La semana de funeral organizada por Irán para despedir al ayatolá Ali Jamenei va mucho más allá de un homenaje religioso. Para Daniel Bashandeh, analista político iraní-español, el régimen pretende convertir estas ceremonias en una demostración de fortaleza tras los últimos meses de guerra y de tensión con Estados Unidos e Israel. “Lo que está intentando buscar Irán, sobre todo los partidarios de la República Islámica, es transmitir un mensaje de fuerza tras la guerra entre Estados Unidos e Israel”, explicó en Claves del día. A su juicio, el relato gira en torno a conceptos como el “martirio” y la “resistencia contra Estados Unidos”, pilares que el régimen ha utilizado durante décadas para cohesionar tanto su política interior como exterior.
Bashandeh considera que el funeral también refleja la pugna que se libra dentro del propio sistema iraní. Según explicó, hasta ahora el protagonismo político había recaído en los interlocutores encargados de negociar con Washington, pero la escenificación de estos días devuelve el foco a los sectores más duros del régimen. “Con esta escenificación vemos que ese sector más duro aparece en escena y busca controlar los tiempos de la política iraní”, señaló. En este contexto, advirtió de que las conversaciones con Estados Unidos representan al mismo tiempo “una oportunidad” para quienes apuestan por la negociación y “una amenaza” para quienes desean mantener la confrontación como eje de la política iraní.
Respecto a la elevada participación en los actos de despedida, el analista cree que existe una combinación de apoyo real y movilización organizada por las instituciones del Estado. “Lo que buscan ahora mismo es lanzar un mensaje de cohesión y de fuerza”, afirmó. Aunque reconoció que el régimen conserva una base de seguidores, subrayó que quienes han llenado las calles son, principalmente, “los partidarios de la República Islámica”, con el objetivo de demostrar que el llamado eje de la resistencia sigue vivo tanto dentro de Irán como en países aliados de la región, especialmente Irak. Sin embargo, advirtió de que la verdadera prueba llegará cuando se reanuden las negociaciones internacionales, porque “es ahí donde empezamos a ver las fricciones”.
La desaparición de Jamenei abre además una etapa inédita en la estructura de poder iraní. Bashandeh considera difícil que una sola persona pueda concentrar la autoridad que ejerció el líder supremo durante décadas. “No hay ningún líder dentro de Irán que aglutine un liderazgo ni religioso ni las lealtades que él tenía”, explicó. En su opinión, las señales apuntan a un liderazgo más colegiado, en el que la Guardia Revolucionaria adquiere un papel determinante. “Quienes realmente tienen el poder son las Guardias Revolucionarias; supervisan las negociaciones, realizan las operaciones en el estrecho de Ormuz y marcan la pauta a los negociadores”, aseguró, apuntando a un creciente protagonismo del estamento militar.
La ausencia pública del nuevo líder durante estos días alimenta, precisamente, las dudas sobre la transición. Bashandeh atribuye parte de ese silencio a razones de seguridad, después de que Israel situara públicamente a los dirigentes iraníes en el punto de mira, pero cree que también revela que el reparto interno del poder aún no está resuelto. “Cuanto más se alargue este paradero, más nos da a entender que se está dando otro tipo de operación dentro del sistema político”, afirmó. Hasta que ese equilibrio quede consolidado, concluyó, “difícilmente vamos a ver una hoja de ruta coherente de Irán”, tanto en política interior como en su relación con Estados Unidos y el resto de la región.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.