En julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil española, el taller de Antoni Gaudí en la Sagrada Família fue incendiado. En aquel espacio, donde el arquitecto había trabajado durante años y pasó sus últimos meses de vida, se conservaban planos, dibujos, fotografías y maquetas fundamentales para entender cómo debía completarse el templo. La mayor parte de ese legado quedó destruida, pero algunos fragmentos lograron sobrevivir y hoy siguen siendo la base sobre la que avanza la construcción de la basílica.
La clave de esa continuidad se encuentra en el Centre de Documentació de la Sagrada Família, un espacio de acceso restringido que custodia miles de documentos relacionados con el templo y con su arquitecto.
“Se quemó todo lo que era papel y quedaron trozos de maquetas originales de Gaudí que después de la guerra se reconstruyeron para poder seguir el proyecto como quería Gaudí que se construyera”, señala Laia Vinaixa, responsable del Centre de Documentació de la Sagrada Família. Parte de esas maquetas reconstruidas pueden verse actualmente en el museo del templo.
Entre las fuentes documentales más valiosas destacan las publicaciones históricas vinculadas al templo. El archivo conserva, por ejemplo, la colección completa de El Propagador de la Devoción a San José, una revista que documentaba periódicamente el avance de las obras. También guarda reproducciones fotográficas de planos originales, entre ellos la última planta del templo publicada en vida de Gaudí, donde ya aparecen definidas las fachadas del Nacimiento, la Pasión y la Gloria.
“Una vez terminadas las torres, el foco principal de las obras será la fachada de la Gloria, luego la escalinata y el acceso”, explica Vinaixa. Se trata de la gran entrada monumental diseñada por Gaudí y una de las partes más complejas y simbólicas de todo el proyecto.
La biblioteca del centro también reúne libros, álbumes y publicaciones históricas que ayudan a interpretar la visión original del arquitecto. Entre ellos destaca una guía publicada en 1915 y supervisada por el propio Gaudí. “Es como la primera guía de la Sagrada Família”, explica Vinaixa. El volumen fue editado en catalán, castellano, inglés, francés y alemán, una muestra de la temprana vocación internacional que ya tenía el templo hace más de un siglo.
La historia económica de la basílica también queda reflejada en el archivo. Carteles de campañas de captación de fondos, huchas utilizadas por escolares para recaudar donativos y numerosos documentos recuerdan que la Sagrada Família siempre se ha financiado gracias a aportaciones privadas. “Siempre se ha construido con los donativos de la gente de Barcelona, de España y de todo el mundo”, recuerda Vinaixa. Hoy son principalmente las entradas de los visitantes las que sostienen el ritmo de unas obras que, pese a los obstáculos históricos, siguen avanzando hacia la culminación del sueño de Gaudí.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.