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“No me importó ser cobaya, quería vivir”

Manuel Martín fue uno de los primeros pacientes que recibió células CAR-T para tratar un tumor hematológico de pronóstico poco halagüeño hace siete años y del que a día de hoy no queda rastro

“No me importó ser cobaya, quería vivir”
Manuel Martín ha participado en una jornada de formación de hematología en ValladolidJOSE LUIS PINDADO / SEHH
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  • 01Manuel Martín derrocha energía y, sobre todo, alegría.
  • 02Reconoce que la segunda oportunidad que le ha dado la vida. “y sobre todo, la ciencia y la investigación”, no piensa echarla a perder preocupándose de bobadas. “Siempre he sido  disfrutón , pero te metes en el mundo laboral, compromisos, hijos, casa y llegan las angustias y te centras en el trabajo y el sustento económico.
  • 03Pero eso ha cambiado desde 2018”, relata este médico de formación, de 57 años, que nunca ejerció (“no me gustaba la medicina, pero me hizo tener muy buenos amigos”).
  • 04Ese 2018, Manuel supo que algo en su cuerpo no iba bien.

Manuel Martín derrocha energía y, sobre todo, alegría. Reconoce que la segunda oportunidad que le ha dado la vida. “y sobre todo, la ciencia y la investigación”, no piensa echarla a perder preocupándose de bobadas. “Siempre he sido disfrutón , pero te metes en el mundo laboral, compromisos, hijos, casa y llegan las angustias y te centras en el trabajo y el sustento económico. Pero eso ha cambiado desde 2018”, relata este médico de formación, de 57 años, que nunca ejerció (“no me gustaba la medicina, pero me hizo tener muy buenos amigos”).

Ese 2018, Manuel supo que algo en su cuerpo no iba bien. Él, un amante del campo, empezó a notar que respiraba con dificultad cuando iba a andar por tierras salmantinas. “Pensé que era del tabaco. Fumaba mucho, unos dos paquetes diarios. También tenía algo de tos”. Pero no fue al médico hasta que una mañana, al levantarse, su cuello apareció tan hinchado que superaba el contorno de la cabeza. “Ahí sí que me asusté”, relata en la X Jornada de divulgación Hemato Avanza, que ha reunido durante dos días a periodistas y hematólogos.

Manuel llamó entonces a sus amigos médicos y, nada más verle, le enviaron de inmediato al hospital de Salamanca. “Creía que tenía un cáncer de pulmón... pero no. Tenía un linfoma B difuso de células grandes, el tipo más común y agresivo de linfoma no Hodgkin.

“Pasé 25 días en una sala hermética, en una especie de cápsula, para controlar mi reacción. Eso fue duro”

¿Qué hacer? Manuel lo tuvo claro: ponerse en manos de su compañero de facultad, con el que estudió hacía más de 30 años, Alejandro Martín, presidente del grupo español de linfomas del hospital de Salamanca. “Nos vimos y me puse en sus manos, literalmente. Lo que él decidiera bien estaba. Yo quería vivir por encima de todo. Tenía entonces dos niños de 12 y 9 años, a los que quería ver crecer y me necesitaban”.

Y empezó la quimoterapia, como primera línea de actuación, tal y como establecen los protocolos. Los tratamientos de células CAR-T (uso de linfocitos T del propio paciente, que se modifican genéticamente en el laboratorio para que expresen un receptor quimérico que permite a los linfocitos reconocer y atacar con gran precisión células concretas) estaban en sus inicios y no se aplicaban hasta una tercera línea (cuando fracasan dos tratamientos anteriores).

La quimioterapia no funcionó, algo que se puede considerar toda una suerte porque en ese momento había un ensayo con células CAR-T al que Manuel fue de cabeza: “A mi no me importó en absoluto ser una cobaya. Yo quería vivir”. Era 2019.

Era la primera vez que se aplican ese innovador tratamiento en Salamanca. “Me metieron 25 días en una habitación, que parecía una cápsula espacial, todo hermético. Me vigilaron día y noche, monitorizaron cada reacción de mi cuerpo. La verdad es que fue duro...la manera que encontré para hacer”.

De eso hace ya siete años. Y del linfoma de Manuel no queda rastro. Salió de aquella cápsula convencido de que la ciencia le brindaba otra oportunidad, que no piensa echar a perder. Interrumpe la conversación, porque su hija le llama. “Acaba de hacer un examen y le ha salido genial. Está en la universidad. ¿Ves lo que ha hecho la ciencia por mí?”, reitera.

Los avances científicos han permitido que los tratamientos de células CAR-T se realicen ya de manera ambulatoria. Nada de cápsulas herméticas.

Celeste López
Celeste López
Sociedad

Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.