Una iniciativa pondrá a prueba una cuestión altamente cuestionada en las escuelas. ¿Acaban los estudiantes de 4º de ESO con unos conocimientos equivalentes al nivel C de catalán? Esto es lo que dice la norma, y es también lo que cuestionan 750 profesores de lengua catalana. Agrupados en el colectivo Docents.cat se proponen desmontar la, para ellos, falacia de este automatismo administrativo con unas pruebas que van a pasar a sus alumnos. “Este título no se corresponde con los conocimientos que efectivamente demuestran los estudiantes”.
La iniciativa se desarrollará en varios centros educativos que han decidido participar voluntariamente. No van a pasar el examen de certificación oficial del nivel C sino una simulación equivalente cuyos enunciados han elaborado los mismos profesores. Por tanto, su utilidad se limita a fotografiar el nivel de competencia lingüística real. No condiciona tampoco la condición de graduado de secundaria.
La normativa viene justificada por la necesidad de la administración de acreditar un buen nivel y no tanto por garantizarlo
“La voluntad es que se trate de una herramienta de carácter diagnóstico que permita analizar el grado de consecución de las competencias lingüísticas correspondientes a este nivel para proponer mejoras de cara a los próximos cursos”, indica un comunicado de este grupo. Cada centro aplicará los exámenes de acuerdo con el marco establecido por la iniciativa.
La plataforma DocentsCAT reclama una hora más de clase a la semana en 1º y 2º curso de bachillerato dado los niveles “cada vez más alarmantes” de expresión oral y escrita y de comprensión lectora de los alumnos de ESO y bachillerato, que les perjudican “gravemente” en el aprendizaje de otras materias. Así lo expusieron en 2024 y 2025 durante la reorganización del horario escolar a propósito de la fusión de las materias de ciencias.
Estas pruebas que quiere impulsar la plataforma no tienen ningún valor oficial ni siquiera puede realizarse un diagnóstico del sistema, pero se pretende visibilizar el nivel de catalán de un alumno al acabar la ESO. Esta valoración se produce, además, justo cuando PISA pone de relieve la caída de competencias básicas lingüísticas de los estudiantes españoles de 15 años (Catalunya quedó excluida de las pruebas, pero en la anterior, quedó por debajo de España).
En realidad, la normativa equipara automáticamente el nivel C siempre que el estudiante haya pasado al menos tres cursos de primaria y toda la secundaria en centros educativos catalanes aprobando, además, lengua catalana. Esta normativa viene justificada no tanto por la exigencia de obtener un nivel de catalán suficiente sino para acreditar ante la Administración que se tiene.
Hay que remontarse al 2002 para conocer las razones de esta equivalencia que son más de índole de política lingüística que educativa. El Decreto 161/2002, de 11 de junio, sobre acreditación del conocimiento del catalán y el aranés en los procesos de selección de personal de las administraciones públicas, contenía una disposición adicional que establecía las equivalencias entre los títulos de enseñanza reglada y los certificados de política lingüística.
“El título de graduado en educación secundaria (ESO) es equivalente al certificado de nivel de suficiencia de catalán). Fue firmado por el conseller de Cultura Jordi Vilajoana y por el president Jordi Pujol. Tenía una lógica político-jurídica.
Se establece que todos los niños, independientemente de cuál sea su lengua habitual al iniciar la escolarización, deben poder utilizar normalmente y correctamente las dos lenguas oficiales al final de la enseñanza obligatoria. “La manera básica de acreditar el mencionado conocimiento será haberlo demostrado en la enseñanza obligatoria”, se dijo. Por tanto, determinadas condiciones de escolarización darían un nivel “suficiente” de catalán.
De este modo se regulaba la acreditación del catalán para los procesos de selección y provisión de puestos de trabajo de las administraciones públicas.
En 2009, el entonces vicepresidente del Govern Josep-Lluís Carod-Rovira, refunde las órdenes anteriores y equipara, por primera vez, las competencias lingüísticas aprobadas en 4º de ESO con el nivel C1 del Marco Europeo Común de Referencia (MECR), es decir, ya no es un nivel “suficiente” de catalán sino un nivel de una titulación oficial. Y, por tanto, comparable objetivamente. Esto es lo que van a hacer ahora los profesores de catalán.
Cabe señalar que los estudiantes no obtienen el título oficial de C1 sino la equiparación de conocimientos del título, otorgada de forma automática. Y sirve para trabajar en las administraciones poúblicas catalanas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.