Manuel Pingarrón, vecino de Albacete de 74 años, fue diagnosticado de la enfermedad de Alzheimer de manera atípica, en febrero del 2022.
Después de haber pasado la covid, se ofreció voluntario para un estudio del hospital Universitario de Albacete sobre la covid persistente. En el marco de esta investigación le practicaron multitud de análisis sanguíneos y la enfermedad le fue detectada mediante una punción lumbar.
“Nada, me llamó una neuróloga a su consulta y me soltó, sin anestesia, que tenía alzheimer”, recuerda respecto a la falta de delicadeza con la que recibió el diagnóstico.
“El shock fue tremendo”, recuerda. No tenía ningún signo, pero sí antecedentes familiares: su madre había fallecido con alzheimer. “Al principio estuvimos con mi mujer en una especie de túnel del pánico, hasta que decidimos actuar. Lo primero que hicimos fue confirmar el diagnóstico en una clínica, donde nos recomendaron ir la AFA [Asociación de Familiares de Alzheimer] de nuestra ciudad, y fue un antes y un después porque hay profesionales que se dedican a tratar esta enfermedad en estados leves”.
Falta que se nos conozca, no en una fase de deterioro, sino cuando todavía somos autónomos”
Nada de planes a largo plazo. Manuel Pingarrón asegura que cambió su mentalidad para “entender que la vida merece la pena vivirla en cada minuto”. Y decidió dar visibilidad a la enfermedad. Se hizo socio de la Fundación Pasqual Maragall, que lo invitó a colaborar en la difusión de las problemáticas asociadas al alzheimer a través de la elaboración de informes y la participación en actos. “Una de las cosas que nos falta es que no se nos conozca en una fase grave del deterioro cognitivo, sino cuando todavía somos autónomos”, explica.
En su grupo de atención temprana de la AFA, Manuel realiza actividades de activación de la memoria que están dando resultado. “El primer tiempo se lo estoy ganando al alzheimer, el segundo me temo que va a ser peor”, ilustra, con la esperanza puesta en los nuevos fármacos aprobados por las agencias de medicamentos que, de momento, no han recibido financiación pública en España. “El manifiesto que se va a leer con motivo del Día Mundial del Alzheimer [hoy] tiene que ver con la aprobación de estos medicamentos. Privándonos de ellos nos están quitando minutos de vida porque tiran para atrás la enfermedad”.
Aunque descubrirlo “de sopetón” resultó altamente impactante, Manuel Pingarrón dice ahora que prefiere saber que padece la enfermedad: “He planificado mi vida de una manera diferente y estoy aprovechando el tiempo como si el futuro fuera a suceder antes de lo que quizá esperábamos”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.