El caso de Francesc Augé, el vecino de 56 años de Vallirana (Barcelona) que desde hace más dos años pide poder ejercer su derecho a morir dignamente, parece que se va aclarando poco a poco. Y es que su padre, Jordi Augé, de 96 años, renunció ayer formalmente -según avanzó la Ser- a interceder en el proceso para frenar la eutanasia de su hijo. En mayo, el Tribunal Supremo sentó jurisprudencia al legitimar la intervención de terceras personas para frenar una muerte digna –“allegados estrechos”– dejando en el limbo el futuro de Francesc.
Ayer, finalmente, el padre de Francesc se personó en el despacho de su letrado en Barcelona para firmar una declaración, a la que ha tenido acceso La Vanguardia, y que ya ha sido presentada al juzgado. Reza así: “Le comunico mi más firme voluntad de desistir de dicho procedimiento y le doy instrucciones expresas para que actúe en consecuencia, ya sea presentando el escrito oportuno o dejando transcurrir el plazo indicado. (...) Mi encargo profesional finalizará en cuanto se archive el procedimiento judicial referido”.
Le comunico mi más firme voluntad de desistir del procedimiento”
Hace unos días se hizo pública la intención del padre de Francesc de retirarse de la batalla judicial contra su hijo. Su abogado había informado de que el litigante no seguiría con el proceso judicial pese a la sentencia del Supremo que le daba la razón. Y ayer la renuncia se hizo efectiva.
De todas formas, Montse Bel, abogada de Francesc, todavía no tiene la notificación oficial del juzgado de la renuncia del padre de su representado. Bel explica a esta redacción que lo más probable, tras la renuncia del padre a seguir litigando, sería el archivamiento del procedimiento, con lo que Francesc acabaría teniendo vía libre para ejercer su derecho a la eutanasia que en en el 2024 le otorgó la Comissió de Garantia i Avaluació de Catalunya.
Tras sufrir cuatro ictus y dos infartos, que le han dejado secuelas y un fuerte malestar físico y psicológico, Francesc Augé pidió la muerte digna. Su viacrucis judicial empezó en julio del 2024 cuando la Comissió de Garantia i Avaluació de Catalunya reconoció su derecho a morir dignamente al cumplir todos los requisitos de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE).
El padre recurrió ese dictamen, pero el Juzgado Contencioso Administrativo número 5 de Barcelona rechazó ese recurso al fallar que “la solicitud de eutanasia forma parte del ámbito más personas de decisión y autodeterminación de una persona”. Pero el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) echó por tierra después ese argumento y legitimó al padre para oponerse. Este asunto llegó hasta el Supremo, al recurrir la Generalitat la sentencia del TSJC.
La desesperación de Francesc por el alargamiento de su caso lo llevó hace 15 días a un intento de suicidio en su casa.
La asociación Dret a Morir Dignament (DMD) siempre ha defendido a Francesc, en el sentido de que “la ley establece garantías médicas, jurídicas e institucionales suficientes para proteger a las personas solicitantes”. Según DMD, los casos que llegan a los tribunales “son excepcionales” y suponen un porcentaje mínimo de las 361 eutanasias hechas ya en Catalunya; pero alerta que, cuando esto pasa, “los procesos se alargan y son dolorosos, a menudo en medio de conflictos familiares”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.