El Gobierno ha puesto en marcha dos decretos con los que pretende afrontar la crisis de la vivienda, pero lo ha hecho sin tener garantizados los votos necesarios para mantenerlos en vigor. La división de las medidas en dos textos refleja precisamente la dificultad de conciliar a una mayoría parlamentaria que abarca posiciones muy diferentes. “Las medidas que pone el Gobierno sobre la mesa son fruto de la debilidad parlamentaria con la que cuenta”, explicó Fernando H. Valls, periodista de La Vanguardia, en Claves del día. A pocas horas de la votación, advirtió, todavía no puede darse por segura la convalidación de ninguno de los textos.
El primero concentra buena parte de las medidas destinadas a proteger a los inquilinos, entre ellas las relacionadas con los desahucios de personas vulnerables y la contención de los alquileres. Para Valls, algunas pueden tener un efecto inmediato para quienes ya viven de alquiler: “Tener los precios del alquiler topados sería una garantía para los inquilinos”. Sin embargo, considera que actuar sobre precios y contratos no resolverá por sí solo el problema de fondo. “Yo considero, personalmente, que son un mero parche. Aquí no hay otra solución que haya más oferta en el mercado”, afirmó.
Más dificultades presenta el segundo decreto, que busca convertir la continuidad de los contratos en la opción habitual y limitar que un propietario ponga fin al alquiler para volver a ofrecer la vivienda a un precio superior. El arrendador podrá recuperar el inmueble en determinadas circunstancias, pero la norma contempla también una indemnización al inquilino en algunos casos de no renovación. Valls destacó que se trata de una medida “realmente novedosa en España”, aunque puso el acento en su principal debilidad: “No cuenta con el consenso parlamentario”. Su conclusión fue clara: “Va a ser muy complicado que sea convalidado el viernes en el Congreso”.
La posición de Junts vuelve así a convertirse en una de las claves de la legislatura. Valls aseguró que el partido de Carles Puigdemont mantiene posiciones muy cerradas y todavía no tiene decidido su voto. “Si Junts vota en contra, el decreto no sale”, señaló. La consecuencia dibuja una situación política poco habitual: una norma aprobada por el Consejo de Ministros y puesta en vigor podría desaparecer inmediatamente si el Congreso rechaza su convalidación. “El decreto tendría una duración de apenas 24 horas”, resumió el periodista.
La batalla parlamentaria se produce, además, con una creciente presión social por el acceso a la vivienda y movilizaciones en distintas ciudades. Valls recordó que Pedro Sánchez presentó esta legislatura como la de la vivienda y creó un ministerio específico, pero “los resultados no están llegando en los términos deseados” y los precios continúan subiendo. También matizó que la responsabilidad no corresponde exclusivamente al Ejecutivo central, ya que comunidades autónomas y ayuntamientos tienen importantes competencias en esta materia. Más allá de qué decretos sobrevivan a la votación, Valls situó el desafío en un terreno más estructural: “Mientras no dispongamos de miles de viviendas a precios asequibles, el problema no se va a solucionar”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.