólogos. Las dos puntas del movimiento hegemónico puesto en marcha por la derecha republicana radicalizada van a entrar en colisión. Los de muy arriba y los de abajo. Los Elon Musk que quisieran vivir eternamente y los bebedores de cerveza Ultra Right Beer en los porches del Medio Oeste. Los chicos de Silicon Valley y los votantes de casi todos los condados rurales de Estados Unidos. Las dos puntas de un arco muy amplio van en camino de enfrentarse. Por eso Vance se halla en estado de alerta. “Estados Unidos no se ha convertido en la mayor nación del mundo permitiendo que unas élites no elegidas realicen experimentos con la población sin garantías ni obligación de rendir cuentas. “America First” significa ante todo la fuerza estadounidense, la seguridad estadounidense y la protección de nuestro pueblo”, dice la carta dirigida a Trump.
La respuesta marxista-leninista china. Son significativas las prisas de Bannon para tomar posición antes de que el Vaticano diese a conocer la encíclica. No menos significativa es la fecha escogida por el Partido Comunista Chino para dar a conocer una opinión de timbre oficial sobre la deriva de la IA. El día 25 de mayo, coincidiendo con la presentación de la encíclica en Roma, la revista Study Times, periódico insignia de la Escuela Central de Cuadros del PCCh, daba a conocer cuál es su visión sobre el nuevo sistema nervioso de la humanidad tecnificada.
Un artículo firmado por Zang Donggang, secretario del PCCh en la Universidad Renmin, una de las universidades de investigación más prestigiosas del país, reflexionaba sobre “la construcción del sistema de conocimiento autónomo de China”. El texto sostiene que la IA es algo más que una frontera tecnológica. Es un campo de batalla de epistemología, ideología e influencia global. La lucha por el desarrollo de la IA es un combate de gran importancia para China, y en esa batalla se exigirá que los algoritmos se alineen con los valores socialistas, en lugar de seguir los modelos occidentales impulsados por el capital.
Caras realizadas con inteligencia artificialAgencias
Zang Donggang habla de la IA como una nueva forma de “intelecto general”, una fuerza que remodela la superestructura, un catalizador para la “sistematización, teorización y significación” del sistema de conocimiento autónomo de China. Donde el Papa invoca a la persona humana, el PCCh invoca a las fuerzas productivas. Donde la encíclica habla de conciencia, el Partido habla de soberanía epistémica. Donde el Vaticano advierte sobre los riesgos morales de la vigilancia social, el texto del PCCh guarda silencio.
Ambos textos reconocen que la IA no es solo una herramienta, sino un factor determinante en el desarrollo de la civilización. Ambos comprenden que puede enaltecer o degradar a la humanidad. Pero uno insiste en que la medida de la tecnología reside en la persona humana, mientras que el otro sostiene que dicha medida reside en el proyecto histórico. Antropología moral y materialismo histórico. No ha habido declaraciones despectivas del régimen chino sobre Magnifica Humanitas.
Entre las reacciones de los políticos occidentales cabe señalar la iniciativa del primer ministro canadiense, Mark Carney, de efectuar una llamada telefónica al Papa para felicitarle y compartir impresiones sobre el tema. El Vaticano tuvo la deferencia de incluir una breve reseña de esa llamada en su nota diaria de prensa, que seguramente no habrá hecho ninguna gracia a Donald Trump, entre cuyas tareas pendientes figura la conquista de Canadá.
(Agradezco la colaboración y buen consejo de Gorka Larrabeiti y Esteban Hernández en la orientación del radar).
Enric Juliana
Adjunto al director
Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.