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Sociedad

Cambio climático: ¿la ley protege más del calor a los animales que a las personas?

Cambio climático: ¿la ley protege más del calor a los animales que a las personas?
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Actualizado hace 5 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Mientras la Comisión Europea ha propuesto medidas para reforzar el bienestar de los animales durante su transporte que pueden desembocar en la climatización de los camiones, el sindicato de docentes Ustec ha registrado un récord de 39 grados en un aula de un centro educativo de Lleida.
  • 02La normativa es muy extensa y precisa en cuanto al bienestar animal, pero es genérica e inconcreta cuando se trata de proteger entornos frecuentados por personas vulnerables, como escuelas, hospitales o residencias, ante las exigencias del cambio climático.
  • 03¿Los animales están más amparados por la ley que los humanos?
  • 04En Alemania, donde una histórica de calor ha elevó a finales de junio los termómetros hasta un récord de 41,7ºC en el estado de Brandenburgo, al este del país, el contraste entre las imágenes de los zoológicos con animales recibiendo duchas refrescantes y fruta helada y la precariedad de los hospitales, con ucis a 30ºC y sin ningún tipo de refrigeración, ha ocasionado una controversia en cuanto a las prioridades.

Mientras la Comisión Europea ha propuesto medidas para reforzar el bienestar de los animales durante su transporte que pueden desembocar en la climatización de los camiones, el sindicato de docentes Ustec ha registrado un récord de 39 grados en un aula de un centro educativo de Lleida. La normativa es muy extensa y precisa en cuanto al bienestar animal, pero es genérica e inconcreta cuando se trata de proteger entornos frecuentados por personas vulnerables, como escuelas, hospitales o residencias, ante las exigencias del cambio climático. ¿Los animales están más amparados por la ley que los humanos?

En Alemania, donde una histórica de calor ha elevó a finales de junio los termómetros hasta un récord de 41,7ºC en el estado de Brandenburgo, al este del país, el contraste entre las imágenes de los zoológicos con animales recibiendo duchas refrescantes y fruta helada y la precariedad de los hospitales, con ucis a 30ºC y sin ningún tipo de refrigeración, ha ocasionado una controversia en cuanto a las prioridades.

Las actuaciones y la legislación relacionadas con los animales en el contexto de aumento de las temperaturas van más avanzados que en el caso de las personas. “En estos momentos, dentro de las granjas de cerdos y pollos se está mejor que fuera”, afirma Jaume Bernis, miembro de la ejecutiva de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y presidente de la Categoría de Agricultores del Comité Económico y Social Europeo (CESE).

En su opinión los reglamentos de la Comisión Europea sobre confort animal son cada vez más completos. Y donde no llega la normativa lo hacen el sentido común y el interés de los ganaderos. La mayor parte de las explotaciones, afirma, disponen de ventilación forzada y paneles humidificadores que disminuyen entre 5 y 7 grados la temperatura de las granjas.

“Es una cuestión de sentido común y de profesionalidad. Tener a los animales como Dios manda optimiza los costes”, argumenta. “Con 40 grados el animal no come, solo bebe, y no crece. Ahora mismo se están instalando ventiladores muy grandes en las explotaciones de vacas lecheras y terneros, para que sigan comiendo lo que toca y produciendo la leche que toca, porque con el calor la producción de leche baja mucho”.

También en las escuelas de Catalunya se están instalando ventiladores como primera reacción al crecimiento del mercurio. No existe una legislación específica en cuanto al bienestar térmico en las aulas, apenas instrucciones vagas del Departament d’Educació para las olas de calor. Rige, para los docentes, la ley de prevención de riesgos laborales, “que dice claramente que la temperatura máxima en un ambiente sedentario serían 27 grados. A partir de aquí comienza el riesgo para la salud”, indica la psicóloga Judith Vidal, responsable de salud laboral del sindicato mayoritario de docentes, Ustec.

El pasado 21 de junio, domingo, los directores de centros educativos de Catalunya recibían una instrucción del Departament d’Educació autorizando, con carácter excepcional, una reorganización de la jornada laboral de los maestros para los siguientes días a consecuencia de las previsiones de ola de calor. Los alumnos ya habían comenzado las vacaciones y el grueso de la actividad en las escuelas se circunscribía a las reuniones de padres y tutores.

No era la primera ola de calor del año, pero en las anteriores, con las aulas atestadas de alumnos, la Administración no había tomado medidas. “No quieren enviar a los estudiantes a casa. Lo que prevalece es que los centros estén abiertos y la conciliación laboral de las familias, antes que el bienestar del alumnado”, argumenta Iolanda Segura, portavoz de Ustec.

En las aulas, cada vez es más habitual superar los 30ºC –según Ustec, en un centro de Lleida se han rebasado este curso los 39ºC-, hecho que no solo pone en riesgo el rendimiento educativo, sino también la salud de alumnos y profesores. Según la Asociación Española de Pediatría, a partir de 26-27ºC se deterioran la concentración, el aprendizaje y el bienestar. Por encima de 30ºC el aula deja de ser un entorno adecuado para aprender, y más de 32ºC suponen un peligro para la salud de los escolares.

“Es inhumano”, reprocha Segura sobre la situación de las aulas en episodios de calor extremo. “Lo único que hace el Departament cuando hay una alerta de temperaturas elevadas es enviar ventiladores, pero cuando hace tanto calor no sirven de mucho”. Educació ha calculado en 2.500 millones de euros el coste de un plan de adaptación climática de todos los centros educativos que estudia aplicar, pero no a corto plazo.

Al igual que los centros educativos, las residencias carecen de una normativa expresa sobre condiciones térmicas. “En verano hay que garantizar que la temperatura ambiente del centro no sea superior a 27ºC”, dice la legislación catalana. Según fuentes de la patronal Acra, todas las residencias disponen de sistemas de climatización. Principalmente en zonas comunes. En las habitaciones es diferente. Un usuario ha medido estos días 30ºC en la suya, en un geriátrico con aire acondicionado en las áreas colectivas.

Si en Alemania solo uno de cada tres hospitales dispone de aire acondicionado y proliferan las imágenes de ventiladores al lado de las camas de los pacientes, en España esto no es un problema. La climatización es generalizada.

Mientras, la Comisión Europea está tramitando una actualización del reglamento sobre bienestar animal durante el transporte. Además de incrementar el espacio para los animales, una de las propuestas pide restringir los viajes cuando la temperatura exterior exceda los 30ºC. En la práctica, esto obligaría a los trabajadores (ganaderos, transportistas, veterinarios) de países del Sur de Europa a trabajar de noche porque durante una buena parte del año solo podrían realizarse viajes nocturnos.

Una de las alternativas defendidas en las enmiendas de los profesionales para poder evitar esta situación consiste en climatizar las jaulas de los camiones. Esta medida contra el calor supondría reducir de 220 a 200 o 180 la capacidad de carga de cerdos de cada camión. “En el metro de Barcelona es evidente que estas condiciones de bienestar y confort no se cumplen”, alega Jaume Bernis.

AL
Antoni López Tovar
Sociedad

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.