Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Longevity

Pedro Cano: “Hay personas que necesitan jubilarse a los 61 o 62 años, pero también hay muchas que quieren seguir trabajando y ahora no siempre pueden”

El primer director de la Gent Gran de la Generalitat de Catalunya, médico cirujano de profesión, repasa las estrategias para enfocar el escenario de la nueva longevidad desde el Govern y explica su mirada sobre esta nueva realidad social y económica

Pedro Cano: “Hay personas que necesitan jubilarse a los 61 o 62 años, pero también hay muchas que quieren seguir trabajando y ahora no siempre pueden”
Pedro M. Cano, médico y director general de Gent Gran de la Generalitat de Catalunya. Mané Espinosa / Propias
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 20 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01“No, los mayores no son un gran gasto.
  • 02La longevidad es una inversión, estas personas han aportado durante toda su vida laboral y continuarán aportando de los 65 en adelante.
  • 03Y aunque a los 80 u 85 tengan dependencia, también seguirán contribuyendo, porque los servicios que necesitan generan retorno económico y social”.
  • 04Así de rotundo se muestra Pedro Cano, primer director general de la Gent Gran de la Generalitat de Catalunya, sobre la gran importancia del colectivo sénior en nuestra sociedad.  Cano (Barcelona, 1965), médico y cirujano con larga trayectoria directiva y de gestión, trabajaba antes de su nombramiento en el Consorcio Corporación Sanitaria Parque Taulí de Sabadell,  después de pasar también por el grupo Bupa-Sanitas, como coordinador del programa de atención a personas con demencia en España, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.  El doctor recibe a La Vanguardia en su despacho de la calle Aragó de Barcelona y se muestra optimista sobre el escenario de la nueva longevidad, en el que más de un 20% de la población es mayor de 65 años. “Diría a este colectivo que afronte esta etapa con tranquilidad e ilusión, porque pueden tener muchos años por delante con plena capacidad.

“No, los mayores no son un gran gasto. La longevidad es una inversión, estas personas han aportado durante toda su vida laboral y continuarán aportando de los 65 en adelante. Y aunque a los 80 u 85 tengan dependencia, también seguirán contribuyendo, porque los servicios que necesitan generan retorno económico y social”. Así de rotundo se muestra Pedro Cano, primer director general de la Gent Gran de la Generalitat de Catalunya, sobre la gran importancia del colectivo sénior en nuestra sociedad. 

Cano (Barcelona, 1965), médico y cirujano con larga trayectoria directiva y de gestión, trabajaba antes de su nombramiento en el Consorcio Corporación Sanitaria Parque Taulí de Sabadell,  después de pasar también por el grupo Bupa-Sanitas, como coordinador del programa de atención a personas con demencia en España, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. 

Sigue leyendo con toda la información

Accede al artículo completo, al análisis de nuestros especialistas y a todo el contenido premium de La Vanguardia.

  • Artículos premium sin límite y sin publicidad intrusiva
  • Newsletters exclusivas y la edición impresa en PDF
  • Cancela cuando quieras
Suscríbete por 1€/mes
↓ Vista de revisión · contenido bajo el muro (oculto en producción)

El doctor recibe a La Vanguardia en su despacho de la calle Aragó de Barcelona y se muestra optimista sobre el escenario de la nueva longevidad, en el que más de un 20% de la población es mayor de 65 años. “Diría a este colectivo que afronte esta etapa con tranquilidad e ilusión, porque pueden tener muchos años por delante con plena capacidad. Que no minusvaloren el cambio de estatus laboral; estoy convencido de que abre muchas posibilidades de poder seguir disfrutando de la vida 15, 20, 25 años más... ¿Por qué no llegar hasta los 100?”. 

La Generalitat ha creado una Direcció General de Gent Gran, cargo que ocupa usted desde octubre. Tener interlocutores directos en la administración es una reivindicación de los séniors que hemos explicado muchas veces en Longevity. ¿El momento demográfico actual lo hacía necesario?

Creo que es consecuencia de una reflexión del Gobierno actual y también del anterior. La demografía es tozuda: más del 20% de la población en Catalunya tiene más de 65 años, y ese dato no hará otra cosa que seguir creciendo. Por tanto, el peso de las personas mayores, en sus diferentes etapas, va a ir aumentando. Todos nos tenemos que adaptar a esta situación, también las políticas del Gobierno. 

Hay personas de entre 60 y 80 años que rejuvenecen, con expectativas vitales muy plenas, quieren vivir esa etapa dedicadas al ocio, al crecimiento personal y a seguir aportando

Encontrar la palabra para definir a este colectivo no es fácil. A los 60 años, hoy, no consideramos “mayor” a una persona. En Longevity hablamos de séniors... ¿Por qué “gente mayor” en el título de la dirección general? 

Sí, es complicado. De hecho, las asociaciones de personas mayores reivindican no hablar de “gente” sino de “personas mayores”, porque cada una es uno tiene una historia de vida diferente. Ahora este tema ha explotado, cada vez hay más libros y más personas trabajando sobre ello; aparecen conceptos como el de la “gerontolescencia”, que utiliza Pere Estupinyà: personas de entre 60 y 80 años que rejuvenecen, con expectativas vitales muy plenas y satisfactorias. Muchas personas quieren vivir esa etapa dedicadas al ocio, al crecimiento personal y a seguir aportando a la sociedad, sin pensar necesariamente en dependencia, cuidados o enfermedades crónicas. Muchos tienen buenas pensiones, capacidad física y mental para una vida plena, para viajar, para salir, disfrutar de la cultura...

¿Cuál es el encargo principal de esta nueva dirección general, teniendo en cuenta esa diversidad del colectivo de mayores de 60 años?

El encargo del presidente Illa es poner en marcha la estrategia por una sociedad longeva y una vida plena. Esa es la parte fundamental de lo que se espera de esta Dirección General de Gent Gran. Partimos del diagnóstico participativo que se hizo en 2024 trabajando con un consejo asesor de 19 especialistas. Ahora estamos priorizando unas 50 acciones, sobre las que se hará un plan de acción, con un enfoque de longevidad, no solo desde la visión habitual de derechos sociales y salud. Es una estrategia para conseguir cambios reales en la sociedad, queremos que sea un ejemplo para el resto de organizaciones y empresas. Un poco, si me lo permites, como hizo el Grupo Godó con la sección Longevity, cuando hace dos años decidió que estas temáticas eran tan relevantes para sus lectores que merecían tener una sección,

¿Por dónde irán esas medidas o acciones prioritarias?

Muchas de las peticiones que estamos recibiendo tienen que ver con la vivienda. Llega un momento en que la casa en la que una persona ha vivido toda la vida se le hace grande, y cuando se queda sola porque su pareja ha fallecido, todavía más. Necesitamos soluciones de vivienda más pequeñas, más adaptadas y con servicios que ayuden a vivir muchos más años con independencia. Esa será una de las líneas importantes.

Pedro Cano, director general de Personas Mayores de la Generalitat 
Pedro Cano, director general de Personas Mayores de la Generalitat Mané Espinosa / Propias

El presidente Salvador Illa anunció recientemente el Pla Cura. ¿Qué supone en relación con la ley de dependencia y con las personas mayores?

Es un primer paso en la dirección correcta para revisar la LAPAD, la Ley de Atención a la Dependencia, que este año cumple 20 años y necesita ser actualizada. La cartera de servicios lleva 20 años prácticamente inalterada, y hoy tenemos muchas más posibilidades para las personas que, llegado el momento, necesitan apoyo en las actividades de la vida diaria.

La ciudadanía pide que el modelo se acerque más a la atención en el domicilio, para que las personas que empiezan a ser un poco dependientes no tengan que marcharse a una residencia...

Sí. Tenemos que repensar el modelo, acercarlo más al domicilio, a la comunidad, al barrio. Las personas mayores piden servicios más próximos a su entorno y eso pasa por tener un servicio de ayuda a domicilio de nueva generación, con nuevos perfiles profesionales, diferentes intensidades, más soporte tecnológico. La teleasistencia está avanzando y cambiando. Si añadimos viviendas con servicios para personas mayores, ampliaremos mucho las capacidades que actualmente ofrecemos a quienes necesitan ayuda.

La administración pública debe impulsar con más fuerza el modelo de viviendas con servicios para personas mayores

Se habla mucho de cohousing y coliving sénior. ¿Son una solución real?

Son una opción más. Algunos grupos de personas deciden ponerlos en marcha de manera colectiva, pero creo que la administración pública debe impulsar con más fuerza el modelo de viviendas con servicios para personas mayores, que formará parte del Pla 50.000 viviendas del Govern. El cohousing y el coliving tienen pros y contras. Vivir en pareja ya es complicado; vivir en comunidad durante 10, 15 o 20 años implica que aquella buena relación inicial se mantenga en el tiempo. Y eso generará escenarios que todavía no conocemos bien.

Uno de los grandes problemas sigue siendo el acceso a una plaza pública de residencia. ¿Qué respuesta se puede dar a las familias?

Ampliar la cartera de servicios. Que las residencias no sean la única solución a la que optar, sino que haya otras modalidades de menor intensidad que permitan continuar viviendo el máximo tiempo posible en casa. Soluciones de telemonitorización, por ejemplo. Y con la nueva Agencia de Atención Integrada Social y Sanitaria, la integración entre servicios sociales y salud nos ayudará a desarrollar muchos más servicios.

El colectivo denuncia los altos precios de las residencias... ¿Cómo valora la situación actual de estos centros en Catalunya?

Las residencias han evolucionado muchísimo en los últimos 20 años. Las que hoy se gestionan en Catalunya y en el resto del Estado no tienen nada que ver con las de hace dos décadas. También ha cambiado el perfil de las personas que viven en ellas: hoy son personas con una dependencia más alta, porque ya existen otras opciones para no tener que ingresar en una residencia. Tan malo es quedarse en casa necesitando una residencia como ir a una residencia habiéndote podido quedar en casa. El sistema debe ser más flexible. Tenemos que cambiar el modelo de cuidados y permitir que cada persona esté en el lugar que mejor le corresponde.

¿Hacia dónde deben evolucionar?

Hacia un modelo más centrado en las necesidades de la persona. Las unidades de convivencia son cada vez más pequeñas, más adaptadas a una vida en comunidad dentro de la residencia. Ese es el camino: atender las necesidades básicas, pero también las sociales. Las residencias seguirán siendo necesarias, pero habrá muchas más opciones para elegir. 

Residencia para personas mayores Centre Park, en una imagen de archivo.
Residencia para personas mayores Centre Park, en una imagen de archivo.Àlex Garcia / Propias

Otro gran reto es la soledad no deseada, que afecta más a jóvenes que a mayores, contra lo que se suele pensar, pero que también acecha a este colectivo. Nos llenamos la boca hablando de ello, pero no se hace gran cosa para abordarla...

La soledad no deseada tiene mucho que ver con la vivienda, la vida en comunidad, la socialización... La estamos abordando con un enfoque de detección precoz. Debemos tener en cuenta que afecta al estado físico, a la salud mental y a la salud física. La soledad no deseada lleva aparejada más frecuentación de los centros de atención primaria y más medicación. Con prescripción social, muchas de esas circunstancias se pueden aliviar.

Usted es médico y cirujano. Desde su experiencia sanitaria, ¿cómo ha cambiado la población de más de 60 años?

¡Yo ya estoy en ese grupo: soy del año 65! El colectivo ha cambiado extraordinariamente. Vivimos la primera generación que puede llegar a los 80, 90 o incluso 100 años. En Catalunya viven más de 3.000 personas centenarias, y entre ellas, muchas con mucha capacidad mental e intelectual y con una vida todavía muy satisfactoria. Somos la primera generación que tiene esos 20 años de más para vivir. Y esos años son años para vivir con normalidad, si no tienes enfermedades crónicas destacables, o si las puedes gestionar bien con el sistema de salud. Las personas mayores son un colectivo muy diverso, cada persona tiene sus aficiones y su capacidad de seguir aportando a la sociedad como mentora, en el voluntariado o incluso laboralmente, si lo desea.

Hay personas que necesitan jubilarse a los 61 porque han tenido trabajos muy duros, pero también hay quien quiere seguir trabajando y ahora no siempre puede

Dado el cambio de escenario demográfico, ¿cree que debería flexibilizarse la jubilación?

Sí. Tendríamos que facilitar que las personas de 65 años o más que quieran seguir aportando puedan hacerlo, sea como voluntarias o en una actividad retribuida. Está claro que hay personas que necesitan jubilarse a los 61 o 62 años porque han tenido trabajos físicamente muy duros, pero también hay mucha gente que quiere seguir trabajando y ahora no siempre puede. El Estado y la Unión Europea están trabajando para tener más flexibilidad, para no aplicar trajes estándar a todos, sino trajes más a medida, jubilaciones parciales.

Usted defiende mucho el gran papel de los séniors en el voluntariado...

Sí, tiene un valor inmenso. Escuché al profesor Francesc Torralba decir que el voluntariado en Catalunya se colapsaría si las personas mayores dejaran de aportar su talento, su tiempo y su dedicación. Y no hablo solo de voluntariado para personas mayores, sino cultural, lingüístico, social, de todo tipo.

El paro entre mayores de 55 años ya supera al del grupo de 25 a 54 años, según datos recientes. Nos llenamos la boca alabando el talento sénior y a la práctica, entrar en las listas del INEM es casi la muerte laboral... 

La sociedad está cambiando. El talento, en general, es un bien escaso, y las organizaciones compiten cada vez más por tener el mejor talento. Creo que cada vez hay más empresas que valoran a las personas de más de 55 años. En un mundo marcado por la inteligencia artificial, lo que la IA no puede suplantar hoy por hoy es la capacidad individual, la experiencia y la creatividad de la persona. Ya se están produciendo casos de empresas que vuelven a revalorizar colectivos que hace unos años habían dado por amortizados.

Prescribir socializar, tener vínculos, participar en actividades, ya se está probando en algunas zonas de Catalunya

La prevención todavía no es la prioridad en el sistema público de salud, pero ahora Catalunya ha desplegado un plan de prescripción deportiva, para sustituir fármacos por buenos hábitos. ¿Hacia dónde debe ir esa medicina más preventiva?

En Catalunya existe desde hace años el programa PAAS, del Departament de Salut, dedicado a promover alimentación saludable y actividad física. Probablemente tenemos que comunicarlo aún más. La prescripción de ejercicio físico es una línea importante. Y la prescripción social también: prescribir socializar, tener vínculos, participar en actividades. En algunas zonas de Catalunya se está probando y se están estudiando sus efectos beneficiosos, como ya se ha hecho en otros países. En Reino Unido, por ejemplo, el NHS tiene un catálogo de prescripción social que los médicos pueden ofrecer a sus pacientes. En Catalunya se están haciendo pilotos. 

Usted insiste también en el valor económico de la longevidad. Usted le da una gran importancia para poner en valor esta etapa de la vida.

Sí, no hablamos solo de cuidados y servicios. También hablamos del valor social y económico de la economía sénior. En 2022, ACCIÓ hizo un estudio sobre la economía silver en Catalunya y se vio que más de 50.000 personas trabajaban en empleos relacionados con la economía de las personas mayores, y eso movía más de 10.000 millones de euros. Esto es muy relevante porque no se trata solo de derechos, que son importantísimos, ni solo de servicios. También hablamos del valor añadido de la innovación y del emprendimiento que se puede desarrollar alrededor de las personas mayores.

Más de 50.000 personas trabajaban en empleos relacionados con la economía de las personas mayores, y eso movía más de 10.000 millones de euros 

Porque a menudo se presenta a los mayores como un gasto, y esto está lejos de la realidad... 

No, no lo son. La longevidad es una inversión. Las personas mayores han aportado durante toda su vida laboral y continuarán aportando. De los 65 a los 85 pueden seguir aportando muchísimas cosas a la sociedad. Y de los 85 en adelante, aunque tengan dependencia, también seguirán aportando porque los servicios que necesitan generan retorno económico y social. Si solo lo vemos como gasto, entramos en competencia sobre si ese gasto debe ir aquí o allá.

El discurso que ataca el gasto público que suponen los mayores y la subida de las pensiones, alimenta un conflicto generacional. En el discurso actual, los boomers aparecen con frecuencia como los grandes villanos del sistema. 

Si hacemos las políticas de una manera determinada, tendremos muchas más oportunidades que problemas. Una sociedad mejor para la nueva longevidad será mejor para toda la población. Pensemos en las ciudades: cuando el urbanismo cambió para permitir la movilidad de personas con diferentes capacidades —aceras adaptadas, semáforos adaptados—, todos acabamos disfrutando más de esas ciudades. Pues una sociedad pensada para permitir una longevidad mejor y un envejecimiento mejor será más positiva y saludable para todos, no solo para las personas mayores.

¿Qué países lo hacen bien en cuanto a cuidados a mayores y políticas para esta población, y qué hacemos mejor aquí? 

A veces miramos a los países nórdicos, a Noruega, Dinamarca o Suecia, pero en realidad tenemos que fijarnos más en buenas prácticas concretas que en modelos globales difíciles de trasladar. Gales acaba de publicar una política o recomendación sobre soledad no deseada muy interesante. Japón tiene una cultura del envejecimiento envidiable. El Reino Unido tiene una sociedad civil muy fuerte en la elaboración de códigos de buenas prácticas de libre adhesión para empresas. Y también hay cosas que Catalunya hace bien y a veces no nos reconocemos suficientemente: la nueva Agencia de Atención Integrada Social y Sanitaria es una línea buenísima de actuación. Finlandia lo hizo antes, pero no hay tantos países en el mundo que vayan en esa dirección.

Rosanna Carceller
Rosanna Carceller
Longevity

Responsable de Canales Verticales de Godó Nexus - La Vanguardia. Coordinadora de Longevity. Licenciada en periodismo por la UAB. Especializada en salud, envejecimiento, psicología, educación, sexualidad, nutrición y estilo de vida.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.