Durante años, miles de mujeres convivieron con un dolor que asumieron como una parte inevitable de la menstruación cuando, en realidad, era el síntoma de una enfermedad. Esa es la principal reflexión de la médica de familia y experta en endometriosis Natàlia Subirats, quien lamentó que la normalización del dolor menstrual haya retrasado durante décadas el diagnóstico de una patología crónica que afecta a una de cada diez mujeres en edad fértil y que puede condicionar profundamente su calidad de vida.
Subirats explicó que muchas pacientes tardan años en recibir un diagnóstico porque creen que sufrir durante la regla “es normal” y, por tanto, no consultan. A ello se suma la dificultad para confirmar la enfermedad, ya que no existe una prueba analítica específica y el diagnóstico suele requerir la derivación a unidades especializadas, un proceso que en muchos casos se prolonga durante años.
La especialista alertó de que la endometriosis puede provocar un dolor incapacitante. “Hay estudios que comparan el dolor de la endometriosis con el de un infarto”, explicó, antes de añadir que algunas pacientes le han confesado que incluso el parto les resultó menos doloroso. Además, recordó que la enfermedad no se limita a la menstruación, sino que también puede causar molestias durante la ovulación, las relaciones sexuales, al ir al baño o incluso de forma continuada durante buena parte del mes.
Aunque la endometriosis sigue sin tener cura, la doctora señaló que existen tratamientos hormonales y, en los casos más complejos, cirugía para aliviar los síntomas. No obstante, defendió un abordaje integral de la enfermedad, ya que las últimas evidencias apuntan a un componente inflamatorio e inmunológico. Por ello, factores como la alimentación, el control del estrés, el descanso o el tratamiento de las alteraciones digestivas pueden desempeñar un papel importante en la mejora de las pacientes.
Diagnosticada ella misma de endometriosis hace años, Subirats explicó que su experiencia personal la llevó a especializarse en esta enfermedad para ayudar a otras mujeres. Su principal recomendación es no resignarse al dolor. “Siempre les digo a mis pacientes que confíen en su instinto y que no dejen de consultar hasta encontrar una respuesta”, concluyó.
Como mensaje final, Natàlia Subirats hizo un llamamiento a no normalizar el dolor menstrual intenso. La médica recomendó consultar siempre con un profesional sanitario cuando las molestias interfieran en la vida cotidiana o se prolonguen en el tiempo, ya que un diagnóstico precoz puede mejorar notablemente la calidad de vida de las pacientes. “Siempre les digo a mis pacientes que confíen en su instinto y no dejen de consultar hasta encontrar una respuesta a su dolor”, concluyó.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.