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Sociedad La libertad de elegir

Abel y Montse se casan después de conquistar su autonomía: “Lo que hay que hacer es normalizarlo”

La historia de esta pareja demuestra que, con oportunidades y apoyos, las personas con discapacidad también pueden elegir cómo quieren vivir

Abel y Montse se casan después de conquistar su autonomía: “Lo que hay que hacer es normalizarlo”
Abel, con discapacidad intelectual, y Montse, con síndrome de Down, llevan cuatro años saliendo juntos y recientemente se han casado.Llibert Teixidó / Propias
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Actualizado hace 12 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01“Me estoy acostumbrando a decir 'mi marido'”, sonríe Montse.
  • 02Abel la observa contento y dice: “Demasiadas emociones estos días.
  • 03Primero la boda, luego todos los mensajes de felicitación... y ahora esta entrevista”. Han pasado apenas unas semanas desde que se dieron el 'sí, quiero' en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, la ciudad que les ha visto crecer y donde han construido el proyecto de vida que siempre soñaron.  Una vida que han ido conquistando paso a paso, con apoyos, sí, pero también con la libertad de tomar sus propias decisiones.
  • 04Los apoyos que reciben de la Fundación Aura  no sustituyen su autonomía; la hacen posible.

“Me estoy acostumbrando a decir 'mi marido'”, sonríe Montse. Abel la observa contento y dice: “Demasiadas emociones estos días. Primero la boda, luego todos los mensajes de felicitación... y ahora esta entrevista”. Han pasado apenas unas semanas desde que se dieron el 'sí, quiero' en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, la ciudad que les ha visto crecer y donde han construido el proyecto de vida que siempre soñaron. 

Una vida que han ido conquistando paso a paso, con apoyos, sí, pero también con la libertad de tomar sus propias decisiones. Los apoyos que reciben de la Fundación Aura no sustituyen su autonomía; la hacen posible. Abel (29) y Montse (39) se enamoraron casi sin darse cuenta hace cinco años durante los entrenamientos del Barça Genuine, un equipo mixto de fútbol integrado por personas con discapacidad intelectual. “Era mi sueño. Me cambió la vida”, asegura Abel.

El proyecto de vida con el que siempre soñaron

Desde luego que se la cambió. Allí acabó compartiendo conversaciones y carcajadas interminables con Montse. El viaje que hicieron con el equipo a EE.UU. fue decisivo para saber que sentían algo el uno por el otro: “Miami me lo confirmó”, ironiza Abel, en alusión a la canción La Gozadera.

Su historia de amor empezó en un buen momento para ambos a nivel laboral. Montse llevaba varios años trabajando para una de las tiendas del Barça y Abel ese mismo año consiguió un trabajo en control de accesos del mismo club. Un regalo para estos dos culés: “¡Encima nos hemos enamorado jugando en el equipo!”, exclama él. 

La pareja vive de manera autónoma en un piso de Barcelona.
La pareja vive de manera autónoma en un piso de Barcelona.Llibert Teixidó / Propias

“El coste de la vida es muy alto y todavía más para las personas con discapacidad, porque muchas veces no podemos trabajar a jornada completa”, expone Abel, cuya discapacidad intelectual no le ha impedido obtener el graduado escolar y formarse como auxiliar administrativo. Por su parte, Montse, con síndrome de Down, inició un programa de formación profesional básica para facilitar su incorporación al mercado laboral que le ha llevado a estar trabajando en el Barça desde hace ya 14 años. 

Aunque al principio prefirieron mantener su relación en secreto, cuando decidieron contarlo recibieron el apoyo de sus seres queridos. Dos años después dieron un paso más y se fueron a vivir juntos. “La vida nos dio estabilidad emocional y también económica. Antes me lo pagaban todo y ahora lo hago yo”, expresa con orgullo Abel. El joven está muy agradecido tanto a su madre como a la familia de Montse por “las facilidades que nos han puesto”. Hoy viven en un piso propiedad de la familia de ella.

Mi familia siempre me ha sobreprotegido. Tengo una discapacidad, pero también puedo gestionar el dolor

En casa se distribuyen las tareas de forma casi espontánea. “Nos lo repartimos todo y, muchas veces, ni siquiera sin hablarlo”, cuenta Montse. Abel explica que intentan ayudarse mutuamente y organizarse en función de los horarios de cada uno.  

Paralelamente, Montse recibe el apoyo domiciliario de la Fundación Aura. Dos profesionales la visitan una vez por semana para acompañarla en aspectos como la organización de las comidas o las tareas domésticas. El resto lo gestionan ella, Abel y una tercera compañera que vive con la pareja. También toman juntos las decisiones económicas. “Con la boda hemos tenido que ahorrar mucho y lo hemos ido hablando todo”.

La pareja se dio el 'sí, quiero' el pasado 3 de julio en el Saló de Cent de Barcelona.
La pareja se dio el 'sí, quiero' el pasado 3 de julio en el Saló de Cent de Barcelona.Marc Puig / Cedida

Hace más de un año al padre de Abel le diagnosticaron cáncer de pulmón. Poco antes de fallecer, el joven reunió el valor para preguntarle si veía bien que se casara con Montse. “Se le iluminó la cara”, recuerda. Aquella aprobación le dio paz. “Al menos se fue feliz y tranquilo sabiendo que yo estaría bien”. Una semana después, su padre murió.

Recuerda con dolor que su familia no le avisó para despedirse de él en sus últimas horas. “Mi familia siempre me ha sobreprotegido. Tengo una discapacidad, pero también puedo gestionar el dolor”. Durante aquellos meses, Montse fue su mayor apoyo: “No me separaba de su lado. Nos pasábamos horas abrazados en la cama”.

Siempre me escucha y se pone en mi lugar. Y yo me pongo en el suyo

Cuando se les pregunta qué admiran el uno del otro, ambos tardan unos segundos en responder. “Hay muchas cosas”, asegura Abel. Al final encuentra las palabras: “Montse me ha dado una segunda vida”. Explica que, tras la muerte de su padre, ella fue el apoyo que necesitaba para seguir adelante. “Lo único que quiero es su amor. Es el amor de mi vida”. Ella escucha en silencio y dice: “Siempre me escucha y se pone en mi lugar. Y yo me pongo en el suyo”. 

María Cabré, directora de la Fundación Aura, reconoce que pocas historias les han emocionado tanto como la suya. “Llegaron muy jóvenes, cada uno con una mochila muy pesada, y hoy tienen trabajo, viven de forma independiente, han encontrado el amor y una red de amigos. Se han convertido en un referente porque demuestran que, cuando existen oportunidades y apoyos, las personas con discapacidad intelectual pueden construir una vida plena y autónoma”. 

La pareja se conoció jugando en el Barça Genuine, un equipo mixto de fútbol integrado por personas con discapacidad intelectual.
La pareja se conoció jugando en el Barça Genuine, un equipo mixto de fútbol integrado por personas con discapacidad intelectual.Llibert Teixidó / Propias

No es la primera historia de amor que nace en la Fundación Aura, pero sí la primera en la que una persona con discapacidad intelectual y otra con síndrome de Down deciden construir un proyecto de vida juntos. Por eso, gran parte de la familia de esta entidad no quiso perderse el enlace. “Fue una boda muy sincera y nos llenó el alma a todos los asistentes”, expresa Cabré.

Cuando se les pregunta si alguna vez alguien les dijo que no serían capaces de hacer algo, los dos rompen a reír. Abel recuerda a una profesora que le aseguró que acabaría “en la calle” y otro le dijo que nunca conseguiría el graduado escolar. “No hay que menospreciar a nadie por tener una discapacidad. Hemos demostrado que podemos hacer muchas cosas y que somos muy válidos”, reivindica el joven. 

Las personas con discapacidad hemos demostrado que nos podemos casar, formar una familia y tener todo lo que nos propongamos

Esta pareja anima a otras personas con discapacidad a que se enamoren, trabajen y vivan la vida que ellos decidan. Además, desea que su historia, hoy extraordinaria, sirva para crear otros precedentes. “Las personas con discapacidad hemos demostrado que nos podemos casar, formar una familia y tener todo lo que nos propongamos. Es complicado, pero se puede”. Por último, Abel lanza una reflexión: “No tendría que haber casos excepcionales. Lo que hay que hacer es normalizarlo”.

Cristina Oriol Val
Cristina Oriol Val
Periodista

Periodista especializada en temática social: feminismos, migraciones, salud mental. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Doble licenciada en Periodismo y Publicidad y RR.PP. por la UAB

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.