El sistema de salud se nutre de conocimiento. El conocimiento, producto de la investigación y la innovación, se nutre de datos. Datos que se generan cada vez que una persona entra en contacto con el sistema sanitario, sea por la razón que sea, y que, pasados por el tamiz de la investigación, revierten finalmente en la mejora de la salud de las personas.
No es extraño, en consecuencia, que la Unión Europea haya estado durante años preparando un sistema que articule la producción de datos y el acceso a ellos por parte de instituciones, centros de investigación, universidades o empresas, de ámbito público o privado, de todo el continente.
El proyecto se aceleró definitivamente con motivo de la pandemia, cuando los datos en tiempo real sobre la evolución de la covid, generalizados y abundantes, se convirtieron en un motor para la vigilancia y la lucha contra la infección. De esta manera, el pasado marzo nació el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EEDS), un marco común para el aprovechamiento de los datos en toda Europa en condiciones de máxima seguridad y con reglas comunes de funcionamiento.
El organismo especifica cómo debe gestionarse el uso secundario de los datos de salud en el ámbito europeo. Y diferencia entre el uso primario de datos –el que realizan los profesionales de la asistencia sanitaria en el trato con los pacientes- y el uso secundario –aquel que permite reutilizar los datos con finalidades de investigación, innovación, elaboración de políticas o diseño de estrategias de seguridad de los pacientes-.
La normativa establece que todos los estados miembros deben crear uno o diversos organismos de acceso a los datos para su uso secundario a partir de marzo del 2027. Catalunya se ha adelantado a los plazos con la puesta en marcha del Organismo de Acceso a los Datos de Salud para el Uso Secundario en Catalunya (ODAS). Así, “refuerza su compromiso con la innovación y la evaluación de las políticas sanitarias, asegurando a la vez los máximos estándares de seguridad y privacidad de los datos”, afirma la consellera de Salut, Olga Pané.
“Lo hemos tenido fácil”, admite Antoni Plasència, director general de Recerca i Innovació en Salut, la hora de valorar el carácter pionero de Catalunya en la incorporación al EDDS. Y es que desde el 2017 la sanidad catalana dispone de Padris (Programa de analítica de datos para la investigación y la innovación en salud), un programa público de la Generalitat gestionado por AQuAS (Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries a Catalunya) que reutiliza datos sanitarios anonimizados del sistema sanitario público para fomentar la investigación científica.
Desde el 2017, el programa Padris ha gestionado 700 peticiones de datos, ha firmado 115 acuerdos con 180 entidades, y a partir de los datos que ha proporcionado se han publicado 38 artículos científicos.
Pero el alcance de Padris no atraviesa los límites de Catalunya. Se centra en el Siscat, los centros de investigación adscritos al sistema de salud de uso público, las universidades públicas y las entidades de investigación públicas.
El ODAS garantizará un acceso seguro a los datos, con mecanismos de privacidad, control y publicidad de los resultados
Con la nueva normativa europea, el acceso de los datos del sistema sanitario catalán para uso secundario se amplia al conjunto de la UE, tanto a instituciones públicas como privadas. Al mismo tiempo, a través del ODAS los centros de investigación catalanes podrán solicitar datos de los sistemas de salud de los otros estados miembros. Según Plasència, esta democratización del acceso a los datos permitirá acelerar los resultados de la investigación y reforzará la eficiencia y productividad de los equipos investigadores y su colaboración con el sistema de salud.
“Con el programa Padris, AQuAs impulsó la primera iniciativa del Estado para la gestión del acceso a los datos para usos secundarios y cuenta con un equipo especializado con más de ocho años de experiencia. Es precisamente este bagaje lo que nos permite afrontar con garantías el desarrollo del nuevo organismo”, apunta Sandra García-Armesto, directora de la AQuAS.
En aras a la transparencia, el resultado de las investigaciones realizadas a partir de los datos facilitados por el ODAS deberá publicitarse. Asimism, se publicará la relación de soliditudes aprobadas y denegadas. La privacidad está garantizada, y en cualquier momento ls personas pueden negarse a que sus datos de salud queden registrados.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.