Como reza el tópico, la inteligencia artificial (IA) ha venido para quedarse. De ahí que sea aconsejable, entre otros, mirar qué profesiones quedan más expuestas a ella. Es decir, qué ocupaciones hasta ahora realizadas por humanos son los más susceptibles de que, en breve o a medio plazo, sean desarrolladas por esta tecnología. Sin duda, esta información puede resultar interesante para aquellos que hoy se estén planteando qué profesión desempeñar. Aunque pueda resultar sorprendente, los trabajos que requieren de un título universitario están más expuestos.
Así lo señala un análisis de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés), del que se ha hecho eco Europa Press, y que compara 831 ocupaciones según sus previsiones de empleo para el periodo 2025-2035 y su nivel de exposición relativa a IA.
La investigación mide hasta qué punto esta tecnología podría utilizarse para asistir o completar parte de las tareas asociadas a un trabajo. En ningún caso supone una previsión de automatización, despidos o pérdida de puestos de trabajo -señalan los responsables del estudio-, sino que “proporciona a los usuarios información adicional para ayudarles a tomar decisiones fundamentadas sobre la planificación de su carrera profesional”.
Del total (831) de profesiones analizadas, 206 (25%) cuentan con una exposición muy alta a la IA; otras 206, alta; 206 más, moderada; y 213, baja. Un dato curioso. Los resultados señalan que los trabajos que no suelen requerir una titulación universitaria son, en general, menos sensibles a la IA que los que sí lo exigen. Entre las 338 profesiones analizadas que habitualmente sí la requieren, 146 (43%) presentan una exposición muy alta (ingenieros aeroespaciales; periodistas; contables y editores; gestores de publicidad y promociones; o antropólogos y arqueólogos).
Otras 142 (42%) tienen una exposición alta (técnicos especializados y técnicos en ingeniería y operaciones aeroespaciales; profesores de arquitectura de educación superior; cardiólogos; ingenieros civiles; u operadores de cámara de televisión, vídeo y cine.
Por otra parte, 39 (12%) se sitúan en un nivel moderado (controladores aéreos; técnicos especializados y técnicos de laboratorio clínico; dentistas; dermatólogos; o técnicos forestales y de conservación). Y solo 11 (3%) cuentan con una exposición baja: anestesiólogos; higienistas dentales; embalsamadores; optometristas; o cirujanos orales y maxilofaciales, entre otras.
Cabe tener en cuenta, como se apuntaba anteriormente, que una exposición mayor a la IA no significa, sí o sí, que esa profesión tenga una empleabilidad menor a diez años vista. En este sentido, una ocupación que requiere de titulación universitaria como la de ingeniero aeroespacial, con un nivel de exposición muy alto, tiene un aumento de la empleabilidad hasta el 2035 del 8,3%. O la de antropólogo y arqueólogo, con un crecimiento del 6%.
Algo similar ocurre con ocupaciones con un nivel alto de exposición –y con formación universitaria también- como los cardiólogos (4,8%), ingenieros civiles (6,4%) o profesores de arquitectura de educación superior (2,6%).
En ningún caso la investigación supone una previsión de automatización o pérdidas de empleo
Es verdad, sin embargo, que sí hay profesiones con una exposición muy alta que tienen un mal pronóstico. ¿Cuáles? Que requieran de titulación universitaria, destacan especialmente los profesionales de maquetación y diseño editorial (-14,5%); instructores de educación básica para adultos, educación secundaria para adultos e inglés como segunda lengua (-13,9%); o programadores informáticos (-7,3%).
Aunque, como se ha señalado, las ocupaciones que no requieren de estudios superiores están menos expuestas por norma general a la IA, el top ten de profesiones con un peor pronóstico de empleabilidad está copado por este tipo de desempeños. La peor parada: procesadores de texto y mecanógrafos (-34,4%). Le siguen operadores telefónicos (-27,6%) y operadores de centralita, incluido el servicio de atención de llamadas (-26%). De las 493 profesiones analizadas de este grupo, solo 60 (12%) cuentan con un nivel de exposición muy alto, por 64 (13%), alto; 167 (34%), moderado; y 202 (41%), bajo
Los trabajos que requieren título universitario, más expuestos a la IA
No obstante, cabe matizar que en este top ten no se produce una vinculación inequívoca entre el nivel de exposición a la IA y un mal pronóstico de oportunidades profesionales. Así, en cinco de las diez ocupaciones el nivel de exposición es bajo (4) o moderado (1), mientras en el resto es alto (1) o muy alto (4).
Así como los trabajos que requieren de estudios superiores están, como se ha visto, más expuestos a la IA, los que no los requieren tienen una menor exposición. De las 493 profesiones analizadas de este segundo grupo, solo 60 (12%) cuentan con un nivel de exposición muy alto, por 64 (13%), alto; 167 (34%), moderado; y 202 (41%), bajo.
Entre las profesiones sin titulación universitaria menos expuestas que aumentarán la creación de empleo destacan los masajistas (15,3%), preparadores de equipo médico (10,8%), instaladores y reparadores de líneas eléctricas (10,3%) o supervisores de manipulación de carga de aeronaves (9,2%). Estas ocupaciones suelen requerir educación secundaria o equivalente, o bien no exigen una titulación académica formal.
Asimismo, los profesionales de enfermería de práctica avanzada, por ejemplo, que cuentan con estudios universitarios, figuran entre las ocupaciones con mayor creación de empleo prevista hasta el 2035, con un incremento del 41%, pese a tener una exposición alta. El caso refleja que la IA puede transformar o complementar ciertas tareas sin sustituir la demanda de profesionales.
Asimismo, los científicos de datos (34,6%), directores de servicios médicos y sanitarios (24,2%), asistentes de fisioterapia (23%), técnicos de psiquiatría (22,3%), científicos de investigación informática y de la información (21,8%) y personal sanitario figuran entre los que más empleo generarán.
En paralelo, un estudio de Anthropic publicado en marzo señalaba que cerca del 30% de los trabajadores quedaba fuera de su medición por presentar sus tareas una frecuencia demasiado baja en los datos de uso de Claude como para alcanzar el umbral mínimo de análisis. Ese grupo incluía, entre otros, cocineros, mecánicos de motocicletas, socorristas, camareros, lavaplatos y encargados de vestuarios.
Esta compañía define la exposición como la proporción de tareas de una ocupación que la IA puede acelerar o ayudar a completar, no como la proporción de empleos que puede sustituir. Y es que un mismo trabajo puede reunir funciones potencialmente automatizables junto a otras que requieren juicio profesional, interacción social compleja o actividad física.
El estudio de Anthropic pone el ejemplo de la enseñanza: la IA puede asistir en tareas como la corrección de ejercicios, pero no puede gestionar por sí sola un aula. Por este motivo, algunos profesores pueden estar menos expuestos que los trabajadores cuyas funciones pueden desempeñarse íntegramente a distancia.
La compañía también subraya que, por el momento, una mayor exposición no se ha traducido en un aumento claro del desempleo en esas ocupaciones. No obstante, detecta señales de una contratación más lenta entre los trabajadores jóvenes en sectores con una exposición elevada a la IA.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.