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Sociedad Inclusión

Entre el 76% y el 90% de las personas con autismo, sin trabajo: "Merecemos una oportunidad"

Varios testimonios ponen rostro a las barreras que afronta este colectivo para acceder al empleo, cuya tasa de desempleo se sitúa entre el 76% y el 90%

Entre el 76% y el 90% de las personas con autismo, sin trabajo: "Merecemos una oportunidad"
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Actualizado hace 21 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Hugo Flores tiene 26 años y no hay día que no busque trabajo.
  • 02Enciende el ordenador y consulta los múltiples portales de empleo que tiene guardados en la barra de marcadores.
  • 03Nunca ha trabajado, pero espera hacerlo pronto.
  • 04Se ha formado en microinformática, diseño web y contabilidad y ahora estudia gestión administrativa. “Merecemos una oportunidad y demostrar lo que sabemos hacer”, dice.

Hugo Flores tiene 26 años y no hay día que no busque trabajo. Enciende el ordenador y consulta los múltiples portales de empleo que tiene guardados en la barra de marcadores. Nunca ha trabajado, pero espera hacerlo pronto. Se ha formado en microinformática, diseño web y contabilidad y ahora estudia gestión administrativa. “Merecemos una oportunidad y demostrar lo que sabemos hacer”, dice. Pero su autismo hace que algunas situaciones le resulten más difíciles, sobre todo aquellas que requieren desenvolverse con otras personas o hacerse entender.

Como cualquier joven, Hugo se enfrenta a un mercado laboral exigente. Las personas con autismo se encuentran, además, con barreras de comunicación y procesos de selección que ponen a prueba sus habilidades sociales. Entre el 76% y el 90% de las personas dentro del espectro están desempleadas, según Autismo Europa. Es la tasa de paro más alta entre los colectivos de la discapacidad.

Cuanto más paralizada está su vida, peor está su autismo

“Necesito una supervisión de cómo hago las cosas. Alguien que me diga cómo lo estoy haciendo y qué tengo que corregir”, admite este joven. Es consciente de sus dificultades, pero también de sus puntos fuertes: “Soy muy perfeccionista y perseverante. Cuando me equivoco, paro, respiro y busco soluciones al problema”.

Esa perseverancia también la ha aplicado a una de sus grandes aficiones: el piano. Lo toca desde los 12 años y, aunque ha recibido clases, lo ha aprendido de manera autodidacta. De hecho, puede tocar una canción con tan solo escucharla una vez. Una capacidad de la que muy pocos pueden presumir.

Hugo toca el piano desde los 12 años.
Hugo toca el piano desde los 12 años.Andreu Esteban / Propias

Para Magda Niubó, su madre, encontrar trabajo significa recuperar una rutina y sentirse útil. “Cuanto más paralizada está su vida, peor está su autismo. En cambio, cuanto más activo está, mejor se encuentra”, explica. 

Por eso, la familia procura que Hugo mantenga unos horarios y tenga tareas asignadas, además de actividades que le ayuden a relacionarse. Acude al gimnasio con regularidad, acude a clases de teatro y los sábados participa en el esplai de la Fundació Friends, con la que está vinculado.

La necesidad de apoyo no es nueva. Durante su etapa escolar, Hugo estudió en un centro ordinario con una persona, costeada por su familia, que le acompañaba cada mañana. “La inclusión es una palabra muy vacía. No tienen los medios para hacer el acompañamiento”, recuerda Magda. Gracias a ese apoyo, considera que pudo avanzar y, al mismo tiempo, evitar el acoso escolar. Estudios internacionales apuntan a que más del 50% del alumnado con autismo lo sufre.

Cuando es niño, es duro el recibir la noticia. Pero todavía no es autónomo y depende de ti. El problema, dice, llega cuando crece y como familia empiezas a preguntarte qué será de él. Aunque Hugo ha llevado a cabo varias entrevistas finales, nunca le han llegado a dar la oportunidad. “Es muy frustrante cuando te dicen tantas veces ‘no’; te acabas creyendo que realmente no sirves para nada”, afirma esta madre, preocupada de que su hijo dé pasos hacia atrás después de años de esfuerzo.

Consulta cada día los múltiples portales de empleo que tiene guardados en la barra de marcadores.
Consulta cada día los múltiples portales de empleo que tiene guardados en la barra de marcadores.Andreu Esteban / Propias

El autismo de Julen, de 36 años, también mejoró cuando encontró trabajo en una gestoría laboral en la que ya lleva trabajando más de un año. Llevaba buscando trabajo desde hacía tres años, después de haberse formado en Administración y Finanzas. “En las entrevistas me ponía nervioso, me daba miedo trabarme al hablar o que me notaran alguna cosa y me rechazaran”, asegura este joven. Aunque al principio no especificaba en su CV que tiene una discapacidad acreditada, ahora sí lo hace. “Me da más seguridad”.

Cada persona con autismo es diferente y las dificultades varían mucho de un caso a otro. Aun así, Delfina Ramos, psicóloga del programa Vull Treballar de la Fundació Friends, identifica algunas barreras que se repiten. “La búsqueda de empleo, así como el criterio de interpretar una oferta, saber si encaja con el perfil o decidir si presentarse, puede resultar complicado”. Otro obstáculo es la entrevista, donde “muchas veces no se evalúan las competencias técnicas para el puesto, sino la primera impresión”. La comunicación no verbal, la falta de contacto visual o la gestión emocional pueden acabar jugando en contra de una persona con autismo.

Me da miedo que piensen que no soy capaz de hacerlo. Solo necesito que me expliquen las cosas de otra forma

A Júlia Farreny, de 22 años, le diagnosticaron autismo hace un par de años. Se ha formado en atención a personas en situación de dependencia y le gustaría trabajar en geriatría. De momento, trabaja como monitora una vez por semana con menores con neurodivergencias, a quienes acompaña para mejorar su autonomía dentro del agua. Pero quiere encontrar un trabajo de más horas. Por eso, acude al programa Vull Treballar, de la Fundació Friends, que acompaña y asesora a personas autistas en la búsqueda de empleo.

“El autismo es una condición de vida. Si has perdido un brazo, se ve, pero el autismo es invisible. Pero eso no significa que no lo podamos hacer. Solo que necesitamos más ayuda, igual que la persona que ha perdido un brazo”, ejemplifica con claridad la joven. 

En esta línea, Ramos destaca que uno de los factores de la elevada tasa de desempleo es “que no encajan en las categorías más visibles, como la discapacidad física o intelectual, y a menudo quedan en tierra de nadie. Además, hay mucho desconocimiento y estigma”. De hecho, la oferta pública destina cierto cupo para personas con discapacidad intelectual, pero la profesional recuerda que no todas las personas con autismo la tienen. El autismo es un trastorno que no necesariamente viene acompañado de una discapacidad. Por eso, “se podría incluir una casilla que contemplara las neurodivergencias”.

Júlia recuerda que el espectro es muy amplio, que hay diferentes grados y que a cada uno le afecta de determinada manera. “Me da miedo que me juzguen o que, si no entiendo algo, piensen que no soy capaz de hacerlo. Solo necesito que me expliquen las cosas de otra forma”.

Júlia no especifica en su CV que tiene autismo, sí que tiene una discapacidad acreditada. “Prefiero no decirlo para que no me miren con lupa y piensen: ‘No sé si hemos hecho bien en contratarla’”.
Júlia no especifica en su CV que tiene autismo, sí que tiene una discapacidad acreditada. “Prefiero no decirlo para que no me miren con lupa y piensen: ‘No sé si hemos hecho bien en contratarla’”.Andreu Esteban / Propias

Los protagonistas de este reportaje piden “paciencia” a los empresarios y que dejen de verlos como un “problema” o una “cuota” porque tienen “mucha capacidad de aprender”. Instan a que les pregunten qué necesitan, tanto en las entrevistas como en el puesto de trabajo, para que vean realmente cuáles son sus capacidades.

“Son miembros útiles de la sociedad. Mantenerlos apartados es más costoso, si lo que duele es el bolsillo. Muchas de estas personas pueden trabajar y ser autónomas. Si el mundo no te acepta, ¿qué haces? Te encierras más”, resume Magda, quien anima a abrir las puertas a las oportunidades. También las de la inclusión.

Cristina Oriol Val
Cristina Oriol Val
Periodista

Periodista especializada en temática social: feminismos, migraciones, salud mental. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Doble licenciada en Periodismo y Publicidad y RR.PP. por la UAB

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.