Alrededor de 40.000 personas en España malviven en las calles sin un techo seguro y otros miles, pese a tener ingresos, no encuentran una vivienda que puedan pagar. Aunque el acceso a una vivienda es un derecho amparado por la Constitución, las dificultades para encontrar un hogar adecuado y asequible se han convertido en uno de los principales retos sociales de los últimos años. Ante esta realidad, fundaciones que trabajan en primera línea de la exclusión residencial debatieron ayer en Barcelona qué significa hoy una “vivienda digna”.
La tertulia Vivienda digna: nuevas respuestas ante un reto social sin precedentes, celebrada en el marco del X Foro Demos de Fundaciones y Sociedad Civil, reunió a representantes de cinco entidades sociales que debatieron qué respuestas son necesarias para hacer frente tanto a las situaciones de emergencia como al problema estructural de acceso a la vivienda.
Soluciones al contexto actual
La moderadora, Francina Alsina, patrona de Fundación Arrels, inauguró el debate con una pregunta directa y necesaria: ¿qué soluciones veis ante el contexto actual? Sergio Rodríguez, director en Fundación Habitatge Social, expresó la existencia de una doble problemática, estructural y de emergencia social, que “no podemos resolver una ignorando la otra”. Y apostó por construir un mayor parque de vivienda asequible y social, que se acerque a otros países europeos.
Según las últimas estimaciones del Banco de España, habrá un déficit de un millón de viviendas para 2028. En esta línea, Sandra Daza, patrona de la Fundación Hogar Sí, señaló la necesidad de “producir vivienda pública y mejorar la colaboración público-privada, si no queremos seguir acumulando déficit”. En este sentido, Daza destacó el papel que pueden desempeñar las socimis de impacto social, fondos de inversión que combinan rentabilidad económica con un objetivo social, para ampliar el acceso a la vivienda.
Este modelo, defendió, permite canalizar inversión hacia viviendas destinadas a personas que inicialmente no pueden asumir un alquiler de mercado, con el acompañamiento de entidades sociales que garantizan el pago y facilitan un proceso progresivo hacia la autonomía.
Rodríguez insistió en la necesidad de que crezcan las socimis orientadas a la vivienda asequible para cubrir el vacío que existe entre los proyectos sociales y el mercado de alquiler. “Las familias a las que acompañamos se encuentran con un mercado agresivo y no pueden asumir el salto de pagar de 300 a 1.200 euros al mes. Entre el proyecto social y el mercado hay el vacío; algunos encuentran algún piso, pero otros caen al vacío”, sentenció. La Fundación Habitatge Social trabaja en esta línea con empresas patrimoniales que destinan algunas viviendas de su parque para familias que finalizan sus procesos de acompañamiento.
Silvia Benaiges, gerenta de la Fundació Heura Sense Llar y patrona de la Fundación NESI, se mostró contundente y pidió al Gobierno el parón de los desahucios cuando no exista una alternativa habitacional. Paralelamente, defendió la “España vaciada”: “Existen viviendas disponibles en las zonas rurales, pero la falta de empleo, servicios y oportunidades dificulta que las personas puedan trasladarse a ellas”. Y planteó la necesidad de buscar fórmulas para dejar de concentrar a la ciudadanía en las grandes ciudades.
También alertó de la dificultad de salir del sinhogarismo y destacó especialmente el aumento de jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. Desde Heura, explicó, trabajan con itinerarios de acompañamiento de hasta dos años y buscan alianzas con entidades como Hogar Sí que puedan facilitar viviendas y oportunidades de inclusión.
Paralelamente, entidades como la Fundación Fernando Pombo trabajan para acercar el conocimiento jurídico a las entidades sociales y colaboran con organizaciones que trabajan con personas sin hogar, como Fundación Hogar Sí.
“Gestionamos 15 pisos gracias a la colaboración de la Administración y de particulares. En algunos casos, son propietarios que tienen una vivienda vacía y que prefieren no ponerla en el mercado quienes se acercan a la fundación para buscar una fórmula de colaboración”, aseguró Paola Jubert, directora de la Fundación Jubert Figueras, donde ofrecen apoyo residencial cuando las familias deben desplazarse lejos de su hogar para cuidar a un familiar enfermo.
A su juicio, las entidades sociales pueden desempeñar un papel importante para movilizar parte de estas viviendas, aunque para destinarlas al alquiler social es necesaria la implicación de distintos actores.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.