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Aborto y anticonceptivos, dianas de la desinformación contra los derechos reproductivos de las mujeres

Síndromes inventados, imágenes fuera de contexto y mitos sobre la píldora alimentan un relato que busca disuadir a las mujeres de ejercer su autonomía corporal de manera informada

Aborto y anticonceptivos, dianas de la desinformación contra los derechos reproductivos de las mujeres
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  • 01Imágenes descontextualizadas de abortos, publicaciones sobre supuestos síndromes sin reconocimiento científico o alarmas infundadas sobre efectos no demostrados de la píldora anticonceptiva proliferan en las redes sociales, con un goteo desinformativo constante que se dispara en momentos de actualidad informativa.
  • 02Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, son piezas de una narrativa muy presente en internet en círculos contrarios al aborto, que a menudo recurren a la desinformación para justificar sus argumentos.
  • 03Detrás de la desinformación sobre el aborto, los anticonceptivos y la libertad sexual hay un mismo relato de fondo: la idea de que la libertad para decidir cómo y cuándo tener hijos o ejercer la sexualidad siempre tiene un coste oculto para las mujeres, sea físico, psicológico, moral o social.
  • 04En muchos casos, los contenidos combinan la desinformación con experiencias personales negativas de personas que apelan a los sentimientos de la audiencia.

Imágenes descontextualizadas de abortos, publicaciones sobre supuestos síndromes sin reconocimiento científico o alarmas infundadas sobre efectos no demostrados de la píldora anticonceptiva proliferan en las redes sociales, con un goteo desinformativo constante que se dispara en momentos de actualidad informativa. Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, son piezas de una narrativa muy presente en internet en círculos contrarios al aborto, que a menudo recurren a la desinformación para justificar sus argumentos.

Detrás de la desinformación sobre el aborto, los anticonceptivos y la libertad sexual hay un mismo relato de fondo: la idea de que la libertad para decidir cómo y cuándo tener hijos o ejercer la sexualidad siempre tiene un coste oculto para las mujeres, sea físico, psicológico, moral o social. En muchos casos, los contenidos combinan la desinformación con experiencias personales negativas de personas que apelan a los sentimientos de la audiencia.

Los razonamientos médicos no niegan posibles experiencias negativas, pero sí permiten diferenciar entre los riesgos reales, debidamente documentados y contrastados, y los mitos o alarmas que circulan sin ninguna base científica.

Imágenes engañosas de abortos para exagerar el procedimiento

Uno de los focos de la desinformación contra los derechos reproductivos es el derecho al aborto. Con el objetivo de desincentivar la decisión de interrumpir el embarazo, esta narrativa alerta de peligros no demostrados sobre la salud de la mujer y exagera lo que este procedimiento supone para el feto.

Es ejemplo de ello una serie de vídeos recogida por Verificat donde se mezclan imágenes de abortos fuera de contexto o directamente falsas con advertencias y mensajes sin fundamento científico sobre el alcance del procedimiento, cuestionando su ética con imágenes manipuladas. Los vídeos analizados suman más de 1,2 millones de reproducciones en Instagram, TikTok, X y YouTube.

Una de estas imágenes muestra un feto de 20 semanas, dando a entender que los procedimientos en esta etapa de la gestación son comunes. En España, sin embargo, la interrupción voluntaria del embarazo está reconocida sólo hasta las 14 semanas y el 96% de los casos se dan antes de esa fecha.

Una resonancia de un bebé de 20 semanas
Una resonancia de un bebé de 20 semanasVerificat

Otro ejemplo es hacer pasar por habitual la técnica de la dilatación y evacuación, que consiste en extraer el feto con pinzas a través del cuello uterino previamente dilatado. En España, esta situación sólo se da en el 8,6% de las ocasiones, ya que se utiliza habitualmente para interrumpir embarazos en el segundo trimestre. En entornos hispanohablantes de la red X se viralizó un vídeo que procedía de Live Action, un grupo antiabortista de Estados Unidos.

El falso feto que lucha contra las pinzas quirúrgicas

La manipulación más importante proviene de un vídeo que circula desde hace años donde aparece una ecografía en la que el feto aparece resistiendo y esquivando las pinzas quirúrgicas que lo quieren extraer. Se comparte como si fuera una grabación médica real para defender que los fetos son conscientes del procedimiento y que lo intentan impedir activamente.

En realidad, se trata de una recreación cinematográfica de la película antiabortista Unplanned (2019), y médicos especialistas entrevistados por DW Fact Check, miembro como Verificat de las redes internacionales de verificadores, coinciden en que la escena no refleja los movimientos fetales durante un aborto.

No hay consenso científico absoluto sobre si el feto siente dolor o no, pero la comunidad científica coincide en que esto requiere conexiones formadas entre el cerebro y el tálamo. Según los institutos de obstetras y ginecólogos de los Estados Unidos y el Reino Unido, estas conexiones no se forman hasta bien entrada la gestación, a partir de la semana 24, cuando en España ya hace diez semanas que no se puede abortar de manera voluntaria.

El síndrome postaborto, viral pero sin ninguna base científica

Aparte de exagerar las implicaciones de un aborto para el feto, la desinformación contraria al derecho al aborto también alerta de supuestas consecuencias psicológicas para la persona que se somete a él.

Es el caso del llamado síndrome postaborto, un supuesto tipo de estrés postraumático que, según aseguran diversos mensajes, podría causar depresión, ansiedad, culpabilidad o mayor riesgo de pensamientos de suicidio. En redes se pueden encontrar decenas de vídeos y mensajes defendiendo que es real, y se utiliza como argumento para limitar el derecho a interrumpir el embarazo.

Sin embargo, este síndrome no tiene base científica; no está incluido en los principales manuales que recogen los trastornos mentales. Un artículo de la Asociación Americana de Psicología de 2022 concluye que “más de 50 años de investigación internacional” permiten afirmar que el aborto no está relacionado con problemas de salud mental.

Un estudio clave, de 2018, concluyó que el sentimiento más común a largo plazo entre las mujeres que tuvieron el aborto fue el alivio, y el 99% consideraban cinco años después que la decisión había sido la correcta, hecho que no niega que algunas reportaron haber sentido pena, arrepentimiento o culpa a la hora de decidir.

Manifestación contra el aborto en Madrid el 2022 
Manifestación contra el aborto en Madrid el 2022 Javier Soriano / AFP

Este diagnóstico inventado llegó a las instituciones. A finales de 2025, el Ayuntamiento de Madrid aprobó una iniciativa de Vox por la cual habría que informar a las mujeres que quieran abortar de este supuesto riesgo. Después de que el PP votara a favor, el alcalde popular José Luis Martínez-Almeida admitió que este “síndrome” no era una “categoría científica reconocida” y retiró la medida.

Mitos para desincentivar los anticonceptivos hormonales

Otra cara de la desinformación sobre la autonomía corporal ataca los métodos anticonceptivos intentando generar desconfianza hacia su seguridad.

Un ejemplo de esta desinformación es la creencia de que los anticonceptivos hormonales provocan infertilidad a largo plazo, impidiendo el embarazo incluso una vez que se dejan de tomar. Sin embargo, no hay evidencia clínica que demuestre que sea el caso a largo plazo. Los métodos como la píldora, el anillo vaginal o el parche inhiben la ovulación únicamente durante el tiempo en que se utilizan, de manera reversible, y una vez retirados, el cuerpo vuelve al ciclo menstrual normal.

Los anticonceptivos hormonales pueden causar infertilidad”<br>

Es cierto que algunos métodos, como el anticonceptivo inyectable de progestágenos, pueden conllevar un pequeño retraso ocasional en la recuperación de la fertilidad debido a su acumulación en tejidos y una eliminación más lenta, pero el consenso científico coincide en que este retraso no tiene efecto ni en el éxito de los embarazos posteriores ni en la salud de los bebés. Los expertos consultados por Verificat remarcan que el principal factor que reduce la fertilidad no es el uso de un anticonceptivo hormonal, sino la edad, y que confundirlos lleva a muchas mujeres a atribuir a la anticoncepción dificultades reproductivas que, en realidad, responden al paso del tiempo.

En las redes sociales también son habituales los mensajes que destacan una vinculación de los anticonceptivos hormonales combinados (estrógenos y progesterona) con el cáncer. La asociación se trata de un “riesgo relativo” de desarrollar cáncer de mama si se mezcla con otros factores, tal como explica el protocolo de la Sociedad Española de Contracepción. De hecho, la OMS la considera un riesgo cancerígeno de tipo 1, aunque también señala que reduce el riesgo de padecer cáncer de ovario, endometrio y colon.

La píldora anticonceptiva, como cualquier otro fármaco, no está libre de efectos secundarios. En el caso de los combinados hormonales (estrógenos y progestágenos), pueden ir desde las náuseas y los vómitos (10% de los casos) a la hipertensión (5%), alteraciones del estado de ánimo (2%) y trombosis (menos del 1%).

Píldora anticonceptiva
Píldora anticonceptivaVerificat

Otra de las ideas desinformadoras más habituales afirma que los métodos anticonceptivos hacen el mismo efecto que un aborto, es decir, que interrumpen el embarazo. En realidad, ni los métodos de barrera, ni las hormonas, ni los dispositivos intrauterinos (DIU), ni la vasectomía o la ligadura de trompas lo hacen, ya que en todos los casos se actúa antes de que haya un embarazo, bloqueando la llegada de los espermatozoides o inhibiendo la ovulación.

Todos los anticonceptivos en realidad son abortivos o cumplen ambas funciones (excepto los preservativos)”<br>

El razonamiento de estos mensajes parte de que algunos métodos anticonceptivos pueden, sobre el papel, dificultar la implantación en el útero del óvulo fecundado. Esto puede constituir un aborto de acuerdo con el ideario de algunos sectores de la población, pero no para la comunidad científica: un embarazo sólo está consolidado una vez que el embrión ya se ha implantado en el útero.

Todos estos mensajes que atribuyen supuestos efectos secundarios o mecanismos de acción sin fundamento pueden tener efectos en la vida de las personas, en la libertad de tomar decisiones sobre sexualidad y reproducción de manera informada y en el seguimiento de tratamientos indicados por profesionales de la salud.

Los derechos reproductivos como vehículo de la conspiración del “Gran Reemplazo”

Parte de estos grupos no conciben el derecho al aborto como una decisión individual, sino que los vinculan a dinámicas demográficas que afectan a todo el continente y los utilizan para responsabilizar a las mujeres que deciden abortar de un supuesto declive de Occidente.

Concretamente, hay usuarios que presentan el aborto como una herramienta deliberada que causa la bajada de la natalidad que se registra actualmente en la mayoría del mundo occidental. Lo vinculan a la teoría de la conspiración del Gran Reemplazo, según la cual los gobiernos y las élites europeas fomentan la sustitución demográfica de la población local por inmigrantes, principalmente musulmanes o de origen africano. Uno de los argumentos de la teoría, que no tiene soporte empírico y que hemos desmentido en Las mentiras alimentan el odio, es que la inclusión del derecho al aborto en los marcos legales busca en realidad una caída de la natalidad entre la población local, favoreciendo precisamente esta “sustitución”.

Estamos en un país en el que no se fomenta la natalidad, mientras que entra gente que está sustituyendo, y encima me dices que abortar es [tan sencillo] como ir al Mercadona”<br>

La bajada de la natalidad es un fenómeno demográfico mundial que no se puede atribuir únicamente a la legalización del aborto. Estudios señalan factores socioeconómicos relacionados con el coste de tener descendencia, culturales, como la entrada de la mujer al mercado laboral y la reordenación de las prioridades vitales, y biológicos y medioambientales, como los efectos de la contaminación sobre la salud reproductiva.

Los territorios de Estados Unidos que han prohibido el aborto libre han vivido pequeños aumentos del 1% en el número de nacimientos, según un estudio estadounidense. Este crecimiento se dio sobre todo en los estados con sistemas sanitarios y de servicios sociales menos desarrollados; la investigación señala un potencial ensanchamiento de desigualdades sociales causado por la prohibición de abortar.

En todo caso, estas prohibiciones también conllevan riesgos para las personas gestantes, ya que muchas acaban recurriendo a los abortos clandestinos. Un informe de la ONU explica que el 60% de los embarazos no deseados se interrumpen voluntariamente, y que el 45% de todos los abortos son inseguros. Las prácticas inseguras, habituales en contextos de clandestinidad y prohibición, causan entre el 5% y el 13% de las muertes maternas registradas en el mundo.

Reportaje elaborado por Ariadna Mañé, Marc Masip, Ona Sindreu Cladera y Alba Tobella.

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Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.