El caso de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre del piso donde había vivido desde 1956, ha movilizado a cientos de personas en manifestaciones en todo el estado español por el derecho a la vivienda. Como es habitual en vacíos informativos, que se dan cuando un tema suscita mucho interés, pero no hay mucha información disponible, están circulando mensajes que especulan sobre algunos hechos de su vida sin aportar datos verificados (y que difícilmente se pueden desmentir). Un ejemplo es una imagen que nos habéis hecho llegar a través de nuestro WhatsApp (+34 666 908 353) señala que la mujer tenía un patrimonio que le permitía haberse mantenido en su vivienda.
Estas afirmaciones, sin embargo, no presentan fuentes que las sustenten. De hecho, no es posible acceder de manera general y abierta a la información bancaria de una persona ni saber las acciones que figuran a su nombre si no las facilita ella misma, según las leyes de ordenación de entidades de crédito (10/2014) y de protección de datos (3/2018).
Por otra parte, no hay ninguna “María del Carmen Abascal Martín” (su nombre completo) entre los principales accionistas de BBVA, Santander o Telefónica. La Comisión Nacional del Mercado de Valores solo publica las participaciones que alcanzan el 3% de los derechos de voto de la empresa, según el Real Decreto 1362/2007, y por lo tanto no se pueden obtener datos públicos de las personas que no alcanzan este umbral. Tampoco ningún medio de comunicación confiable que ha informado sobre el tema ha publicado datos contrastados sobre el patrimonio personal de la mujer.
Estos mensajes intentan llenar un vacío informativo (la situación económica de la mujer) con información no contrastable y especulaciones, y pretenden imponer una narrativa que, a través del ruido, cuestiona la situación que vive la mujer y ataca las normativas en materia de vivienda que se han propuesto a raíz del caso.
Este tipo de estrategia es especialmente eficaz porque, es casi imposible de desmentir con fuentes sólidas y confiables. De hecho, solo con la declaración de la renta de Maricarmen se podría confirmar o desmentir la especulación, pero son datos personales que no son públicos. Newtral, plataforma que también forma parte de las redes internacionales de verificadores, ha contactado con su abogada, quien ha afirmado que los datos que circulan son falsos. Desde Verificat hemos contactado con el bufete Duroa Abogados, pero en el momento de publicar la verificación no hemos obtenido ninguna declaración al respecto.
El caso de Maricarmen: lo que sí se sabe
El 23 de septiembre de 2026 María del Carmen Abascal Martín, de 87 años, fue desahuciada del piso de Madrid donde vivía desde 1956. Se trataba del cuarto lanzamiento de desahucio tras un largo litigio con la empresa propietaria, Urbagestión Desarrollo e Inversión S.L.
Según explica Europa Press, el contrato de alquiler databa de 1956 y había pasado a su madre (en 1960) cuando murió el padre, y a ella en 2005, cuando murió la madre. La empresa propietaria, Urbagestión Desarrollo e Inversión S.L., que adquirió la vivienda en 2018, la demandó porque consideraba que esta segunda subrogación no podía ser vitalicia. El 13 de diciembre de 2023, el Tribunal Supremo inadmitió el recurso de casación de Maricarmen contra esta denuncia y dejó firme la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid del 30 de junio de 2022, que decía que la segunda subrogación del contrato (tras la muerte de la madre en 2005) se extinguía a los dos años, porque no se acreditó una discapacidad igual o superior al 65%.
La información sobre el caso de Maricarmen Abascal proviene sobre todo de medios de comunicación que han tenido acceso a los autos judiciales filtrados y cuentan con declaraciones de la mujer y de su abogada, Beatriz Duro.
Ninguno de estos medios consultados hace referencia al patrimonio de Maricarmen en acciones o cuentas bancarias. Según declaraciones de la propia Maricarmen en un vídeo del Sindicato de Inquilinas de Madrid, cobra una pensión de 1.450 euros, y no podía hacer frente al alquiler de 2.650 euros que le proponían inicialmente desde la nueva propiedad. Los 250.000 euros que se mencionan en la imagen viral podrían hacer referencia a la oferta que hizo Urbagestión a la inquilina para que comprara el piso, según aparece en algunos medios como La Vanguardia.
Cómo hacer frente a los vacíos informativos
A pesar de la gran cobertura mediática sobre el caso de esta mujer, ha habido vacíos informativos sobre su vida privada y situación económica. Los vacíos de información son las situaciones en las que hay poca información disponible de un acontecimiento que suscita un fuerte interés social. En estos casos, una fuente de desinformación puede aprovecharlo para difundir detalles inventados o especulaciones, que se pueden viralizar fácilmente gracias al interés social no satisfecho por la información confiable.
Desde Verificat, hemos explicado otras situaciones similares como el caso de Noelia Castillo Ramos, una joven catalana de 25 años que recibió la eutanasia en marzo de este año, y que mensajes en las redes sociales aseguraban sin pruebas que su decisión de morir venía motivada por haber sufrido “una violación múltiple en un centro tutelado” por parte de menores extranjeros no acompañados en el 2022.
La peligrosidad de este tipo de desinformación radica en el hecho de que es muy difícil de desmentir por la falta de información pública y confiable sobre el tema. Ante esta dificultad, tal y como recogemos en los proyectos de alfabetización mediática e informacional de Desfake, es importante no hacer más difusión y preguntarse: ¿esta información proviene de fuentes de calidad, y cuenta con suficientes pruebas?
Verificación elaborada por Laura Cercós Tuset, Ona Sindreu Cladera, Marc Masip, y Alba Tobella.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.