La baja natalidad y el envejecimiento de la población plantean en el ámbito de la educación un llamativo escenario: una bajada de la población en edad de estudiar —que de media se estima que caiga un 13,7 % en los próximos 15 años- y la jubilación de una parte importante de los docentes. El escenario no es homogéneo, puesto que la caída de población no es igual en todas las comunidades, por lo que exigirá una planificación de la inversión educativa a medida, apunta un informe elaborado por la Fundación BBVA.
Las últimas proyecciones del INE apuntan que la población en edad típica de estudiar, tanto en enseñanza obligatoria como postobligatoria y que cubre la franja de los seis a los 24 años, se reducirá un 13,7% de aquí al 2041. En cifras serían 1,32 millones menos de alumnos. Es por ello que desde la Fundación BBVA advierten que esta evolución en la demografía puede marcar las necesidades de gasto educativo en los próximos años y que es preciso planificar para poder actuar sobre ello. Reasignar recursos presupuestarios y también materiales, infraestructuras educativas y también docentes en función de las necesidades de la realidad demográfica debe ser tarea prioritaria de las administraciones en el ámbito de la educación.
La caída de población más importante, en secundaria
En el caso de la educación primaria (de los seis a los 12 años), se espera un descenso del 14,5 % hasta 2035 y una estabilización posterior. La caída sería más intensa en la etapa secundaria (20,3%) y en la secundaria postobligatoria (23,7%) con una disminución continua que podría llegar al 21,5% en 2041 al conjunto de la secundaria. Y el descenso será más reducido en el caso de estudios superiores (8,7 %) puesto que la tendencia decreciente comenzará a partir de 2032. Además, el gasto público es muy dispar según el nivel de enseñanza y más elevado en estudios postobligatorios más avanzados, por lo que está prevista una caída más tardía y de menor intensidad en esta franja, apunta el informe. En educación universitaria, el gasto público por alumno es de 11.347 euros por alumno, una cifra que casi duplica el de secundaria y FP (5.806) o la educación infantil y primaria (4.720).
Y aunque la caída demográfica podría aliviar de alguna manera la presión sobre los recursos y necesidades del sistema educativo español, algo que podría permitir la reducción del gasto en esta cartera, las diferencias entre territorios suponen un reto sobre cómo abordarlo de forma equitativa. Las caídas de población en edad escolar superarán el 20 % en una parte de España con descensos del 22,8 % en Cantabria, un 23,1 % en Extremadura o llegando a sobrepasar el 30 % en Ceuta y Melilla. El retroceso será mucho más moderado en zonas como Comunitat Valenciana (-5%) o Baleares (-8,6%). Esta diversidad de dinámicas por comunidades supone la difícil tarea de asignación de recursos. Y esta asignación, tanto en infraestructuras como en personal docente, será complicada porque implicará diferentes niveles educativos.
Y en todo este escenario de futuro que se presenta, es preciso tener en cuenta el envejecimiento de los docentes. Así, los últimos datos disponibles sitúan la edad media de los profesores de universidades públicas en los 49,5 años en el curso 2023-24 y un 18,7 % tenían 60 años o más. Por otra parte, un 35 % de los docentes que imparten clase en la etapa secundaria supera los 50 años.
Por todo ello, apunta el informe, es necesaria una adecuada planificación de la política educativa que contemple de manera “realista” tanto las tendencias demográficas como su impacto territorial. Una planificación que resulta fundamental teniendo en cuenta el papel que juega la educación en la vida de las personas y su contribución a la igualdad de oportunidades.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.