«Pido a toda la población que ni se le ocurra votar por correo», ha alertado este lunes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un discurso posterior a la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. El líder de Vox, Santiago Abascal, también ha pedido votar en persona y no por correo en una entrevista en Antena 3. Así, los dos principales partidos de la oposición en el Congreso, el PP y Vox, han alimentado una teoría de la conspiración recurrente en la desinformación electoral que no cuenta con ningún fundamento.
En sus respectivos discursos, ninguno de los dos dirigentes ha aportado pruebas que justifiquen las dudas sobre el voto por correo. Ayuso lo ha afirmado poco después de hablar de la inclusión en el censo electoral de los nacionalizados por la ley de nietos (anulada por el Tribunal Supremo), una controversia que no tiene ninguna relación con el voto por correo: no hay ningún motivo para pensar que la inclusión o exclusión de los descendientes de los exiliados pueda influir en el voto a distancia de las personas que viven en el Estado.
Una teoría recurrente sin pruebas que la fundamenten
En las semanas previas a anteriores citas electorales, desde Verificat hemos desmentido en numerosas ocasiones supuestas pruebas que validarían esta teoría. En las últimas elecciones autonómicas en Andalucía circularon acusaciones de fraude electoral porque supuestamente se habían enviado sobres de colores diferentes que vulnerarían el secretismo del voto personal. En realidad, se trataba de una diferencia mínima contemplada por la ley electoral. También se llegó a afirmar que los votos no contaban con un certificado.
En el 2021, poco antes de las elecciones al Parlamento de Cataluña, también circuló por WhatsApp una cadena que instaba a evitar el voto por correo (en un contexto marcado por las restricciones derivadas de la pandemia). Como ya explicamos entonces, ninguna prueba respaldaba el mensaje.
Cómo funciona el voto por correo
La ley electoral española, la LOREG, regula el voto por correo. El artículo 72 estipula que debe solicitarse «personalmente» en la oficina de Correos, donde será necesario identificarse con un documento de identidad original. En comicios anteriores se ha podido solicitar la documentación por vía telemática, pero el elector ha tenido que identificarse igualmente en el momento de entregar el voto.
En caso de demostrar incapacidad para desplazarse a Correos, la ley también permite que lo solicite una tercera persona como representante, pero con una autorización notarial o consular.
Una vez realizadas las comprobaciones, la oficina electoral enviará por correo certificado todas las papeletas y sobres electorales, junto con el certificado de voto por correo. El artículo 73.2 explicita que el interesado deberá firmar un recibo.
Finalmente, el elector podrá introducir su voto en el sobre y enviarlo por correo certificado, como muy tarde, tres días antes de las elecciones.
Manipular el voto por correo es un delito castigado con pena de prisión. El Código Penal establece condenas privativas de libertad de hasta un año y la LOREG establece penas de entre seis meses y siete años por diferentes delitos electorales.
La empresa Indra, foco habitual de la conspiración
En ocasiones anteriores, el foco de la teoría conspirativa sobre el recuento de votos recayó sobre la empresa Indra, que se encargaba de recopilar y difundir los datos provisionales de las mesas electorales para que los medios y la población pudieran conocer la evolución de votos y escaños a medida que avanzaba el escrutinio.
Una teoría que cae por su propio peso: Indra se ocupa únicamente de difundir los datos provisionales, pero no lleva a cabo el recuento oficial. Así, aunque la empresa manipulara los datos provisionales, el resultado oficial de las elecciones no cambiaría, ya que el escrutinio definitivo es el que publica el BOE.
Trump, Milei y AfD: el voto por correo, cuestionado sin pruebas en todo el mundo
La sospecha sobre el voto por correo no es nueva, ni en España ni en el resto del mundo. Hace solo dos semanas, durante las elecciones regionales en Alemania, circuló la falsedad de que Alternativa para Alemania había sido excluida de las papeletas que se habían enviado por correo postal. En realidad, se trataba de una papeleta manipulada para desinformar, en una campaña similar a la de 2025, cuando también se denunció engañosamente que AfD había sido excluida.
En Estados Unidos, la sospecha sobre el voto por correo también ha sido objeto de desinformación por parte de Donald Trump, según ha verificado repetidamente FactCheck.org. En Argentina, Javier Milei también denunció una manipulación del censo exterior que debía votar por carta, como desmintió Chequeado.
Verificación elaborada por Ona Sindreu Cladera, Alba Tobella, Ariadna Mañé y Laura Cercós

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.