El Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia nació con una importante carga simbólica, pero también con consecuencias prácticas para estrechar la colaboración entre ambos países. Jean-Baptiste Harguindéguy, doctor en Ciencias Políticas y Sociales y especialista en las relaciones franco-españolas, explicó en Claves del día que acuerdos similares ya existen entre Francia y países como Alemania, Italia o Polonia. En el caso español, el tratado permitiría reforzar la cooperación en ámbitos como las interconexiones eléctricas, la formación profesional o los proyectos transfronterizos, además de contemplar intercambios de ministros entre los consejos de ministros de ambos países. Es precisamente este último punto el que ha contribuido a encallar su ratificación en España.
La visita de Estado de Emmanuel Macron ha vuelto a poner el acuerdo en primer plano en un momento en el que Madrid y París afrontan también desafíos comunes. Entre ellos, la presión migratoria y la protección de las fronteras europeas. Harguindéguy señaló que la crisis vivida en Ceuta ha sido percibida por las administraciones francesas como un posible “ataque híbrido” por parte de Marruecos y coincidió en situar el fenómeno en una dimensión europea. “Italia y España están en primera línea”, recordó, pero estos episodios “no son un problema español”, sino que afectan al conjunto de Europa.
Más que un conflicto estrictamente jurídico, el politólogo observa detrás del bloqueo una importante dimensión política. Harguindéguy apuntó a la competencia histórica entre ambos países, pero sobre todo a la creciente polarización interna. A su juicio, el tratado se ha convertido también en un escenario de confrontación entre el Gobierno y la oposición. “La lógica de consumo interno, de mensaje político de consumo interno, que existía en Francia, existe aquí también”, señaló, antes de interpretar que el Partido Popular utiliza este asunto como otro frente para “poner en dificultad” al Gobierno de Pedro Sánchez.
El bloqueo resulta especialmente llamativo visto desde Francia. Allí, pese a la fragmentación de la Asamblea Nacional, el tratado consiguió avanzar “con relativa facilidad” y sin convertirse en un gran foco de enfrentamiento político. Para Harguindéguy, desde el país vecino se ha acabado entendiendo lo sucedido en España en el contexto de la polarización que atraviesan diferentes democracias europeas. “La mayor parte del público ha entendido que ahí había tensiones domésticas que se trasladaban a la política exterior”, explicó.
Harguindéguy tampoco espera que la visita de Macron permita resolver inmediatamente el bloqueo. “Creo que volverá a Francia sin ningún tipo de avance en este frente”, pronosticó durante la entrevista. Una situación que lamentó por las posibilidades prácticas que ofrece el acuerdo más allá de las relaciones entre los dos gobiernos. El tratado podría facilitar convenios locales y transfronterizos destinados a mejorar servicios públicos, desde la cooperación sanitaria en la Cerdanya hasta una coordinación más fluida entre municipios de ambos lados de la frontera como Irun, Hondarribia y Hendaya. “Es una pena”, concluyó, porque el acuerdo podría impulsar numerosos proyectos que afectan directamente a los ciudadanos de ambos países.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.